Ciclistas de Raza Negra que Han Dejado Huella en la Historia

La historia de África en el ciclismo es el reflejo en la vida de un continente que persigue la felicidad desde sus carencias económicas.

Un gigante dormido y tantas veces expoliado al que cuesta no solo despertar sino girarse para progresar.

La pregunta abre, a buen seguro, un debate interesante: ¿es el ciclismo profesional un deporte elitista y excluyente, reservado exclusivamente a los blancos? A priori, cabría pensar que cualquiera tiene posibilidades de correr una gran ronda como el Tour de Francia o el Giro de Italia, independientemente del color de su piel o su lugar de nacimiento.

Sin embargo, la realidad es aplastante: resulta imposible recordar a algún ciclista legendario que no sea blanco.

La explicación a esa ausencia de ciclistas negros tiene, probablemente, mucho más que ver con el poco desarrollo que ha tenido el ciclismo profesional en determinados países de mayoría negra que con una voluntad excluyente por parte del ciclismo profesional.

Y es que, al contrario que disciplinas como el atletismo, dominada ampliamente por corredores de raza negra desde hace décadas, el ciclismo profesional ha contado con escasísimos corredores negros en el pelotón dada la poca tradición de éste en los países del África subsahariana y entre la población negra de occidente por una cuestión meramente cultural.

Algo parece estar cambiando.

En el presente Tour, y por primera vez, un equipo africano -el sudafricano MTN-Qhubeka- se colaba entre los 22 participantes en la ronda gala.

Y por extensión, en todo un héroe para los aficionados al ciclismo de todo el continente, que ven en él a un pionero de lo que está por venir.

El hecho es que históricos como el francés Bernard Hinault ya vaticinaron en su momento un futuro dominio de los pedales por parte de corredores de raza negra.

“Son verdaderos atletas. ¿Por qué sólo deberían ganar los ciclistas blancos. Es sólo una cuestión de tiempo”.

En ese tiempo parece estar jugando un papel fundamental la creciente afición al ciclismo en el continente africano.

Pruebas como el Campeonato Africano del Ciclismo en Ruta, que ha ido ganando en popularidad a lo largo de los últimos años, así lo ponen de relevancia.

¿Pasa el futuro del ciclismo profesional por un dominio absoluto por parte de corredores negros? Nadie lo sabe.

Pero a buen seguro, serán cada vez más los que compitan al más alto nivel en grandes rondas como el Tour, el Giro o la Vuelta.

Y eso sólo asegurará mucha más emoción para los amantes de este deporte.

El África negra lleva años dominando las grandes carreras de fondo del atletismo mundial.

Hay enormes futbolistas y uno de los mejores pilotos de todos los tiempos de raza negra.

Pero el ciclismo, y nunca por cuestiones racistas, ni mucho menos, acababa de abrir sus puertas a los ciclistas negros.

Ganaban africanos, eso sí, pero corredores sudafricanos de raza blanca.

Tampoco se contabiliza a ningún ciclista europeo o americano negro, hasta que este martes lo hiciera Biniam Girmay en el Giro, que hubiese levantado los brazos como vencedor en una de las tres grandes.

El ciclismo, este martes en Italia, vivió un día histórico.

Podía haber sido una jornada de completa felicidad, para reír, para aplaudir y para que cualquier amante de este deporte se sintiera dichoso por lo que había ocurrido en la décima etapa del Giro, siempre con Juanpe López como líder, si Girmay no llega a sufrir un accidente, de los que se denominan domésticos, en el podio cuando celebraba su victoria, exagerada tras sacar de rueda nada menos que a Mathieu van der Poel, en el esprint final.

Los corredores abren una botella de prosseco, el vino espumo por excelencia de Italia.

Girmay tuvo la desgracia de que el tapón impactó en su ojo izquierdo, se hizo bastante daño y tuvo que ser conducido a un hospital.

