En el mundo del ciclismo, destacan figuras que no solo conquistan podios, sino que también inspiran a otros a perseguir sus sueños sobre dos ruedas. Este artículo explora la trayectoria de Angelo Bello, un ciclista chileno de ruta, y las extraordinarias experiencias de Pablo García, un cicloviajero que dio la vuelta al mundo en bicicleta.

El Éxito de Ángel Bello en el Automovilismo de Montaña
Aunque el tema principal es el ciclismo, vale la pena mencionar brevemente el éxito de Ángel Bello en el automovilismo. El piloto tinerfeño Ángel Bello se proclamó campeón regional de montaña tras la disputa de la Subida Icod - La Guancha. Ángel Bello Motorsport se situó en la segunda plaza con un crono de 3:04.999 en la primera manga cronometrada.
El objetivo era seguir mejorando en la primera manga oficial, pero un problema de temperatura dejaba sin potencia al vehículo después de que el sistema adoptase un modo seguro para preservar la mecánica. Así, el 3:05.233, y sobre todo la octava plaza, invitaban a Ángel Bello a jugarse el todo por el todo en el último intento oficial. El campeón de la temporada 2011 no lo dudó, se tiró a por todas y logró parar el crono en 3:00.940, lo que le elevaba directamente al tercer lugar del cajón en esta 29º Subida Icod - La Guancha.
Pablo García: Un Cicloviaje de 16 Años Alrededor del Mundo
Pablo García es uno de los ciclo viajeros que más kilómetros hizo en la historia, comenzó su viaje en 2001 y lo terminó en diciembre de 2017. En una entrevista reciente en la ciudad de Mar del Plata, nos cuenta el viaje de su vida.
Antes de empezar, Pablo sintió que necesitaba un conocimiento espiritual. Visitó una comunidad de monjes en Car Baru, donde practicó sus programas: levantarse a las 4 de la mañana, bañarse con agua fría o en el lago, ir al templo, cantar mantras y realizar lecturas del Bhagavad Gita. Ese libro, es lo único que mantuve desde el kilómetro cero hasta que terminé la travesía.
Me fui contento y entusiasmado y canté a diario hasta ahora. Esto se hizo compañero del pedaleo. Luego de 15 años volví a esa comunidad y aún había algunos monjes de esa época. Fue muy emocionante.
Arranqué en 1999 en Maceió hacia Buenos Aires. En 27 meses hice Sudáfrica, el Cairo, tomé un avión a Europa, puntualmente a Madrid, y pensé que podía conseguir buenos sponsor como en África. Me fue mal. Viví en Europa gracias a la venta de fotos y de unas muñequitas muy pequeñas de tela que compraba en Brasil.
Recorrí treinta países vendiendo más de 10000 muñequitas. Hice norte de África, Medio Oriente, Cercano Oriente, los Balcanes, Turquía e Irán, Golfo Pérsico, Pakistán, India, Nepal y volé a Tailandia, porque por Birmania no se podía pedalear. Estuve dos años por el resto de Asia, Japón, Mongolia y Tíbet. Luego bajé al Sudeste Asiático, me fui Oceanía, de Nueva Zelanda a Polinesia, de allí a Hawái. De Hawái a California, donde estuve hasta el verano para poder recorrer, y me fui a Alaska volando.
Hice México por las montañas rocosas, me fui en avión a Canadá y bajé por la costa este de EEUU hasta Miami volviendo al Distrito Federal. Atravesé Centroamérica y Colombia, donde estuve un mes vendiendo el documental. Junté dinero y compré 10 pasajes de avión y 7 de barco anticipados. Cruce las Antillas. Fui de isla en isla hasta terminar en Cuba, sin dinero. Todo lo que había juntado lo destiné a pasajes, pero sacaba el documental y lo vendía.
De Cuba a Colombia, bajé por Ecuador, Perú, por el Amazonas al Atlántico y, de allí, a Maceió, completando la vuelta al mundo simbólicamente. Fui a Bolivia y luego entre a Argentina por Jujuy. Llegué a Ushuaia y tomé un avión a Bariloche. De allí fui al Bolsón porque desde ese punto quería terminar las provincias que no conocía del país. 167.510 kilómetros y 106 países.
El mundo no es tan maravilloso, está lleno de miserias. Se persigue el dinero como única forma de crecer y de tener poder. En el viaje vi muchas injusticias. Hay lugares y personas hermosas, pero las realidades me han hecho ser medio ermitaño. Si bien vendo y soy simpático, quiero estar solo. La esencia de la vida es encontrase a uno mismo. El conocimiento te llena.
