El Accidente de Juan Mauricio Soler en la Vuelta a Suiza: Una Historia de Superación

La historia de Juan Mauricio Soler es un testimonio de resiliencia y esperanza. En junio de 2011, durante la sexta etapa de la Vuelta a Suiza, un desafortunado accidente cambió su vida para siempre. Este artículo relata los detalles del accidente, su ardua recuperación y el apoyo incondicional de su familia.

Juan Mauricio Soler durante la Vuelta a Suiza 2011.

El Accidente

Hasta el 16 de junio, la vida de Juan Mauricio Soler transcurría a gran velocidad, enfocado en recuperar el brillo que lo caracterizó en 2007, cuando se coronó como el mejor escalador del Tour de Francia. Sin embargo, un pequeño bordillo en la carretera, de apenas 10 centímetros, alteró drásticamente su destino.

En la sexta etapa de la Vuelta a Suiza, mientras circulaba a 70 kilómetros por hora, la rueda delantera de su bicicleta impactó contra el bordillo. Soler salió despedido y, con tan mala fortuna, se estrelló contra una estaca de acero que sostenía el vallado de un parque infantil cercano. El impacto fue devastador.

El ciclista colombiano Juan Mauricio Soler, del Movistar, padece un "traumatismo craneoencefálico severo con edema cerebral, además de múltiples fracturas y hematomas", producto de la caída que sufrió en la sexta etapa de la Vuelta a Suiza, informó el equipo español, si bien en su evolución ha experimentado una ligera mejoría.

Soler sufrió una quincena de fracturas, la más grave en la base del cráneo, que lo colocó al borde de la muerte. El corredor, que como todos los ciclistas profesionales en competición llevaba casco protector, fue evacuado en helicóptero a un hospital por la gravedad de sus heridas.

El equipo Movistar se llevó ayer otro sobresalto tras la grave caída que sufrió Mauricio Soler en la sexta etapa de la Vuelta a Suiza. El colombiano afincado en Gorraiz se encontraba a última hora de la noche en estado coma inducido en el hospital Sankt Gallen tras sufrir un traumatismo craneoencefálico severo, con edema cerebral, así como un cuadro de politraumatismos y un neumotórax.

Lesiones sufridas

El golpe le produjo fractura de cráneo en el hueso temporal, malar, de escápula, clavícula, pie y de la segunda a la novena costillas, siempre en el lado izquierdo, además de un neumotórax.

Presentaba una fractura de base craneal, de peñasco (en la cabeza) con hematoma interno, rotura de clavícula, escápula, fractura costillas en la parte izquierda de su cuerpo desde la segunda a la novena complicado con un neumotórax, luxación y rotura compleja de tobillo izquierdo, además de una trombosis en la vena cava que había requerido la colocación de un filtro para evitar un trombosis pulmonar y un hematoma cervical.

La Lucha por la Recuperación

Patricia Flórez, la esposa de Soler, se encontraba en su casa en Ramiriquí, Boyacá (Colombia) cuidando del pequeño Mauricio, que entonces tenía nueve meses, cuando recibió la noticia. "Al subir al avión me hice a la idea de que me iba para repatriar el cadáver de mi marido", comenta.

Cuando llegó al hospital de St. Gallen comprobó con sus ojos la gravedad de la situación. El ciclista estaba en coma inducido y Patricia está convencida de que si le ocurre esa caída en otro país su marido estaría muerto o le habría quedado un retraso mental.

El ciclista colombiano permanece estable dentro de la gravedad y ha experimentado una ligera mejoría en su estado.“Las noticias de hoy son buenas -comenta Alfredo Zuñiga, médico de Movistar Team en la ronda helvética-. Mauricio sigue ingresado en la UVI y su evolución está siendo favorable.

La primera semana fue muy dura en el hospital suizo. Patricia llegó acompañada de su hermano y la incertidumbre sobre la evolución de Mauricio era total. Creyeron los especialistas que lo mejor sería que iniciase su fase de recuperación, una vez le hubieron salvado la vida, en su idioma, el castellano.

A su llegada a la capital navarra Soler, el 9 de julio, había salido del coma pero su estado era de inconsciencia pese a que tenía alguna movilidad. Allí conoció al doctor Manuel Murie Fernández, el neurólogo que coordina el equipo de especialistas que se ocupa de la recuperación de Soler.