No pudo ni acudir a la obligada conferencia de prensa como vencedor de la etapa.

Este miércoles se verá si puede continuar en carrera.

Pioneros y Figuras Destacadas

Mucho más atrás, en el pleistoceno ciclista tan propio para fábulas y leyendas, queda el tunecino Ali Neffatti.

En 1913 un joven corredor marcó el décimo Tour de la historia.

No solo porque en la cabeza usaba un gorro árabe rojo de forma circular en lugar de una gorra.

Más reciente despunta la historia del argelino Abdel Kader Zaaf, quien compitió entre 1950 y 1952, cuando la época de las selecciones nacionales en el Tour, con un equipo de 'África del Norte'.

Kader Zaaf cayó en un viñedo víctima de una insolación y fue rociado de vino por los viticultores.

La leyenda embelleció la anécdota, ya que quiso reemprender la marcha borracho y en dirección contraria.

Durante la última década aparecieron por el pelotón y el Tour ciclistas negros: Kevin Reza, Natnael Berhane, Merhawi Kudus, Daniel Teklehaimanot...

Excepciones en el deporte de ricos practicado por pobres, según lo definía el eterno segundón Raymond Poulidor.

Ninguno de los citados ha impactado en el ciclismo.

Ha habido que esperar 126 años desde el debut de un africano en una clásica hasta la victoria de un ciclista negro.

El peso de una historia de ausencias recae sobre este corredor de 21 años, velocista, «de sólida mentalidad y corazón de líder», según lo describe su exdirector Luc Cheilan en DirectVelo.

Un ciclista destinado a terminar con la ley no escrita que ha penalizado a los africanos y a los negros para competir en un deporte gobernado por los blancos.

La pregunta se volvió recurrente durante décadas en el ciclismo. ¿Por qué no hay corredores negros?

«No hay motivo para que no los haya - responde a ABC David Barranco, profesor de ciclismo en la Universidad Europea y doctor en Ciencias de la Actividad Física-.

Fisiológicamente no hay apenas diferencias entre africanos y caucásicos para competir en ciclismo.

Su condicionante tiene que ver con el material.

El uso que hacen de la bicicleta no es deportivo, sino para el desplazamiento.

En Europa tenemos el metro o el bus, en Eritrea tienen que correr, andar o montar en bici.

Hay más de 500 ciclistas inscritos esta temporada en los equipos de primera división (el World Tour) y solo cinco son negros .

Más que una discriminación racial, los equipos aplican un criterio logístico.

Biniam Girmay ha roto moldes.

Sin una preparación específica para el ciclismo, acumula kilómetros de adolescente con movilidad en bicicleta en Asmara, la capital de Eritrea.

Como profesional estrenó palmarés en África (Tropicale Amissa Bongo, Tour de Ruanda) y en el salto a Europa ha mostrado colmillo.

Ganó la plata en el Mundial sub 23 de Bélgica del año pasado arrancando desde muy atrás, décimo o así, en el esprint triunfador.

Este curso ha ganado una etapa en Mallorca (Alcudia) y el pasado domingo, una palabra mayor, la Gante Wevelgem.

«La ausencia de negros y africanos es una cuestión de cultura y de herramientas -aporta a ABC Chema Arguedas, preparador físico que ha escrito numerosos libros sobre el entrenamiento ciclista-.

Y también que el ciclismo no es un deporte muy popular en África.

«Entre la población negra dedicada al deporte podemos distinguir dos variantes -cuenta David Barranco-.

Los afroamericanos, que son explosivos y veloces, y se especializan en deportes como el baloncesto o el fútbol americano; y los africanos, que están más dotados para deportes de resistencia».

Es famosa la anécdota del fondista Eliud Kipchoge , propietario del récord mundial de maratón.

«En el caso de Girmay habrá que observar con el tiempo si su maduración fisiológica se corresponde con su edad biológica -explica el profesor Barranco-.

