Ciclistas Chilenos Destacados: Un Legado de Triunfos y Resiliencia

Chile ha sido cuna de grandes ciclistas que han dejado una huella imborrable en la historia del deporte nacional e internacional. Este artículo explora las vidas y carreras de dos figuras emblemáticas: Héctor Pérez y Peter Tormen, cuyas historias entrelazan triunfos deportivos, desafíos personales y un profundo compromiso con sus ideales.

Héctor Pérez: Un Campeón Modesto

Héctor Pérez Urzúa nació en Rengo en septiembre de 1944. En diciembre de 1966, Héctor Pérez fue campeón americano de 50 kilómetros y en febrero de 1967, corriendo en el equipo de la industria Ferriloza, obtuvo el segundo lugar en la “Primera Vuelta a Chile”. Grande fue mi sorpresa al encontrarme con Don Héctor, muy parecido físicamente al que recordaba e igual de amable, tranquilo y con la misma modestia con la que en su época recibió sus inolvidables e impresionantes triunfos deportivos.

Su padre se vino a trabajar a Santiago a la textil Caupolicán-Chiguayante y se mudaron a Renca, a metros de la estación del tren y muy cerca de la población de los obreros de Ferriloza donde yo vivía. Su primera bicicleta fue compartida con tres de sus ocho hermanos. El dueño era su hermano Fernando que se las prestaba cuando no la usaba. A los 14 años, cuando armó su propia bicicleta de un solo piñón, viajaron a Rengo (a 115 kms de Santiago) ida y vuelta en un mismo día.

Fernando, que ya era ciclista, entusiasmó a Héctor para que comenzara a competir. El “maestro” Escolano lo detectó y lo llevó a trabajar y a correr en la industria CIC, en donde laboraban y militaban los mejores ciclistas del país. En CIC le permitían entrenar dos tardes a la semana como parte de su jornada de trabajo. En el año 1963, a sus 18 años y con el incentivo de sus compañeros Mario Nicodemis, Manuel Molina y Manuel Guzmán, el “chico” Pérez se incorporó al recién creado equipo de la industria Ferriloza, con Leonidas Carvajal y Juan Vallejos como los líderes y el ex campéon Andrés Moraga como entrenador.

En Ferriloza comenzó su etapa más fructífera ganando campeonatos metropolitanos en la pista de San Eugenio y varias carreras por caminos. En septiembre de 1963, corrió la Primera “Vuelta al Centro de la República”. En la etapa entre Quillota y Viña cogió la escapada que comenzó y le dio el triunfo final al experimentado astro del CIC Isaías Macaya. El “chico” quiso avivarse y ganarle en el embalaje pero Macaya lo encerró y no le permitió. “Eso no se hace” le dijo Don Isaías cuando cruzaron la meta y la lección jamás la olvidó.

Por su destacada campaña en los años 64 y 65 fue seleccionado para el X Campeonato Americano que se realizó en diciembre de 1965 con el que se inauguró el velódromo del Estadio Nacional. Fue el mejor de la cuarteta de 100 kilómetros que terminó en el cuarto lugar. La gran sorpresa se produjo en los 50 kms en pista. Pérez obtuvo la medalla de oro corriendo muy inteligentemente y, contando con la valiosa colaboración de su compañero Orlando Guzmán, superó a los favoritos de Argentina, Uruguay y Colombia.

Sacó una vuelta de ventaja y ganó al puntuar también en el último embalaje, desplazando al uruguayo Etchebarne. Chile no obtenía medalla de oro desde que Exequiel Ramírez ganara la australiana en los panamericanos de Buenos Aires de 1951. Y lo insólito es que se logró sin contar con una pista para entrenar, puesto que el Velódromo del Estadio Nacional, inaugurado en 1965, solo se pudo volver a utilizar en 1967.

Por otra parte, Héctor Pérez tuvo su mejor actuación en ruta en febrero de 1967 corriendo la “Castro-Santiago” (la “Primera Vuelta a Chile”) de 1600 kilómetros divididos en 11 etapas, la carrera más larga hasta entonces en el país. Pérez terminó segundo a solo 16 segundos del ítalo-argentino Delmo Delmastro, relegando al mendocino Ernesto Contreras al tercer lugar por solo 11 segundos, gracias a los 20 segundos de bonificación obtenidos por llegar segundo en la última etapa. Pérez ganó dos etapas, obtuvo dos segundos lugares, un tercero y dos cuartos, demostrando sus grandes dotes de embalador.