Al día siguiente de haber llegado a Pamplona una enfermera le preguntó a Patricia al llegar a la clínica si era la esposa de Soler. Al decirle que sí le respondió que su marido había preguntado por ella.

Mauricio trataba de fijar la mirada y hablaba muy bajito y con mucho esfuerzo. A continuación preguntó por su hijo, que tiene 13 meses y lleva su mismo nombre aunque en casa le llaman 'Cachete' por ser mofletudo.

Empezaba a comer papilla, una vez retirada la sonda nasogástrica, y lo que más le costaba era tragar el agua, que tenían que darle con una gelatina espesante para que no se atragantase.

Cuando Mauricio recobró la lucidez le pidió las llaves del coche porque quería irse del hospital. Lo pidió con tal firmeza que Patricia creyó que se estaba volviendo loco. Los médicos la tranquilizaron al decirle que este tipo de reacciones son normales.

Poco a poco Mauricio ha ido a más, recuperando sus facultades mentales y físicas. "Hoy en día está en plenas condiciones mentales aunque le cuesta hablar, sobre todo por teléfono se cansa mucho.

El 19 de septiembre fue operado del ojo izquierdo, que no podía cerrar, lo que le produjo una úlcera corneal y una disfunción en el lagrimal. Explica Patricia que "en el párpado inferior le implantaron un trocito de tendón de su mano derecha y en el superior una pequeña pesa de oro junto a un tornillo diminuto en la parte exterior del ojo. Todo ello para que vuelva a parpadear.

Nueve días antes le retiraron el filtro de la vena cava que le pusieron en Suiza para evitar la aparición de trombos. Ahora acude diariamente a la Clínica Universitaria desde su piso en Pamplona a realizar sus sesiones de rehabilitación que se prolongarán, como mínimo, entre cuatro y seis semanas.

"En todo este tiempo han sido muchas cosas por las que hemos pasado; pero lo peor ya quedó atrás. Salir del hospital e instalarse en el piso ayuda mentalmente a Mauricio. Lo que es muy importante es que él conoce y domina el dolor y se da al cien por cien en la recuperación.

En estas fechas ya estaba el Tour en marcha y Soler mostró interés por su desarrollo. Hasta el pasado 16 de junio, la vida de Juan Mauricio Soler rodaba deprisa, empeñado en volver a brillar, como cuando fue el mejor escalador del Tour de Francia en 2007.

Patricia casi ha perdido la cuenta de las operaciones a las que ha sido sometido su marido. En Suiza le operaron el tobillo, con fractura múltiple, y le implantaron un filtro en la vena cava. En Pamplona le descomprimieron el nervio facial, le operaron el párpado izquierdo y le retiraron el filtro de la vena cava.

Las operaciones por las que ha pasado han sido complicadas y una de ellas fue la descompresión del nervio facial. Al fracturarse el frontal y el malar unas astillas se incrustaron en el nervio facial, lo que le provocó una parálisis en el lado izquierdo de la cara.

En Pamplona le descomprimieron el nervio facial, le operaron el párpado izquierdo y le retiraron el filtro de la vena cava.

El pasado día 14 recibió Mauricio el alta hospitalaria, que no médica. Nueve días antes le retiraron el filtro de la vena cava que le pusieron en Suiza para evitar la aparición de trombos. Ahora acude diariamente a la Clínica Universitaria desde su piso en Pamplona a realizar sus sesiones de rehabilitación que se prolongarán, como mínimo, entre cuatro y seis semanas.

La pregunta del millón es si Soler volverá a ser ciclista de élite. Patricia responde que "esto no lo saben ni los neurólogos. Pero me han asegurado que podrá llevar una vida normal, tener su autonomía, conducir un coche, montar en bicicleta como actividad de ocio.

Soler y Patricia se encuentran desde el pasado 10 de abril en Pamplona, donde Mauricio ha pasado diferentes exámenes y se encuentra a la espera de la citación del tribunal médico que debe evaluar el estado de sus lesiones.

Un día en la vida de Mauricio Horas antes de su salida del hospital, repasamos con Mauricio y Patricia lo que ha sido el día a día de Soler durante las últimas semanas en la clínica navarra, de la que ambos alaban la atención que les ha dispensado el equipo encabezado por el doctor Murie.

