El ciclismo, más que un deporte o un medio de transporte, se ha convertido en una herramienta de empoderamiento y liberación para las mujeres. A través de iniciativas innovadoras y experiencias personales, las mujeres están desafiando estereotipos, superando miedos y reclamando su derecho a la movilidad y al bienestar.

El Ciclismo como Herramienta de Empoderamiento
Para muchas mujeres, subirse a una bicicleta significa mucho más que simplemente pedalear. Significa tomar el control de sus vidas, ganar independencia y sentirse seguras en el espacio público. Iniciativas como "Niñas Sin Miedo" en Colombia demuestran cómo la bicicleta puede transformar la vida de las jóvenes, permitiéndoles superar el miedo a la violencia sexual y desarrollar liderazgo y trabajo en equipo.
Según Niñas Sin Miedo, la bicicleta promueve su liderazgo y trabajo en equipo, les permite tomar el control sobre sus propias vidas. El foco está en ellas, porque “en Colombia, de cada diez víctimas de violencia sexual, siete son niñas. Antes, muchas de las menores no se atrevían a salir a la calle en bicicleta por miedo a que les pudiera pasar algo, cuenta Natalia.
Además, se ha comprobado que las niñas empoderadas pueden romper el ciclo intergeneracional de la pobreza y la violencia. Si se les entrega un apoyo eficaz durante sus años de adolescencia, ellas tienen el potencial para transformar el mundo.
La publicista colombiana Natalia Espitia, a los 27 años, superó sus inseguridades aprendiendo a andar en bicicleta. “En la medida que me fui apropiando de la ciudad a bordo de la bici, mi forma de ser fue otra”, relata.