Velódromo del Estadio Nacional, lugar clave en la carrera de Héctor Pérez.

En 1968, los hermanos Arrigoni contrataron a Héctor Pérez para que se dedicara exclusivamente a correr. En Audax Italiano y cumpliendo una labor de “peón” (de “sangre azul” como lo consignó la prensa de la época) ayudó a llevar al triunfo a Manuel González en la “Copiapó-Santiago” y a Arturo León en la tercera “Vuelta al Centro” (donde Pérez terminó tercero). A fines de 1969, su amigo Augusto Silva lo llevó al club Ciclista Carteros. La empresa de Correos y Telégrafos lo contrató como cartero, siguiendo una vieja tradición que se había seguido con los ex campeones Cruz Orellana y José Santibáñez.

Héctor Pérez dejó el ciclismo con mucha tristeza. Representando a Chile en el extranjero quebró su bicicleta y se vio obligado a abandonar la carrera y vender su máquina. De vuelta al país se le negó la ayuda para adquirir una nueva bicicleta de competición.

El balance de la carrera deportiva de Héctor Pérez fue muy positivo llegando a ser campeón metropolitano, nacional y americano en carreras de pista y de ruta, individuales y colectivas, como líder o como gregario. De hecho, me confesó que su prueba preferida era la persecución por equipos, por la depurada técnica que requiere. Hoy, a sus 72 años, a medio siglo de la cúspide de su carrera deportiva y con la impronta valórica heredada del ciclismo de entonces, Héctor Pérez disfruta una tranquila vida familiar con su esposa, cuatro hijos y ocho nietos.

Peter Tormen: Un Triunfo Dedicado a la Memoria

En noviembre de 1987 se realizaba la duodécima versión de la Vuelta de Chile, la principal competencia de ciclismo en ruta del país. Peter Tormen, tras 45 horas de carrera, se transformó en el segundo chileno en ganar este evento. En plena dictadura, a través de TVN, le dedicó el triunfo a su hermano Sergio, bicampeón nacional de fondo y detenido desaparecido. Hoy recuerda aquel episodio, que lo obligó a dejar el ciclismo.

“No tenía miedo, porque yo quería desaparecer. Quería que me detuvieran. Si me detenían, era mi oportunidad para llegar donde estaba él”, dice. En avenida Matta con San Diego, una patrulla de civiles dejó a Peter Tormen en libertad luego de pasar tres días encarcelado junto a su hermano Sergio.

Un sábado de 1974, como era costumbre, Peter y su hermano Sergio llegaron al taller de bicicletas de su padre, ubicado en la calle San Dionisio, comuna de San Miguel. Mientras Sergio reparaba su bicicleta de competición, Luis Guajardo, ciclista internacional y militante del MIR, ingresó al taller. Estaba inquieto. Le comentó a Sergio que llevaba días intentando deshacerse de cosas del partido que traía en su bolso. De acuerdo a testigos, cerca de las 11 de la mañana, Luis Guajardo se despidió y caminó hacia su bicicleta, que había dejado unos metros más lejos.

Dos horas después, mientras Peter limpiaba las ruedas de competición con un huaipe y parafina, los sujetos de la camioneta roja entraron al local violentamente preguntando por el bolso de Guajardo. Sergio dijo que no sabía nada, pero insatisfechos con la respuesta, les vendaron los ojos a ambos y los trasladaron a Londres 38, centro de detención clandestino de la Dirección de Inteligencia Nacional (DINA). “Mi hermano era una persona correcta, ¿por qué tendría que pasarle algo?”, dice Peter. Recuerda que mientras estuvieron detenidos, Sergio fue golpeado, desnudado y recostado en una cama de metal donde fue sometido a corrientes eléctricas. “Se quejaba mucho de sus costillas y constantemente me decía que tenía mucha sed. Tengo recuerdos auditivos de cómo torturaban a mi hermano”, relata.

“Oye Peter, ¿por qué no corres?”, le dijo su hermano Richard un día de 1975, mientras iba al velódromo del Estadio Nacional. A los 16 años, Peter comenzó su carrera en el ciclismo. Sus primeros pasos fueron en el Club Centenario, el mismo en el que sus hermanos Richard y Sergio habían competido. Dos años después, el germen de su carrera se vería interrumpido por la angustia de no tener respuestas sobre Sergio y por la incesante búsqueda familiar. El menor de los Tormen decidió, a los 18 años, retirarse del ciclismo y comenzar a estudiar la filosofía, la espiritualidad y la transformación del planeta.

