El mundo del ciclismo, más allá de la competición profesional, alberga historias de superación que inspiran y demuestran la capacidad del ser humano para sobreponerse a la adversidad. Ciclistas que, a pesar de las dificultades físicas, encuentran en las dos ruedas un camino para desafiar sus límites y alcanzar sus sueños.

Sergio Garrote: Del accidente a la gloria en 'handbike'
La historia de Sergio Garrote con el deporte paralímpico comenzó en 2001. Un accidente laboral le provocó una lesión medular que lo dejó en silla de ruedas. Tras años de adaptación a su nueva realidad, descubrió el ciclismo de brazos.
En 2015, la respuesta estaría en una handbike. La handbike es una bicicleta de tres ruedas que se acelera y se frena con las manos. Antes de aquella caída, Garrote ya era un gran aficionado a las bicis.
Sergio Garrote ha declarado que “el ciclismo dio sentido a mi accidente. Cuando ocurrió, el mundo se me vino encima y se me hizo grande. El ciclismo me ha devuelto la ilusión y el Sergio de antes del accidente, que era ambicioso”.
Sergio Garrote se alza como mejor ciclista del año. El campeón de ‘handbike’ de Viladecans ha sido distinguido como mejor ciclista del 2019 este sábado, 18 de enero, durante la Gala del Ciclismo Catalán.
Sergio Garrote lo dá todo en los nacionales de cicilismo adaptado
Exhausto y vacío ha atravesado Sergio Garrote la meta del Mundial de ciclismo paralímpico de Emmen para parar el reloj en un tiempo de 33:05.
Juan José Florián (Mochomán): Resiliencia desde Colombia
El Hotel Alua del Puerto de la Cruz acogió el pasado lunes, 15 de julio, la III Edición de Incluye-T, un evento paralelo a la prueba atlética de ocho kilómetros. Contó con la presencia de Juan José Florián, más conocido como Mochomán. Invitado por el Ayuntamiento de La Orotava, es un exguerrillero colombiano que se ha convertido en un destacado atleta paralímpico, inspirando con su historia de superación y resiliencia.
Sin embargo, en 2011, una bomba colocada por las FARC le causó graves lesiones: la amputación de ambos brazos, una pierna y la pérdida de un ojo. Tras un año en la Guerrilla escapó y se unió al Ejército.
Desde el principio de la charla, el protagonista mantuvo un tono optimista y positivo. «Mientras entrenaba antes de venir al hotel, me equivoqué y acabé en la autopista por un error del GPS. Luego, profundizó en su experiencia tras el accidente en Colombia, compartiendo que sufrió ansiedad, depresión y miedo.
También habló sobre el proceso de encontrar sentido a su tragedia. «El accidente me ha hecho aprender. Buscar lo bueno de lo malo. Liberarme del dolor y del odio. Conseguí superar el rencor gracias a mi familia y aprendí a vivir de nuevo.
Mochomán también detalló su transición hacia el ciclismo. Comenzó haciendo natación, pero quiso superarse. Contó que tuvo que dejar de tomar medicamentos para rendir en el deporte.
Esa pasión que ganó por el deporte lo llevó a modificar su bicicleta para adaptarse a sus necesidades, con el apoyo constante de su esposa, quien jugó un papel crucial en su adaptación y entrenamiento. «Uno en la vida necesita atreverse. Dar un paso más allá y no conformarse.
Todo sus esfuerzos y determinación dieron fruto cuando Movistar lo invitó a ser su ciclista. Él mismo contó que «montar en bicicleta es la filosofía de la vida. Los distintos caminos, los terrenos difíciles, la tranquilidad, la paz, las cuestas.
También planea seguir dando charlas y conferencias para inspirar a jóvenes y ayudar a la gente a romper las barreras. Por último, contó que, actualmente, se prepara para nuevos retos, como el mundial de ruta en septiembre en Suiza y el reto Movistar en Cartagena. «Me declararon clínicamente muerto pero me resucitaron y aquí estoy».
Alfonso Cabello: Un campeón paralímpico cordobés
Londres, Río de Janeiro y Tokio. Estas son las distintas ubicaciones de las tres últimas olimpiadas y en las tres hubo protagonismo cordobés. Hablamos de Alfonso Cabello, un ciclista andaluz que ha brillado en los Juegos Paralímpicos de los últimos tres ciclos tras lograr dos medallas de oro y una de bronce.
Alfonso Cabello se ha proclamado campeón paralímpico tras un final muy apretado con su máximo rival, el británico Cundy. Tanto es así que ha necesitado del récord del mundo para llevarse el oro: "Es muy difícil conseguir esto. El rendimiento es de récord del mundo. Para conseguir esto hay que rendir al máximo y además que la suerte esté a favor para colgarme una medalla de oro que tantas noches he soñado".