El ciclista colombiano de Movistar Team ha recibido este viernes el alta hospitalaria -no confundir con el alta médica definitiva- que le permitió abandonar la Clínica Universitaria de Navarra, donde permanecía ingresado desde el pasado 9 de julio tras las dos tres primeras semanas de atención intensiva en el Hospital St. Gallen de Suiza.

Después de varias operaciones satisfactorias en las últimas fechas, la recuperación de Soler, a la que todavía le resta un duro y largo camino, marcha por la buena senda y de ahí su traslado a su residencia en Pamplona, en la que permanecerá durante un periodo indeterminado para continuar diariamente su rehabilitación en el hospital.


Mauricio Soler y Patricia Flórez durante su recuperación en Pamplona.

El Apoyo Incondicional de Patricia

Patricia casi ha perdido la cuenta de las operaciones a las que ha sido sometido su marido.

Empezaron las largas jornadas en el centro hospitalario, con ella siempre al lado del corredor, noche y día. "Mauricio me pedía perdón a medida que recobraba la lucidez por todas las cosas inconexas que me decía", explica y recuerda que tenía una fijación con Colombia, diciendo que se encontraba a unas pocas horas de coche de Pamplona.

Y es que Patricia no es una colombiana al uso porque recibió una educación europea. Se conocieron cuando Soler corría el Clásico RCN y acudió a ese centro a tratarse de una gripe. "Cuando le conocí éramos completamente diferentes. Y lo seguimos siendo.

Pero el amor no te da opción a elegir y conocerle ha sido lo mejor que me ha pasado. Cuando tuvimos a 'Cachetes' dejé mi trabajo para cuidar de él. Cuando los médicos den el visto bueno Soler podrá volver a Colombia para seguir con su recuperación en un centro de Bogotá.

La Evolución y el Futuro

Lo que él ha logrado en apenas tres meses, una persona normal tarda entre catorce y dieciséis".

Queda por saber si tendrá brotes epilépticos; hay que esperar medio año para cerciorarse de ello. En estos momentos es de vital importancia que en estos seis meses no se dé ningún golpe en la cabeza porque todavía tiene un hematoma muy grande en el cerebro.

"Valoro mucho lo que tengo, la vida es enorme" El pasado día 14 Soler recibió el alta hospitalaria, pero permanecerá en Pamplona unas seis semanas más antes de volver a Colombia. Acude a la Clínica Universidad de Navarra todos los días para seguir con su rehabilitación con sesiones de fisioterapia, logopedia... Los martes y jueves se trata en el centro hospitalario de 2 a 5 de la tarde. Mauricio y Patricia -su mujer es fisioterapeuta en Colombia- son ya viejos conocidos en el departamento.

"Mi ilusión es seguir luchando y mejorando cada día. Paso momentos muy difíciles, en los que siento que retrocedo; pero entonces hay que actuar con calma y con cabeza, son momentos que pasan y hay que saberlos afrontar", explica Mauricio. "Y al mismo tiempo día a día veo que hago pequeños avances, sobre todo en la cuestión del equilibrio. Para mí ha sido muy complicado depender de alguien para poder moverme. Ahora soy más autónomo".

En estos cuatro meses Mauricio Soler recuerda con nitidez cuál ha sido su momento más duro. El pasado 5 de octubre le intervinieron para retirarle un filtro que le habían colocado en Suiza en la vena cava. Por su situación no pudieron emplear anestesia general. "Pasé miedo en las operado, especialmente en la última. La hicieron con anestesia local. Yo oía todo lo que estaban diciendo y sentía todo lo que estaban haciendo", explica. "La operación se complicó, en vez de los 30 minutos que dura normalmente, se fue a las dos horas y media. Ahí pasé miedo".

Cuatro meses después Soler es consciente de lo que ha pasado, de lo mucho que le queda, y que la vida no volverá a ser igual. "Sé que mi vida ha cambiado. La veo de otra forma, ahora pienso las cosas más, tengo más cuidado y valoro mucho lo que tengo, y yo tengo mucho. La vida es algo enorme".