Nada más ganar la Gante Wevelgem, Girmay se olvidó de los rigores del profesionalismo y la canibalización que genera la victoria: «Me volveré a Eritrea unos días.

Llevo tres meses en Europa y echo de menos a mi mujer y a mi hija».

« Yo comparo su caso al de los españoles cuando empezaban a ir a la NBA -dice David Barranco-.

Entonces éramos aprendices y necesitábamos conocer sus métodos, los rivales, la competición... Girmay nació en una localidad situada a 2.325 metros de altitud, lo cual lo equipara a los colombianos que se criaron en las montañas de los Andes a parecida altura.

Una ventaja profesional al hacer acopio natural de glóbulos rojos y favorecer su rendimiento en deportes de resistencia.

Biniam Girmay en 2022

«Será un antes y un después -comenta Barranco-.

A partir de ahora aparecerán más ciclistas africanos al impulso de sus éxitos.

Lo que no pudo conseguir el equipo Qhubeka...

Girmay, primer africano en ganar en el Giro de Italia

2022 ya forma parte de la historia del ciclismo.

El 27 de marzo, el eritreo Biniam Girmay (Intermarché-Wanty) se convirtió en el primer africano de raza negra en ganar una clásica ciclista: la prestigiosa Gante-Wevelgem.

El talento de Girmay ya había dado señales en 2021, cuando se colgó una medalla de plata en el Mundial sub 23 de Lovaina.

Su éxito desató la pasión entre los seguidores del ciclismo, y muchos eritreos residentes en Europa viajaron hasta Bélgica para celebrar su hazaña.

Su victoria no pasó desapercibida en Eritrea, donde el ciclismo es un deporte con gran arraigo.

En su regreso, fue recibido con un desfile por las calles de Asmara, la capital, en una celebración histórica.

No era la primera vez que Eritrea vivía momentos ciclistas épicos.

En 2015, Daniel Teklehaimanot y Merhawi Kudus se convertían en los primeros ciclistas del África Negra en participar en el Tour de Francia.

Los eritreos se frotaban los ojos.

De vuelta a casa, fueron también recibidos como héroes nacionales.

Con la victoria de Girmay en Flandes, Eritrea da un paso más en su crecimiento como potencia ciclista en el Cuerno de África.

La bici forma parte de su identidad.

El ciclismo es el deporte rey en Eritrea.

Sólo el fútbol es capaz de atraer tanta pasión, pero la afición se vino abajo cuando la selección nacional desertó al completo aprovechando un viaje a Uganda.

Es raro el fin de semana que las calles de Asmara, la capital, no se cierran al tráfico por la celebración de alguna carrera ciclista.

Esta pasión de los eritreos por el ciclismo proviene de la intensa influencia italiana.

Desde 1890, y hasta la Segunda Guerra Mundial, Eritrea fue colonia italiana.

En los años 30, los grandes de la época ya viajaban a este país.

Eran los tiempos de los Binda, Bartali y compañía.

De hecho, en la lengua local (tigrinya) “bicicletta” es un término de uso cotidiano.

En los años 60, los eritreos eran los únicos ciclistas del África Negra con presencia en los Juegos Olímpicos, si bien competían bajo bandera etíope, que en aquella época controlaba el país.

En sus entrevistas, Biniam Girmay admite que sueña con una victoria en una Milan-San Remo.

De momento, ya ha puesto una pica en Flandes.

También le gustaría parecerse a Peter Sagan.

Marshall "Major" Taylor: Un Pionero Olvidado

El "negro volador" no es Yohann Géne, por más que se le pudiera ver en los últimos kilómetros de la primera etapa del Tour de Francia volando en cabeza del pelotón.

El de Guadalupe llegó a la meta en la plaza 129, a 2:36 de Gilbert, suficiente para convertirse en el primer ciclista de raza negra que compite y termina una etapa en la ronda gala.

Un campeón negro"El negro volador" es el sobrenombre de Marshall Walter Taylor, más conocido en su época como "Major" Taylor.

