Análisis y Reflexiones sobre la Realidad Global: Una Mirada Crítica

El mundo entero se enfrenta a un momento de crisis. La pandemia de coronavirus obligó a todas las sociedades, al mismo tiempo, a repensar sus prioridades y tomar medidas urgentes, y donde se mire la democracia y la economía están en problemas. Por no hablar de la emergencia climática: el más importante de los desafíos, todavía sin una respuesta proporcional a su magnitud. Si hay una certeza, quizás esta sea que vivimos en un mundo incierto.

En un alarde de honestidad brutal que solo puede brotar del cinismo más absoluto, la nueva Estrategia de Seguridad Nacional de EE.UU. admite que ocho décadas de política exterior han sido un desastre. Trump, autoproclamado genio, nos presenta un plan magistral: hacer lo de siempre, pero diciendo que es revolucionario, y culpar a todos menos a sí mismo de unas derrotas que hasta un ‘loco’ las vio venir.

Bienvenidos al espectáculo donde Estados Unidos «salva» democracias que casualmente tienen petróleo. Venezuela es hoy el villano de turno, y nuestros medios repiten el libreto de Washington sin ruborizarse. Traidor, en este circo, es el que pide la invasión de su propia patria mientras la llama patria.

Frente a la presión occidental, Rusia consolida su soberanía sobre la Ruta Marítima del Norte con un firme marco legal y un despliegue militar sin precedentes en el Ártico. Detrás de la maquinaria de desinformación sobre una invasión a Venezuela, se libra una batalla silenciosa por el reordenamiento global. La riqueza venezolana y el nuevo corredor marítimo de China en América Latina amenazan la hegemonía de EE.UU., una potencia en declive que, al desesperarse, subestima una lección crucial: Venezuela podría convertirse en un «Yemen mejorado», con la capacidad de desarrollar una disuasión militar que ponga en riesgo su seguridad nacional.

La Ruta Marítima del Norte es la nueva frontera de la confrontación global. Mientras Rusia consolida su control soberano con leyes, rompehielos nucleares y la advertencia explícita de usar la fuerza si es necesario, Estados Unidos y la OTAN despliegan una ofensiva diplomática, militar y mediática para desafiar su dominio.

Acusado por Rusia de emplear el sabotaje y el terrorismo como estrategia de Estado, el régimen de Zelenski, con apoyo occidental, lleva la guerra a un terreno de alto riesgo. Este texto desmonta con brillantez y sarcasmo el relato oficial que presenta al sufragio universal como la cima de la organización social: La democracia nació sudando exclusiones por todos sus poros, y está marcada por el esfuerzo constante de las élites por domesticar, limitar y despreciar la participación de «los pringaos».

¿Quiénes son los verdaderos antisemitas? No son quienes critican al Estado de Israel, sino aquellos que, como el abogado chileno-israelí Gabriel Zaliasnik, defienden con su retórica un proyecto sionista que ocupa, coloniza y extermina al pueblo palestino: los auténticos semitas de la región.

La profecía de Mackinder sobre quien domine el Heartland euroasiático dominará el mundo resurge hoy. Este análisis examina la pugna entre el bloque ascendente de China y Rusia, que integra la región con proyectos e instituciones, y la respuesta de EE.UU.

La Crisis Climática y el Extractivismo Verde

La economía circular es el nuevo truco de magia verde: convertir el mismo consumo extractivista en sustentable con un toque de reciclaje. Mientras celebramos cada botella reutilizada, las industrias siguen ordeñando el planeta. La COP30 en la Amazonía consolida el fracaso del modelo fósil-capitalista. Eliminación de «combustibles fósiles» del texto final, acuerdos no vinculantes y expansión del extractivismo verde confirman que las cumbres climáticas protegen al capital, no al planeta.

Para el “gobierno ecologista”, la contaminación en Alto Mañihuales es un cuento… y su delegado en Aysén, el narrador. Justificó su inacción con una “minuta científica” que resultó ser tan visible como un fantasma. El Consejo para la Transparencia lo obligó a presentar sus cartas, pero el truco ya estaba descubierto: invisibilizar la contaminación minera en la zona.

La industria minera chilena acusa al Estado de «expropiación regulatoria» por proteger un ecosistema único, el Desierto Florido.

Análisis desde el Sur global para quienes enfrentan la disyuntiva definitiva: ¿Capitalismo o Planeta?

Conflictos y Genocidios

Un genocidio silencioso ocurre en Darfur, Sudán. Detrás de él, la mano de una monarquía lejana: los Emiratos Árabes Unidos. Hoy no hay grises: hablamos de una sociedad enferma, de un gobierno genocida y de una maquinaria militar que tortura, viola y asesina con impunidad.