Mauricio Soler se reencontró con la victoria en la segunda etapa de la pasada Vuelta a Suiza, con final en la cima de Crans Montana. Hacía casi cuatro años que el ciclista boyacense no disfrutaba de la victoria. 2007 fue, sin duda, su mejor año como profesional con victorias en el Tour, en la etapa de Briançon y llevándose el reinado de la montaña, y en las Lagunas de Neila, donde cimentó su triunfo absoluto en la Vuelta a Burgos de ese año.

Pero lo peor estaba por llegar. Por lo menos, a llevar una vida normal porque lo de volver al ciclismo de élite todavía no está claro.

El ciclista del Movistar pasó por traumatología para tratar las fracturas; por neurología y otorrino para ver la parálisis facial que padecía; hematología por el problema en la vena cava y medicina interna por un proceso infeccioso que traía desde Suiza. El caso de Soler era un puzzle que había que solucionar con paciencia.

Soler llegó de Suiza sedado, y lo primero que hicieron en la CUN fue ir retirando paulatinamente la medicación. Cuando despertó preguntó de inmediato por su mujer y por su hijo, no lo hizo con palabras sino con ruidos confusos y sin poder fijar la mirada. No podía hablar. No recordaba ni recuerda nada del accidente.

A partir de ahí comenzó el proceso de reconstrucción de Mauricio Soler paso a paso. Primero se le retiró la sonda nasogástrica, y la sonda vesical para que empezara a ingerir alimento. Desde el primer día comenzó a recibir tratamiento de fisioterapia con Sandra Iturralde, con sesiones de dos y tres horas diarias.

Con el paso de los días y las semanas Soler iba dando pasitos en su recuperación. También han pasado sus baches y sus pequeñas crisis. "Me encuentro bien, parece que voy superando el trauma. Yo afronto con ganas la rehabilitación", explica el ciclista. "En estos cuatro meses he tenido momentos muy difíciles, pero por suerte Patricia, mi esposa, siempre ha estado a mi lado y he contado con un equipo de médicos y especialistas que han sabido atenderme, son grandes personas".

El colombiano y su entorno se centran ahora en su rehabilitación física, dejando su posible vuelta a la competición en un plano secundario. “Hay que tener paciencia y eso sólo el tiempo lo dirá. Sería fantástico poder volver a correr, pero ahora lo que me interesa es la recuperación”.

La espectacular recuperación de Soler, en buen estado físico después de una caída que le dejó innumerables lesiones y fracturas, ha sorprendido a los médicos que le atendieron en aquellos fatídicos momentos. "Ellos también están asombrados con la evolución.

Soler y Patricia se encuentran desde el pasado 10 de abril en Pamplona, donde Mauricio ha pasado diferentes exámenes y se encuentra a la espera de la citación del tribunal médico que debe evaluar el estado de sus lesiones.

Pese al giro radical que la bicicleta ha provocado durante el último año, Mauricio no muestra reproche alguno hacia el mundo que ha marcado su vida: "Él dice que es una pena haberse tenido que bajar de la bicicleta así, pero que el ciclismo también se puede disfrutar de otra manera. Nadie le ha escuchado una mala palabra hacia este deporte. Para él lo más grande es poder estar vivo y disfrutar de su hijo.

En este tiempo han estado en contacto con su familia, con quien hablan a diario, gracias a Skype y las redes sociales. Pero su mayor apoyo -al margen de todos los medios que les ha ofrecido Mutua Navarra- han sido su mujer, y sobre todo tener alguien por quien luchar: su hijo.

"Una cosa así une mucho a las personas que quieres, y te quiere de verdad", dice. "Mi hijo ha sido el motivo de pelear por la rehabilitación, me ha hecho mirar hacia adelante en las situaciones muy difíciles. He pasado momentos muy duros, que si no llega a ser por el niño me hubiera quedado atrás más fácil".

Por último, el matrimonio Soler quiere agradecer el incondicional apoyo que han recibido desde todas las partes del planeta. “Les doy las gracias a todas las personas que nos mandan mensajes -dice Mauricio-. Que no crean que no nos llegan porque sí lo hacen y me dan muchos ánimos para seguir adelante”.