-Quería entender por qué pasan las cosas, entender la historia, entender la violencia del mundo, entender de dónde viene, lo que es bien curioso. No sé si te has dado cuenta, pero nunca ha habido nada que se haya hecho sin violencia en la humanidad. Al mismo tiempo, la madre de Peter se movilizaba incansablemente para encontrar respuestas. El 18 de abril de 1979, 62 familiares de detenidos desaparecidos se encadenaron a las rejas del exCongreso Nacional. Exigían la libertad de sus seres queridos y la derogación del decreto de amnistía promulgado el año anterior. Cuando los tribunales abrieron los casos, la familia acudió a las audiencias a declarar.

Richard, el otro hermano, luego de ganar una medalla de oro y otra bronce en los Panamericanos de Puerto Rico de 1979, fue recibido por Augusto Pinochet en La Moneda. Allí, le solicitó información sobre su hermano, pero Pinochet le dijo que se contactara con su edecán.

En 1982, Peter Tormen volvió al circuito y entró al equipo Pilsener Cristal, donde corrió un año, hasta que fue expulsado por el entrenador. “Me peleé con el director del equipo porque me hizo una chanza, me engañó con una plata que me prometió y no me pagó. Lo dejé en evidencia frente a los gerentes de la empresa y después me echó”, recuerda. Luego corrió por Bata, donde fue líder de la Vuelta de Chile en 1983, pero una caída le impidió terminar la carrera.

En 1987, mientras la familia seguía intentando tener noticias de Sergio, Peter se preparaba física y mentalmente para la duodécima versión de la Vuelta Ciclista de Chile. El Giro Nacional estaba compuesto por 18 equipos, ocho de ellos extranjeros. En total, 74 ciclistas participaron en una carrera que partió en Puerto Montt y terminó en Santiago. Peter pertenecía al equipo Pilsener Cristal “B”, junto a Manuel Valenzuela, Carlos Correa y Freddy Aquea, mientras que en el equipo “A” estaba Roberto Muñoz -el único chileno que había ganado la vuelta hasta ese momento-, Fernando Vera, Miguel Droguett y Lino Aquea.

La Vuelta de Chile, una competencia emblemática en el ciclismo nacional.

La primera etapa, entre Puerto Montt y Osorno, la ganó Miguel Droguett. “Como las estrellas eran otras y yo solo era apoyo de ellas, no era mucha la presión que tenía sobre mí. -El rol del gregario es bonito en el sentido de que no está pensando en ganar y se juega completo por su compañero. Eso es muy premiado emocionalmente en los equipos. Si uno lo extrapola a la realidad, el sentimiento gregario puede ser maravilloso y bien entendido si la gente comprende que lo que nos tiene así es el individualismo y la creencia de que recibir es mejor que dar. Ser gregario es abrazar la idea de que el éxito verdadero no se encuentra en la cima solitaria, sino en la cumbre que alcanzamos juntos.

Ya en la tercera etapa, de Pucón a Villarrica, Peter Tormen se encontraba en la tercera posición de la tabla general. En la primera etapa había llegado quinto; y, en la segunda, tercero. Siempre estaba en las escapadas más importantes. En la cuarta etapa, Peter fue el único de Pilsener Cristal que se pudo enganchar en la escapada definitiva, sacándole cinco minutos de ventaja al otro grupo de avanzada. Tras ser el primero en cruzar la meta en esa etapa, entre abrazos, el general director de la entonces Digeder, le entregó la tricota blanca de líder con el número 42.

A pesar de eso, Peter seguía desarrollando la función de gregario. Luego comenzó el momento decisivo para definir la carrera, la novena etapa contrarreloj, entre San Fernando y Rancagua. Recuerda que su hermano Richard, entrenador del equipo, le preguntó: “¿Tú crees que vamos a ganar?”. En la última etapa, Peter Tormen pinchó la rueda trasera de la bicicleta, sin embargo, fue tan leve que se desinfló lentamente, sin que nadie lo notara. El ciclista comenzó a retroceder en el grupo para no llamar la atención y así evitar una “fuga” (cuando uno o varios ciclistas intentan escaparse del pelotón principal con el objetivo de obtener una ventaja sobre los demás competidores).

