A lo largo de la historia, el bigote ha sido un símbolo de virilidad y fortaleza, un sello de identidad varonil. Chaplin, Hitler, Cantinflas, Dalí... La historia está plagada de personajes reconocidos por sus bigotes, un signo de personalidad masculina asociado a la virilidad y la fuerza.

Salvador Dalí con su característico bigote.
Hay multitud de tipos de bigote y cada uno sienta bien a un tipo de persona, por ello, cada hombre debe elegir el que mejor se adapte a su persona y a su tipo de pelo. Y noviembre es el mejor mes para dejarse bigote porque se celebra un movimiento llamado Movember (que proviene de la unión de Moustache y November), que tiene como objetivo concienciar sobre algunas enfermedades que afectan a los hombres, entre ellas el cáncer de próstata y testicular.
Movember: Un Movimiento por la Salud Masculina
La idea de esta asociación nació en un grupo de jóvenes australianos que se dejaron bigote para apoyar a un amigo con cáncer de próstata. Ante el éxito, crearon una fundación para recaudar fondos para este tipo de cáncer. En sus 20 años han pasado de 30 bigotes a más de 5 millones y han conseguido dar visibilidad a la salud masculina.
Hay que recordar, que la acción de los “bigotes” tan de moda en los últimos años ha dado visibilidad a una enfermedad que afecta exclusivamente. Según los datos que maneja nutritienda, la empresa online productos de salud y belleza, el cáncer de próstata es el más frecuente en los hombres, con más de 35.000 casos al año, y afecta especialmente a los mayores, un 90 % de los diagnosticados tienen más de 65 años y la edad media es de 75.

Logo de Movember.
Tipos de Bigotes Famosos
Para todos los que se animen a dejarse bigote, por esta causa o por cualquier otro motivo, Nutritienda ha elaborado un listado de los bigotes más famosos:
- Dalí: Llamado así en honor al artista Salvador Dalí, este tipo de bigote es largo, fino y con las puntas curvadas hacia arriba. Es un bigote muy atrevido que puede favorecer a personas con mandíbula pronunciada dando un aspecto más suave y refinado.
- Lápiz o pincel: Es uno de los bigotes más utilizados de los años 30 o 40 y se asocia a famosos como Clark Gable, Prince e incluso Brad Pitt ha probado con él. Es fácil de mantener ya que no requiere de mucho vello. Es más clásico, por lo que encaja en personas más tímidas y menos atrevidas.
- Tom Selleck: Se hizo popular en los años 80 y Tom Selleck lo lucía en la mayoría de sus películas.
- Herradura: Es uno de los bigotes más atrevido. Comienza fino y se alarga hasta el mentón. Está indicado para hombres con mucha personalidad y cuidadosos, ya que requiere un mayor mantenimiento. Se llevó mucho en los años 70, estilo motero y popularizado por personas como Hulk Hogan.
- Rectángulo: Tiene forma cuadrada y cae parcialmente por la comisura de los labios, las encuadra, pero no tanto como la herradura. Se puso de moda por personajes del rock como Freddie Mercury. Farrokh era su nombre real. Cuando empezó a cantar lo cambió, junto con su apellido, por el de Freddy Mercury (en alusión al dios Mercurio, el mensajero de los dioses).
- Revolucionario: Es un bigote abundante, grueso y por encima del labio, las puntas se curvan ligeramente hacia arriba dando un aire misterioso. Es idóneo para personas con la cara rectangular ya que suaviza las facciones y con labios pequeños ya que los disimula. Es el bigote que se asocia a Pancho Villa.
- Piramidal: Es uno de los bigotes más de moda en los últimos tiempos y lo han lucido Adrian Brody y Justin Bieber, entre otros. Es un bigote denso, pero no muy ancho que se afeita en la parte superior del labio superior formando una especie de pirámide.
- Manillar: En los último tiempo hemos podido ver al cantante colombiano Camilo con este bigote, que fue muy popular en los años 70 y 80. Es más corto por el centro y se alarga por las esquinas haciendo una curva hacia arriba.
- Morsa: Es un bigote tupido y largo que cuelga sobre los labios, similar al que lucen estos animales. Requiere un poco menos de mantenimiento que otros ya que es necesario alienar los bordes. John Lennon o Sam Elliott han sido algunos de los famosos que se han atrevido con él.
- Cepillo de dientes: Este bigote fue característico de Chaplin y Hitler. Es una tira gruesa debajo de la nariz que no baja hasta los laterales, forma una especie de cuadrado por encima del medio del labio superior. Es un bigote que favorece a personas con rostro redondo.
- Cantinflas: Este tipo de bigote, similar al que tienen los adolescentes cuando comienza a crecerles el vello, se hizo famoso gracias al actor de cine. Se trata de un bigote rasurado debajo de la nariz, deja solo pelo en la comisura de los labios, muy fino e inclinado hacia abajo.