En África viajé con la boca abierta. Llegué a tribus donde viven en cavernas debajo de árboles y usan arcos y flechas. Con ellos me fui a cazar pajaritos y ratones. En Tanzania me recomendaron ir a la tribu de los Hadzabe, en las afueras del Serengueti, en el Easy Lake. Ellos viven como hace 10000 años atrás. La persona que me hizo la sugerencia, tuvo la oportunidad de cazar con ellos una mona y cuando la abrieron tenía un feto. Sin remordimiento alguno, me contó que se lo comieron ni bien lo sacaron.
Cuando fui a cazar llevaba las cámaras, y en un momento salieron todos corriendo. Como a 100 metros habían aparecido Guineas Fowls, unos pájaros parecidos a las perdices pero un poco más grandes. Les dispararon como diez flechas y pensé que nunca podrían llegarles, pero pude ver uno que caía. Fue la comida del día. Encendieron fuego con los palitos y comimos. Increíble, África fue increíble.

Pablo García durante su viaje alrededor del mundo.
Asia es todo lo contrario. Los musulmanes son más hospitalarios. En ese lugar conseguí los mejores sponsors. No son amigables. Sos un marciano, un blanco. Hay racismo. Todos te piden plata. La bicicleta me diferenciaban y las banderitas fueron mi mejor sponsor porque cualquier tribu reconocía la de su país. Yo no me acercaba, ellos se acercaban a mí. Se ponían al lado e intimidaban.
Sudáfrica fue el lugar más hostil que recorrí. Ya en Brasil me habían tirado de la bici enfrente de Porto Alegre por la Free Way. Vi a un hombre a dos metros y me dije: éste me roba. Me tocó y volé por encima de la bici. Caí abajo, en un barranco al costado de la autopista. Me abrí la pierna y se me llenó todo de sangre. Miré atrás y venía solo. Solté la bici y lo encaré. Ahí cayeron dos más, uno con cuchillo. Esquivé cuchillazos y la bici de estar atrás mío, quedó adelante. Uno la levantó y se la llevó. Esto me pasó en el ´99.
Por otro lado, en Colombia salí de Palmira y vi dos personas que me iban a encarar pero recordé que en México, sabiendo que entraba a Latinoamérica, había comprado un machete. Estaba entrando en Irán, haciendo 100 km o 120 km por día. En esa jornada había hecho 170 km sin poblaciones. Entonces pensé que sería un buen día para sociabilizar con una familia.
Era de noche y a la distancia observé una fogata con varias personas alrededor. Pensé que sería una familia comiendo algo y dije: listo! Cocino al lado de ellos. Tomé un sendero de tierra muy oscuro porque no había luna, con tanta mala suerte que llegué por detrás y los sorprendí. Eran como diez, entre pastos altos, contando tocos de plata…llegué en el momento menos deseado.
Saludé y en ese momento se dieron vuelta. Me rodearon gritándome en farsi (idioma local). Yo no comprendía nada, les repetía que venía de Turquía e iba hacia la ciudad de Tamis y le decía “adshala” (bicicleta en árabe), le decía Argentina, pero no me entendían nada. Me pusieron en una pared y se peleaban entre ellos, preguntaba si había alguien más, o yo entendía eso. Pasaron unos minutos de miedo y me fui a la bicicleta. Agarré la bandera de Irán y les decía “You” fuerte y preciso, y “Me” Argentina. Se los repetía a lo loco.
En un momento dije “Maradona”, repetí ”Maradona”, y dos de ellos se miraron. Empezaron dos o tres a decir “Maradona number one”. En ese instante se fueron, trajeron agua, y uno me dijo con señas ándate que ese de allí te quiere cortar la cabeza. Me fui temblando, pedalee una hora más de noche, y llegué a un restaurante de tres hermanos.
Estaba atravesando el norte de Uganda con Gastón, un amigo camarógrafo, y llegamos a un campo de refugiados. Fuimos a buscar agua y le pedí que filme todo. Era otro mundo, eran miles, vivían allí agrupados y manejaban el lugar. Era un espacio difícil. Pensá que en el Congo los rebeldes secuestran a los chicos, violan mujeres, matan a los hombres y se llevan a los niños de 12 a 15 años.
Una parte de esta zona imagináte que la tuvimos que hacer en camión por los peligros, hay mucho conflicto. El tema es que finalmente entramos y mi amigo me filmaba hasta que vinieron los líderes enojados diciendo:- quién es este blanco de mierda para entrar así!!!. En ese momentos saqué pecho, y le dije: -quién sos vos, yo estoy buscando agua. vengo dando la vuelta al mundo, mira las banderas!!! . Se me quedaron mirando como si fuere un marciano!!! Gastón apagó la cámara y con cuatro palabras en inglés ellos, y yo con cuatro palabras en dialecto, tuvimos que mediar. Querían sacarnos las cámaras pero al final salió todo bien. Muy loco había como 150 personas al lado.