Apenas días después de firmarse un cese al fuego, los bombardeos israelíes sobre el centro y sur de Gaza han reanudado la masacre. El Genocidio en curso de Israel sobre el pueblo palestino, es una tragedia profunda, con costos humanos devastadores. La situación en Gaza y Cisjordania es extremadamente grave, una crisis humanitaria que incluye altas cifras de víctimas civiles, desplazamiento masivo y escasez de necesidades básicas.

Gaza resiste, el mundo despierta e Israel se desenmascara. La acción de la resistencia palestina del 7 de octubre de 2023 desmanteló décadas de narrativa sionista y visibilizó ante el mundo los 77 años de ocupación, colonización y exterminio. La Tormenta de Al Aqsa no fue un acto aislado, sino una respuesta inevitable y legítima frente a un proyecto de limpieza étnica de larga data.

¿Qué une al Tercer Reich con el moderno Estado de Israel? Lejos de ser enemigos históricos, las evidencias apuntan a una alianza estratégica forjada en los años 30 que perdura hasta hoy. Desde el Acuerdo de Ha’avara hasta el financiamiento del programa nuclear israelí, la relación entre el nazismo y el sionismo ha sido fundamental para el exterminio del pueblo palestino.

Pablo Jofré, expone cómo la maquinaria de exterminio desplegada en Gaza -con un enfoque sistemático en mujeres y niños- no es un acto espontáneo, sino la ejecución meticulosa de un plan de ‘solución final’ que hipoteca el futuro del pueblo palestino”.

Política y Sociedad

Chile optó por la «estabilidad», regalándole a la derecha un cheque en blanco con el 70% del electorado. Para asegurar el debate de altura, los votantes, en un arranque de genialidad, completaron el Senado con un elenco de lujo: un charlatán ufólogo, un ex general que receta “plomo” para las “células malas” y el «salvavidas» del Mapocho. Mientras, Lorena Fries, con su contundente 0.8% de apoyo, se asegura un sueldo millonario. Esta democracia, con sus curiosos representantes y en su versión más surrealista, promete.

El entreguismo de los gobiernos mal llamados “progresistas” ha allanado el camino para el triunfo de una derecha pinochetista. El gobierno de Boric, lejos de cumplir sus promesas, blanqueó a la vieja política y consolidó el modelo neoliberal. La bochornosa frase <<¡Que gane el mejor!>> ejemplifica la capitulación de una autodenominada izquierda, que terminó siendo un fraude amplio.

Los argumentos y las justificaciones de quienes concentran la riqueza, el capital, son exactamente los mismos desde hace siglos. Los resultados también. Miseria de un lado, fortunas obscenas del otro. Quienes lucharon contra esos abusos -de Robespierre a Salvador Allende y muchos otros- fueron asesinados. Nada nuevo bajo el sol.

La mentira no es un mero accidente en los movimientos neofascistas y populistas de ultraderecha, sino su recurso central y estratégico. En un mundo que celebra los avances de la inteligencia artificial como sinónimo de progreso, una mirada crítica revela la emergencia de un nuevo orden neocolonial.

El experimento Milei, el último producto de la ultraderecha global, exhibe su fracaso a velocidad récord. El hombre que vendía la épica del «outsider» incorruptible hoy reparte cargos entre empresarios y operadores judiciales. Su revolución libertaria se redujo a un show de gritos bravucones en cadena nacional. La motosierra que iba a talar la corrupción solo alcanzó a jubilados, estudiantes y trabajadores. El «¡Viva la libertad, carajo!» se traduce en libertad para enriquecerse, mientras el país se convierte en un laboratorio fallido de manuales neoliberales.

¿Y si el verdadero «extranjero» que nos saquea no es el inmigrante pobre, sino el capital foráneo que extrae nuestra riqueza? El texto descarnado de Andrés Bianque, desmonta la xenofobia hipócrita que ataca al débil mientras se inclina ante el poder de las multinacionales. Una sátira ácida sobre cómo la clase dominante exporta la culpa y nos convierte en títeres de nuestro propio odio.

Como ex máximo responsable de la lucha global contra las drogas en la ONU, Pino Arlacchi desmonta con datos irrefutables la narrativa que presenta a Venezuela como un ‘narcoestado’.

Este artículo de Luis Casado, es un viaje sin concesiones que revela la verdad incómoda: la acumulación obscena de capital no financia hospitales, ni educación , ni pensiones, sino especulación.