El cordobés sabía que su rival era muy duro, sin embargo estaba convencido de que su máximo rival era él y si estaba en su mejor marca pelearía por todo como así ha sido. "La máxima es confiar en uno mismo, dar el máximo. Yo no venía a ganar a nadie sino a hacer mi mejor marca, si la hacía sabía que tendría opciones. Que mi rival haya hecho récord del mundo me ha empujado a dar el máximo. En esos momentos se ve quién es un deportista que rinde entrenando y quién el que rinde en competición y esa es la diferencia entre el oro y la plata".
Alfonso es un ídolo en su tierra, Córdoba. No solo por sus éxitos paralímpicos, sino también porque ha conseguido medallas en campeonatos sin discapacidad, lo cuál deja bien claro el nivel que tiene: "Agradecer a mis paisanos el apoyo que me dan, ese último empujoncito se lo debo a ellos. También a mi gente, mi pareja y mi entrenador que son los que hacen que cuando las piernas no dan más te aportan ese gramo de fuerza"
Una medalla que dedica a su gran compañero de entrenamiento: "Si alguien me ha hecho creer en mí mismo es Juan Peralta, mi compañero de entrenamiento y al que debo mucho de la marca que hecho".
Todavía tiene el relevo en el velódromo en el que hay "bastantes opciones de hacerlo bien". Y después competirá en la prueba en ruta.
En una entrevista con ESTADIO Deportivo confiesa que no siempre fue así.A la pregunta de si se sintió alguna vez excluido por su condición, así respondió Alfonso Cabello: “Te podría decir que sí o te podría decir que no, dependiendo de cómo aborde la pregunta. Yo creo que cualquier persona que se vea diferente, se ha sentido alguna vez en cierto modo desplazado o excluido pero en mi caso, me gusta pensar que siempre que ha ocurrido eso, ha ido de la mano del desconocimiento porque simplemente por el hecho de verme diferente, me han visto menos capaz o me han considerado menos capaz. Entonces, una de las cosas que más me gusta es demostrarme a mí mismo, primero a mí mismo, que el hecho de ser diferente no me hace menos que nadie y después de demostrártelo a mí, mostrárselo al resto”.
“Recuerdo una anécdota que he contado varias veces: Cuando empecé a competir en ciclismo, cuando tenía 11 o 12 años, yo no conocía la existencia del deporte Paralímpico, yo competía con otros niños de mi edad sin ningún tipo de discapacidad. Yo estaba harto de hacer carreras por toda Andalucía, con muy buenos resultados o incluso ganando. La primera vez que fui a Extremadura a correr, nadie me conocía y no me querían dejar salir a la carrera, por el simple hecho de que me faltara un brazo, de que fuera discapacitado. Había algunos padre que decían que cómo iba a salir con sus hijos si probablemente iba a haber un problema de seguridad porque no controlase la bicicleta o los tirase”, explicaba el cordobés.
Así lo resolvió: “Después de que mis padres explicara a los jueces, explicara a los padres que yo tenía experiencia corriendo, que yo nunca había tenido ninguna caída, que ya llevaba varios años compitiendo, que había tenido buenos resultados, accedieron a dejarme correr. Este era un circuito de 15 kilómetros, que había que darle vueltas y en la quinta vuelta hice un ataque y le di la vuelta a todos, es decir, le saqué una vuelta a todos y para mí eso fue enorgullecedor, no por mi nivel deportivo, sino porque demostré ese día que sí, que me falta un brazo, pero que pedaleo como si tuviera dos o mejor”. Sin duda, una lección de aprendizaje para todos esos padres. “Entonces, ese día fue una lección para mí y para todo el mundo.
Michael Trimble: Un sueño hecho realidad
Ésta es una historia con final feliz. Michael Trimble, un hombre que nació sin brazos de Pittsburgh (Pensilvania, EE UU), ha podido finalmente realizar su sueño: montar en bicicleta. Al igual que muchos otros niños que sufrieron la catástrofe nuclear de Chernobil en 1986, Michael Trimble nació con demormaciones y limitaciones físicas. En su caso, sin brazos.
Adoptado por una familia en Pensilvania (EE UU), empezó desde muy pronto a demostrar una notable capacidad de superación, desarrollando una destreza increíble con los pies y las piernas. Pero fue de adolescente cuando un profesor de educación física le descubrió las posibilidades de la bicicleta.
Desde entonces, la bicicleta se convirtió en una nueva meta para él. Intentó -sin éxito- contactar con varios fabricantes para que adaptasen una bicicleta a sus necesidades. Finalmente dio con Michael Brown, un constructor de bicis localque asumió el reto. Tras varias pruebas, el resultado fue un éxito: Brown creó un manillar especial con el que Trimble puede montar en bicicleta sin problemas, disfrutando de una libertad y una movilidad nuevas para él.