Nos encontramos con varias tribus. Los pigmeos reales son de 1, 5 metros para abajo. Había otros en Uganda que eran de hasta 1, 60 metros. Con estos últimos nos encontramos y empezamos a preguntarles de los Pigmeos reales y nos señalaron que esperemos que ya iban a venir. A la media hora apareció un grupo de niños jugando y nos dijeron: - allí están los pigmeos!!! Pensé que ahí sólo había nenes, pero entre medio, a la misma altura, asomó uno con bigotes. Increíble. Ellos viven en casas de hojas de palmeras y cocinaban bananas. Comimos con ellos y lo único que hacían era repetir: money, money money. Fumaban marihuana todo el día.
Sí hay muchas miserias, tanto los maorís en Nueva Zelanda como los aborígenes en África o Australia o los esquimales en Canadá, son todos grupos subvencionados por los gobiernos, con planes sociales y todos tienen el problema de perder la cultura y caer en el alcohol o en la droga. Antes esta gente era alguien, vivían de la caza, era un orgullo para ellos, ahora desde el momento que el estado les da dinero terminan mal.
Por ejemplo en la ciudad Bahrein, un reinado al lado de Arabia Saudita, el único acontecimiento del año es la carrera de fórmula uno y el segundo, fue mi paso por esos lares. Venía en avión de Kuwait porque no podía pedalear por ahí y quería hacer los países del Golfo. Contacté con un argentino, me junté a tomar un café y apareció de casualidad con la mujer de cónsul de Arabia Saudita que había querido venir a conocerme. La señora me gestionó la visa para entrar a Arabia en donde pude hacer 1000 km escoltado por la policía.
Nos juntamos por segunda vez en la recepción del Hotel Marriott y charlando me propuso llamar al gerente de marketing de ahí y pedir sponsoreo. Ya había estado en los hoteles 5 estrellas en Líbano y en Siria, y me gustó la idea. Vinieron 33 periodistas para la conferencia que la hice en un inglés quebrado, porque no tenía aún mucha fluidez con el idioma.
“Cuando vayas a Catar buscá a Mohamed Altani de la familia real, es el presidente del comité olímpico de la Federación de ciclismo”, me decían. Recordé el nombre y pude pedalear con una visa de la Federación de Ciclismo y cientos de policías, durante 1000 km. Cada 30 km se relevaban y se pegaban un embole tremendo, así que en ese momento se me acercaban y me decían: - dale, dale!!. Venían atrás, y yo les decía que pasen adelante así por lo menos me paraban el viento.
En una de las vueltas me pasó una 4 x4 gigante, se frenó y se pegó la vuelta. Bajó el vidrio y lo primero que me preguntó era de qué país venía. Cuando le dije Argentina, ya lo vincularon al fútbol y a Maradona. Me pidió que pare, me bajé de la bici y me dio una tarjeta que decía Mohamed Altani y me dijo:- conéctate conmigo cuando llegues a Catar.
Al llegar, me recibió su secretario y me pidió que vaya al día siguiente porque estaban organizando una carrera a la que irían los atletas olímpicos. Al otro día, a las 7 de la mañana llegué. Me prestaron una bici y competí. Éramos 50 haciendo 13 km. Salieron a fondo y quedé último en la largada y me dije: -estoy dando la vuelta al mundo, no puede ser!. El viento a favor!
Los momentos placenteros son 1 cada 10 o 1 cada 50. Viajar en bici es duro: viento en contra, frío, mucho calor, nieve, lluvia, hambre… Me gusta la llanura, la vista hasta el horizonte. Eso y el camping seguro es lo más.

Mapa mundial de rutas en bicicleta.
Imagináte, en Kenia luego de un año y medio de viaje por África en la casa de un amigo, me despertaron a cachetazos para robarme con una linterna y dos machetes. Pensé que estaba en una pesadilla hasta que sentí un nuevo cachetazo. De ese día, nunca más dormí despatarrado, siempre en alerta. En la carpa escuchaba un ratón y agarraba e...
Tabla Resumen del Viaje de Pablo García
| Aspecto | Detalle |
|---|---|
| Duración del viaje | 16 años (2001-2017) |
| Kilómetros recorridos | 167.510 km |
| Países visitados | 106 |
| Sponsors | Inicialmente buenos, luego difíciles de conseguir en Europa |
| Medios de subsistencia | Venta de fotos, muñequitas, documentales |
| Experiencias destacadas | Encuentro con tribus en África, incidentes de robo, hospitalidad en países musulmanes |