En poco menos de 300 páginas, el libro tiene el valor de sintetizar buena parte de los debates que hoy animan la discusión intelectual. Debido a su enfoque en la actualidad, normalmente en estas entrevistas se vuelve sobre ciertos temas y se repiten preguntas, lo que permite confrontar los puntos de vista expresados. Esto ocurre particularmente con la coyuntura del Covid-19, sobre la que son consultados casi la totalidad de los entrevistados.

Una pregunta que vuelve con especial regularidad es sobre los efectos que tendrá la pandemia. La etóloga Jane Goodall plantea que “va a haber cientos de miles de personas que habrán visto cómo el mundo debiera ser, y cómo puede ser, y que no querrán volver a la misma manera de hacer las cosas”. En general, la noción de la crisis como una oportunidad para la innovación social, o incluso para el “reseteo”, se repite entre los entrevistados. Una perspectiva más escéptica la ofrece el sociólogo Gilles Lipovetsky, para quien es equivocado el “diagnóstico de creer que los individuos y los consumidores van a cambiar”, porque “el consumo, el deseo de producir, de viajar, de conocer el mundo, de distraerse, son cosas que no son simplemente producto del marketing y la publicidad, sino que se inscriben dentro de la esencia de la modernidad”.

Por su parte, el historiador Yuval Noah Harari piensa que la epidemia del coronavirus podría marcar un hito importante en la historia de la vigilancia y propone un escenario distópico. “Imagine un Estado totalitario en 10 años más, que exija que cada ciudadano use un brazalete biométrico que lo vigile las 24 horas del día”, dice.

Uno de los factores que suele identificarse como parte del problema son las redes sociales y su impacto en la veracidad de la información, la radicalización del debate y la intolerancia, la velocidad de los cambios y la frivolización del compromiso político. “El discurso político se ha convertido casi en su totalidad en un discurso publicitario”, opina el filósofo Luc Ferry. “Lamentablemente, solo hay un remedio: los ciudadanos deben ejercitar su pensamiento crítico. La prensa de calidad obviamente tiene un papel importante que jugar en este asunto, porque las redes sociales difunden continuamente rumores y fake news”.

Asimismo, el historiador Timothy Snyder piensa que “las personas ya no conocen los hechos importantes sobre los sucesos relevantes, los que de verdad afectan sus vidas, y son atraídos hacia un mundo de paranoia, de ‘ellos’ y ‘nosotros’, de teorías conspirativas. Y eso precedió a Trump, y a la vez, lo hizo posible”.

El también historiador Peter Brown ofrece una comparación entre las sociedades contemporáneas y el mundo antiguo, en relación con la velocidad con que se propagaba la información. “Estas eran sociedades verdaderamente lentas, y esto le daba a la gente tiempo para adaptarse. Los desastres ahora caen sobre las sociedades modernas mucho más rápidamente. (…) El Imperio Romano se parece mucho más al mundo del siglo XIX, con ciertos grados de interconectividad y, en otras áreas, dichosa ignorancia.

Tal como la periodista Paula Escobar Chavarría decidió titular su más reciente libro, Un mundo incierto. Treinta conversaciones, volumen en el que se reúnen algunas de sus entrevistas con personajes destacados del ámbito de las humanidades y la ciencia, que realizó para el diario La Tercera entre marzo de 2020 y el año pasado.

Con aquel diálogo en este escenario arranca Servidor del pueblo, la sátira política de 2015, en la que el hoy presidente de Ucrania hace de inesperado presidente de Ucrania, invirtiendo eso de que la historia se da primero como tragedia y recién después como comedia. Su personaje es un profesor de historia, al que ese día le quitan los alumnos, porque tienen que preparar la escuela para la elección en ciernes. --Después llegan al poder y se roban todo --grita el profe, en la pantallita del alumno que lo graba a escondidas con su teléfono--. Tienen nombres diferentes, pero son todos iguales. Si yo estuviera una semana en el poder, terminaría con todas las bonificaciones, las mansiones y lo demás. El video politicofóbico se vuelve viral, los alumnos hacen un crowdfunding para que su ídolo pueda presentar la candidatura y, hete aquí, gana. Pero el profe no es lo uno ni lo otro: es un hombre común y corriente, divorciado, con un hijo, que ha vuelto a vivir con sus padres, en un mundo colorido de sitcom estadounidense. Sus primeros tropiezos en el poder se dan con sus propios ministros y asesores, todos heredados de las administraciones anteriores y naturalmente corruptos de punta a punta. Para enfrentarlos, contará con la ayuda de personajes históricos, que se le irán apareciendo en diferentes situaciones. El primero es Abraham Lincoln, que le augura que también él podrá liberar a su pueblo de la esclavitud, a pesar de su origen modesto. La verdadera solución es reducir costos, empezando por casa: se recorta el sueldo,...

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