Diferentes tipos de bigotes.
En el mundo del ciclismo, las barbas han llegado hasta el mundo del deporte, donde no siempre ha estado permitida. A principios de este año, en las fotos oficiales del Sky para la nueva temporada aparecían diez miembros con vello facial, siguiendo la estela del navarro Xabier Zandio, que sorprendió al equipo el año pasado. Hasta el mismísimo sir Bradley Wiggins, campeón olímpico y del mundo contra el crono se apunta. Y en esta última Vuelta a España, un participante desafió al calor del sur y robó multitud de titulares con la suya.
Ascenso Y Caída Del Mejor Ciclista De La Historia / Eddy Merckx - El C@níbal
Jaime Mir: Una Leyenda con Bigote en el Ciclismo Español
Con 86 años, Jaime Mir Ferri mantiene su buena planta, responde con presteza, levanta una vieja bicicleta de 13 kilos ante el fotógrafo. Hace unos meses publicó junto al periodista Iván Vega Secundario de lujo, una vida entre campeones' (Editorial Cultura Ciclista), un libro que enhebra innumerables recuerdos, cientos de personajes, sabrosas anécdotas y, por expreso deseo del secundario que lo protagoniza, algún silencio. Mir ha recorrido medio siglo en el pelotón, desde Bahamontes hasta Contador, y una vida profesional singular que nació en el ciclismo aficionado, se desarrolló como mecánico y taxista (de esa época procede el apodo de Taki Key) y cogió velocidad cuando El Mundo Deportivo le contrató en 1959 para servir, al volante de un 600, de chófer y ayudante a sus enviados al Tour. Seducido por la pasión del ciclismo, nunca volvería a abandonar la caravana. Regresó a la gran ronda francesa hasta 25 veces más y allí, a principios de los 60, captó el detalle que iba a dar un giro a su trayectoria.

Jaime Mir con su bicicleta.
"Vi que la mujer de Anquetil, cada vez que llegaba vencedor, le metía en una roulotte, allí se lavaba, se cambiaba, y salía como un artista de cine", recuerda, todavía con un punto de ilusión por el descubrimiento. "Lo implanté en España porque el corredor subía al podio como llegaba, y no era la mejor imagen para su marca, hice un plagio y nada más".
Desde entonces, Jaime Mir fue creando y representando su propio papel al final de cada etapa. Recibía a los ganadores de su equipo, les secaba el sudor, les guiaba a recibir el premio. "Al corredor se le paga un sueldo para exhibir una marca y en el momento de la victoria debe exhibirla de la mejor manera", insiste con la experiencia de quien ha trabajado de forma sucesiva para una quincena de formaciones (Kas, Teka, Lotus-Festina...).
José Antonio González Linares, ex ciclista y ex director, tuvo durante una década a Mir a sus órdenes en el Teka. "Era muy servicial y un crack, salía más que los mejores ciclistas, sabía dónde estaba la cámara siempre. Era tan listo que si no había ganado ninguno de los nuestros, le tiraba la toalla al ganador y se metía allí, de modo que salía Teka en la foto".
Las retransmisiones televisivas -51 Vueltas a España y cientos de pruebas más a sus espaldas- le convirtieron en un rostro fácil de identificar. Avispado precursor del contemporáneo product placement, Jaime Mir afirma que ya no le molesta que se le defina como "hombre-anuncio" porque "si no hubiera publicidad, no habría ciclismo".
Sus respuestas se tornan sin embargo evasivas al mencionarle el dopaje. Trabajaba para el Lotus-Festina cuando en verano de 1998 la detención de un masajista con un cargamento de sustancias prohibidas motivó la expulsión del equipo del Tour de Francia. Mir, que no se vio personalmente implicado en el escándalo, responsabiliza al director deportivo Bruno Rousel, si bien limita sus detalles al triste ambiente de aquellos días.
Además de múltiples reconocimientos a su trayectoria en el ciclismo, guarda en su casa unas 3.000 películas. De las suyas, ha conseguido "unas 40 ó 45". En cuanto a la bicicleta, continúa viendo las pruebas por televisión y celebra que "los corredores hoy van como señores, como se merecen, entonces iban como podían".
A veces buscavidas, otras innovador, Jaime Mir Ferri se considera "un currante que ha intentado ayudar a todos". Sin anuncio en el pecho pero con su inconfundible bigote subraya el principio con el que intenta resumir su trayectoria. "Siempre he sabido cuál era mi sitio: en la línea de la llegada y en la vida hay una meta. Yo no paso si no me llaman. Y cuando me llaman, paso, hablo y vuelvo a mi sitio. Ha sido la historia de mi vida.