José Manuel Ruiz: Un palista con alma de ciclista
Ruiz, que nació en Guadix (Granada) hace 46 años sin parte del brazo derecho por una agenesia congénita, cuenta en su palmarés con cinco medallas paralímpicas (plata en open de pie y bronce por equipos de las clases 9 y 10 en Sídney 2000, plata por equipos de las clases 9 y 10 en Pekín 2008, bronce por equipos 9 y 10 en Londres 2012, y plata por equipos 9 y 10 en Río 2016).
El palista andaluz, que fue el abanderado español en la ceremonia de inauguración de los Juegos de Río 2016, ha logrado también más de 30 medallas entre campeonatos del mundo, de Europa y de España, y ocupa el séptimo puesto individual de la clase 10 en el ranking internacional y el 15º en la clasificación de jugadores que compiten de pie.
Ruiz siempre ha sido deportista vocacional, ya que ha practicado fútbol, baloncesto e incluso ciclismo, y empezó jugando al tenis de mesa en el pabellón de Guadix (Granada), que ahora lleva su nombre.
Ricardo Ten: El indomable
El indomable Ricardo Ten rubricó otra entrega antológica y lustra su mito con un oro paralímpico en París. El bólido español arrasó en la contrarreloj C1 en carretera y alcanza la anhelada medalla que redondea un palmarés excelso y que le da sentido a tanto esfuerzo y dolor.
El oro era el objetivo que en los últimos años le hizo levantarse de la cama, entrenar y soñar. La crono era su gran apuesta, una prueba en la que es tetracampeón del mundo, llegaba henchido de fe y confianza. Era el favorito y no iba a fallar.
Por las calles de Clichy-Sous-Bois, municipio pequeño a las afueras de París, como una máquina, magia aerodinámica, el valenciano volaba en los kilómetros iniciales. Su figura recia y pequeña avanzaba adherida a su bicicleta, como si fueran uno solo. En el punto intermedio, líder con 15 segundos de ventaja sobre el polaco Zbigniew Maciejewski.
El insaciable Ten zarpó hacia la meta sin sentir el dolor de piernas y el premio fue la historia. Con los pedales compuso una sinfonía mágica para sentarse en el trono tras completar los 14 kilómetros en 20:39.53, aventajando en 38 segundos al alemán Michael Teuber, plata, y en casi 40 al polaco, así como doblando a varios rivales.
Oro para un genio, un deportista que rompe moldes. Lanzaba los brazos al encapotado cielo para celebrar un nuevo éxito en su carrera, ya es campeón paralímpico como ciclista.
Llegó a este deporte hace siete años para romper todos los registros de voracidad posibles, no se cansa de crecer y de ganar. Ricardo Ten, en el podio con medalla de oro de la contrarreloj en ruta C1.

Ricardo Ten celebra su victoria
“La primera parte me ha costado coger el punto, pero cuando he alcanzado las 175 y 180 pulsaciones sabía que ese sí era el ritmo, y lo he conseguido mantener. He apretado y dado todo lo que tenía y ha llegado el oro. Ha superado por mucho las expectativas, sabíamos que podíamos ganar, aunque luego esto es deporte y pueden pasar mil cosas, los rivales también se preparan. Ha sido una temporada de ensueño”, ha comentado.
“Me hacía especial ilusión ganar todo en ciclismo, he cerrado un gran ciclo, no me queda nada por conseguir en mi palmarés, pero hay que seguir disfrutando con lo que hacemos. Es un camaleón voraz, se adapta y brilla en cualquier terreno, ya sea en la pista o en el asfalto.
Cuando era niño sus piernas impulsaban una bicicleta amarilla con la inscripción negra de ‘GAC Motoretta-2’. Y con esa bici derribó el primer muro nada más abandonar el hospital cuando a los ocho años sufrió quemaduras de tercer grado en el 75% de su cuerpo y la amputación de los brazos y de la pierna izquierda tras un accidente con un cable de alta tensión.
Durante dos décadas, en el agua forjó su leyenda con más de 40 medallas internacionales, tres oros, una plata y tres bronces en cinco Juegos Paralímpicos. El desaliento cundió después de Río de Janeiro 2016, donde notó que la motivación se iba apagando y decidió colgar definitivamente el bañador. Con la bicicleta dio un giro de tuerca a su trayectoria deportiva.
Otros eventos y figuras inspiradoras
El cruce con la muerte de Juanjo Méndez le dejó con una pierna y un brazo amputado tras un accidente de moto. Tenía 29 años cuando ocurrió. Poco a poco y con la ayuda de la bici, Méndez fue reconstruyendo su vida hasta convertirse en campeón del mundo en ciclismo en pista adaptado. A sus 48 años, su entrenador comenta sorprendido que «sigue mejorando sus mejores marcas». The First Unstoppable es un documental que cuenta la vida de este valiente ciclista catalán.
El redescubrimiento masivo de este medio de transporte en centros urbanos está generando un sinfín de propuestas artísticas y divulgativas alrededor de las dos ruedas y el asfalto. «Se trata de celebrar la bicicleta como forma de vida», explica Miguel Gatóo, organizador del evento en Madrid.