Al verlo situado al final del grupo, Richard se percató y los mecánicos se ocuparon del problema. “Todo el mundo, más que preocupados del embalaje, está preocupado por Peter Tormen. Se produce el sprint espectacular y lo más importante, Peter Tormen es ganador de la Vuelta Ciclística de Chile”, relataba con emoción Pedro Carcuro en la transmisión de TVN. Con las manos en alto, Peter cruzó la meta y se convirtió en el segundo chileno en ganar el giro criollo y el primero en hacerlo como gregario.

Durante la transmisión de Televisión Nacional, el periodista Michael Müller se acercó a Tormen. “¿A quién le dedicas el triunfo, Peter?”, le preguntó. “A mi hermano Sergio, detenido desaparecido”, respondió, en directo, para todo el país. Michael Müller recuerda ese episodio: “Yo le pregunté lo que se le pregunta a un ganador de la Vuelta de Chile. Y él le dedicó el triunfo a su hermano desaparecido”.

-No tenía miedo al hacer esa dedicatoria, porque yo quería desaparecer. Quería que me detuvieran. Si me detenían, era mi oportunidad para llegar donde estaba él. Tenía esa ilusión bien estúpida, porque era imposible. Pero en mí había una esperanza de volver a ver a Sergio si es que me detenían. Entonces, me expuse un poquito, hice propaganda contra la dictadura y no tenía miedo.

Velódromo Sergio Tormen: Una realidad en honor a tu memoria, Sergio #Paraquenuncamas - #DocPalma

Pronto, sus declaraciones políticas lo dejaron sin equipo, por lo que decidió abrir un taller de bicicletas. Peter Tormen en su taller de bicicletas. Lo abrió tras tener que dejar el ciclismo competitivo por sus declaraciones políticas en plena dictadura.

En septiembre de 2003, el juez Daniel Calvo procesó al general en retiro Manuel Contreras, al mayor en retiro Marcelo Moren Brito y a los exagentes civiles Osvaldo Romo Mena y Manuel Rivas por secuestro calificado en el caso de Sergio Tormen y Luis Guajardo. Contreras, quien ya cumplía condena en Punta Peuco, continuó allí. Moren Brito quedó en libertad provisional, mientras que Rivas Díaz, tras pagar una fianza de 100 mil pesos, fue liberado condicionalmente. El 13 de mayo de 2005, Contreras presentó un informe ante notario público en el que admitía la responsabilidad en la desaparición de 580 personas para “liberar responsabilidades a sus subalternos”. En el documento se mencionan los nombres de Sergio Tormen y Luis Guajardo, quienes, según Contreras, fueron detenidos por la DIFACH -organismo de inteligencia de la Fuerza Aérea- y posteriormente arrojados al mar frente a las costas de San Antonio.

“Compañero Sergio Tormen, presente”, vitoreaban alrededor de 50 ciclistas en las afueras del Estadio Nacional. El domingo 30 de abril de 2023, tras una bicicletada que tuvo como punto de partida San Dionisio 2554, lugar donde detuvieron a Peter y a su hermano, se realizó el homenaje en el que el velódromo del Estadio Nacional pasó a llamarse “Velódromo Sergio Tormen Méndez”. Allí acumuló varias victorias como ciclista, al igual que su hermano Richard.

“Nos juntábamos los vecinos, que teníamos el privilegio de estar al lado del velódromo, e íbamos a ver a los Tormen. Con el apoyo de la familia, de la Corporación Estadio Nacional y la gestión de Juan Álvarez, profesor de la Universidad de Santiago y amigo de los Tormen, en 2022 se presentó una solicitud al Ministerio del Deporte para cambiarle el nombre al velódromo y transformarlo en sitio de memoria. El día de la inauguración acudieron el ministro Jaime Pizarro, el ministro de las Culturas, Jaime de Aguirre, y la alcaldesa de Ñuñoa, Emilia Ríos. También estuvo parte de la familia Tormen.

-Reparación no tiene, pero sí simbolismo de memoria, que es importante. Nadie puede revivir a Sergio, no se termina el duelo con un acto de memoria y tampoco sana heridas. Este fue un acto de memoria que le hace bien a la historia de nuestro país. ¿De qué manera evitamos que se repita la historia? A la izquierda, Richard y Sergio Tormen en la contraportada de la revista Estadio. La bicicleta con la que Peter ganó la Vuelta de Chile nunca más se utilizó en competiciones profesionales.

La DINA, organismo represor durante la dictadura militar en Chile.

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