La mala suerte persigue de forma insistente a Miguel Ángel López, ganador del Tour del Porvenir 2014 y uno de los ciclistas más prometedores del pelotón mundial. El colombiano tuvo que retirarse de la pasada Vuelta a España, su debut en una gran vuelta, debido a una caída que le ocasionó la pérdida de varias piezas dentales y tan solo unos meses después, en noviembre, se fracturó la tibia entrenando. La alegría de su regreso, a la que se sumaba su buen rendimiento en el primer test montañoso al que ha tenido que enfrentarse, se ha detenido en seco por un nuevo accidente, que a pesar de su espectacularidad no ha tenido consecuencias graves.

Superman López se fue al suelo a alta velocidad en el descenso del Simplonpass y se vio obligado a abandonar con un fuerte golpe en la muñeca y otro en la cara.

“Se cansa porque su nivel de autoexigencia es elevadísimo -apunta Patricia, su inseparable esposa durante su proceso de rehabilitación-. Los médicos nos dicen que ese espíritu que tienen los ciclistas lo está transmitiendo al máximo también en su recuperación”. Soler lo ratifica: “Estoy poniendo un gran empeño, pero es que tiene que ser así, no veo otro camino”.

“Todos los días noto que voy mejorando, aunque es verdad que también hay días en los que doy un paso atrás y eso siempre te desanima. Por ejemplo, caminando noto que me agoto muy pronto”.

Es algo que nadie puede asegurar. De momento, la evolución sigue siendo favorable y va por buen camino, pero al proceso de rehabilitación todavía le restan muchos meses. Lo mejor es que todos los pasos son hacia delante y que su progresión desde que llegó a Pamplona ha sido sorprendentemente buena”.

“Mauricio se despierta pronto -narra Patricia-, sobre las 6 de la mañana y a partir de las 7 nos levantamos y le ayudo a prepararse. Cada vez tiene más autonomía y ya puede cepillarse los dientes sólo, afeitarse sin ayuda… A las 9 desayuna y enseguida llega la terapeuta para hacer una primera sesión de rehabilitación en la propia cama y caminando por los pasillos del hospital”.

“Al regresar y depende de los ánimos con los que me encuentre leo los periódicos o me conecto a Internet para seguir un poco la actualidad, sobre todo de Colombia -explica Mauricio- hasta que a la una me dan la comida”.

A las dos es el turno de la logopeda, con la que se trabajan terapias del lenguaje y a las tres, llega la segunda rehabilitación del día: “Tres días a la semana toca gimnasio y los otros dos, piscina -cuenta Soler-. Ahí ejercitamos todo el cuerpo y cuando no es en el agua, también caminamos».

Después, merienda, visita a la capilla, de vez en cuando salida a un parque cercano para respirar aire puro y por la noche, lo que de verdad les insufla oxigeno: la conexión vía skype con el pequeño Juan Mauricio Cachetes, cuya foto preside la cama de su padre en el hospital, y que con 14 meses de vida ve los progresos de su admirado progenitor.

Una rutina que se verá interrumpida a partir de ahora, pero que seguirá llevando diariamente a Soler a la clínica desde su residencia en Pamplona para continuar durante varias semanas más con su rehabilitación antes de proseguir el proceso en una clínica de Bogotá con la que ya se han iniciado los trámites para, dentro de unos meses y en fechas todavía sin confirmar, proceder a su traslado a Colombia.

Su esposa incide en ese agradecimiento: “Ya desde que estuvo en el hospital de Suiza hemos recibido mucho apoyo. Recuerdo que un día una enfermera vino con una torre de sobres. Eran de Bélgica, de Holanda, de Estados Unidos, de Colombia, por supuesto,… y no dejaron de llegar. Esas cartas las guardaremos para siempre con nosotros porque fueron una gran motivación en unos momentos muy difíciles. Lo mismo que todas las visitas de compañeros, de ciclistas de otros equipos… todos han estado muy pendiente de él.

Entrevista con Mauricio Soler 10 años después de su accidente

Tabla Resumen de Lesiones y Tratamientos

Lesión Tratamiento Inicial Tratamiento Posterior
Fractura de base craneal Coma inducido, cuidados intensivos Rehabilitación neurológica
Fractura de tobillo Cirugía en Suiza Fisioterapia
Neumotórax Drenaje torácico Seguimiento
Trombosis en la vena cava Filtro en la vena cava Retiro del filtro en Pamplona
Parálisis facial Neurocirugía Colocación de pesa de oro en el párpado

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