Un gran velocista estadounidense, que desarrolló su carrera entre 1896, cuando debutó en los Seis Días de Nueva York, y 1918.

Aunque en realidad su carrera había terminado ya en 1909.

Taylor nació en Indianapolis, en 1878.

Con 12 años empezó a demostrar sus habilidades ciclistas y una tienda lo contrató para que hiciera exhibiciones.

Su sobrenombre le viene de aquel tiempo, ya que Marshall las hacía vestido de soldado y por eso le apodaron "Major".

Marshall "Major" Taylor

Con una flexibilidad prodigiosa, lo mismo que su explosividad en la recta final, Taylor consiguió el campeonato del mundo de velocidad de 1899.

Era la quinta edición oficial de está competición y se disputó en Montreal, nada más y nada menos que con 180 participantes.

Era fantástico y ganó más de la mitad de las carreras en las que participó.

Sin embargo, siempre tuvo que luchar contra los prejuicios raciales de su época.

Él mismo lo relata en su autobiografía.

Hubo estados en los que se le prohibió explícitamente competir contra los ciclistas blancos.

Organizaciones, espectadores y los propios ciclistas hicieron todo lo que pudieron para impedir que "Major" Taylor fuera algo más que una simple atracción de feria.

Hubo incluso una ocasión enque un corredor lo persiguió por toda la pista, cuchillo en mano.

Sus actuaciones en Europa sí que tuvieron, en la mayoría de los casos, el reconocimiento de su gran calidad deportiva.

A comienzos del siglo XX sobresalían en las pistas corredores como Protin, Arend o Jacquelin.

A todos les ganó el estadounidense.

Aunque en 1908 se cuenta un oscuro episodio con Henry Desgranges, hombre fuerte del Tour y director de la pista del Parque de los Príncipes.

Desgranges no acabó muy satisfecho de que Taylor le ganará a la figura local, Jacquelin.

Los hay que quisieron buscar un argumento racista en el hecho de que el estadounidense no llegará a participar en el Tour de Francia, pero es algo que parece lejos de la realidad y que, en todo caso, está por probar.

"Major" Taylor fue un hombre de profundas convicciones religiosas, y por ello nunca competía en domingo.

Esa circunstancia le haría perder muchas de las escasas oportunidades de destacar que daba la época y parece una razón más plausible para su ausencia en el Tour.

Al acabar su carrera, Taylor era un hombre rico y puso una tienda bicicletas en Salt Lake City (Utah), pero la crisis económica de la Gran Depresión lo dejó en la ruina.

El "negro volador", el más grande ciclista de su raza nunca visto, murió en la indigencia en un hospital de Chicago en 1932.

Hoy tiene una asociación dedicada al recuerdo de su figura.

Otros Nombres Importantes

No tuvo una carrera y una vida fáciles.

Sin embargo, Taylor perseveró en sus esfuerzos, con la esperanza de que su ejemplo sirviera a otros de su raza.

Tuvieron que pasar muchos años, casi 100, para encontrar a un ciclista afro- americano de éxito.

Nelson Vails fue profesional de 1988 a 1994 y se llevó la medalla de plata en la prueba de velocidad de los Juegos Olímpicos de Los Ángeles, en 1984.

Ahora Yohann Géne vive su gran momento.

Francia ha contado en estos años con grandes figuras en el mundo de la pista.

Siempre hombres procedentes de los territorios de ultramar.

Laurent Gané, nacido en Nueva Caledonia, campeón olímpico y mundial en velocidad por equipos; y en la actualidad, Gregory Baugé, nacido en Francia, que domina la velocidad en el último ciclo olímpico.

Barbados también ha tenido en Barry Forde a un buen velocista.

En el campo del ciclismo en ruta, hay corredores africanos en Burkina Faso y en Eritrea que también llaman a la puerta y que, tarde o temprano, acabarán llegando.

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