Libertad y Superación del Miedo
Un estudio realizado por la periodista Cecilia Ananías reveló que las mujeres ciclistas asocian la bicicleta con la libertad, aunque también experimentan miedo al pedalear solas. Este miedo, a menudo justificado por experiencias de acoso y violencia, no impide que las mujeres sigan buscando la independencia y la autonomía que les brinda la bicicleta.
“Libertad” fue la palabra que más nombraron las mujeres ciclistas en la investigación que la periodista Cecilia Ananías hizo para la Revista de Debates Jurídicos y sociales de la Universidad de Concepción.
Observar el ciclismo bajo la perspectiva de género no es algo nuevo; la bicicleta ha sido históricamente un símbolo de la libertad femenina. En 1896, la sugrafista estadounidense Susan B. Anthony señaló en un periódico que la bicicleta había hecho más por la emancipación de la mujer que cualquier otra cosa en el mundo.
Paradójico es que hasta el día de hoy “libertad” y “miedo”, más de un siglo después, sigan siendo los conceptos que más se repiten entre las mujeres al pensar en sus sensaciones arriba de la bici.
Isabel, una "cicloviajera", describe su experiencia: “Viajar sola en bici ha sido un medio de transformación integral, tanto de mi vida como de mi esencia. Ha desarrollado en mí diversas herramientas, que enriquecen mi relación con los paisajes y todo ser vivo, me ha fortalecido en todo sentido. Es la expresión de libertad más intensa que he experimentado como persona y como mujer”.
En contraste con esa sensación de libertad y conexión consigo mismas, las mujeres arriba de la bici también experimentan miedo e inseguridad. El 47,2% declaró que evita andar en bicicleta sola o lo hace solo por necesidad, cuando al mismo tiempo un 52,7% sí disfruta de esta soledad; es decir, disfrutan de la libertad de saberse solas recorriendo, pero las acecha la inseguridad en cada pedaleo.
Beneficios del Ciclismo para la Salud Física y Mental
Además de ser una herramienta de empoderamiento, el ciclismo ofrece numerosos beneficios para la salud física y mental. Fortalece los músculos, mejora la salud cardiovascular, reduce el estrés y contribuye a la sostenibilidad ambiental. Utilizar la bicicleta para moverse por la ciudad es una alternativa genial a la movilidad tradicional.
Fortalecer los músculos, mejorando en general la salud cardiovascular y nuestro sistema inmunológico, es una consecuencia directa. Que nuestro cuerpo esté en forma tiene también efectos positivos sobre la salud mental. El primero y más importante, debido a la forma de vida actual, es que nos hará sentir mejor y reducirá notablemente nuestro estrés.
La bicicleta en la ciudad tiene un mantenimiento sencillo y económico.
Cecilia vivia en Curanilahue, un ex pueblo minero que se ubica a unos 100 kilómetros al sur de Concepción. No había cine ni biblioteca ni talleres ni nada, así que su principal entretención era agarrar la bici y darle unas vueltas al pasaje donde vivía. Luego, se animó a meterse al centro de la ciudad y después a explorar los caminos forestales y a subir cerros.
“Tenía como 12 años y ahí andaba arriba del cerro esquivando camiones forestales cargados de pinos; llena de barro rojo, tratando de no resbalarme entre las hojas de eucalipto. En ese entonces, la bicicleta me permitía escapar del tedio, también de la pena, y me daba muchísima libertad. Eso se mantiene hasta hoy: cuando tengo problemas y quiero detener un ratito mi cabeza, agarro la cleta y salgo a pedalear por ahí y vuelvo como en un estado de meditación. La bici me ha acompañado hasta en momentos históricos: la usé en el Terremoto de 2010 para salir a buscar comida y agua por la ciudad; en la Revuelta de 2019, para lograr cruzar desde San Pedro de la Paz hacia Concepción para protestar; y en la pandemia se volvió mi transporte-libre-de-virus y escape de las cuarentenas.
Iniciativas de Ciclismo Femenino
En Chile, grupos como "Viejas Cleteras" fomentan la creación de comunidad entre mujeres ciclistas, ofreciendo salidas recreativas, talleres y beneficios exclusivos. Estas iniciativas buscan motivar a más mujeres a perder el miedo a pedalear solas y a disfrutar de los beneficios del ciclismo en un entorno seguro y de apoyo.
"Nuestro objetivo es motivar a otras mujeres a que pierdan el miedo a pedalear solas", explicó María José Vallejo, diseñadora gráfica y fundadora del grupo.
"Viejas Cleteras" otorga a sus miembros una serie de beneficios con marcas que tienen asociadas, como Mall Sport, Bianchi, Chile Rides Cycling y Cerveza Austral, entre otras.
Realizan además talleres y salidas recreativas todos los fines de semana.
- Salidas solo chicas: Se organizan salidas solo para mujeres con el objetivo de compartir, aprender y crear comunidad.
- Salida mujeres al poder (a partir de agosto 2018): Salida recreativa para conectar con nuevas ciclistas sin experiencia.
Como medida anexa y para educar a nuevas ciclistas a partir de enero de 2018, de creó un blog de ciclismo femenino, con el objetivo de dar a conocer diversas temáticas del ciclismo.

Desafíos y Oportunidades
A pesar de los avances, las mujeres ciclistas aún enfrentan desafíos como el acoso, la inseguridad vial y la desigualdad en la distribución del trabajo doméstico. Sin embargo, la creciente visibilidad de las mujeres en el ciclismo y el surgimiento de iniciativas de apoyo están creando un futuro más inclusivo y equitativo para todas las ciclistas.
La investigación de Cecilia mostró también como brecha de género -además del machismo que viven en los talleres mecánicos o por sus pares masculinos- cómo la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados afecta la persistencia en el tiempo esta práctica.
“Ser mujer no es fácil y tampoco arriba de la bici”, concluye Isabel. “El mundo cree que tiene las líneas ya escritas para todas nosotras y ha dejado muy claro lo que es bien visto o lo que no. Pero la bici, el cicloviaje en mi caso, viene a romper con todo eso, y a punta de alforjas, bolsos y bicicleta, mezclado con atreverse, superar el miedo y creer en uno misma, vivimos nuestra vida demostrándonos que podemos esto y más. Las dificultades ante el hecho de ser mujer han sido siempre complejas, pero es la misma bici que te entrega las herramientas para enfrentarlas como una luchadora.
Empoderamiento de las Mujeres con el uso de la bicicleta / Empowerment of women SANTA ANA EN CLETA
Paola Muñoz (39 años) está compitiendo en el Mundial de Ciclismo Pista que se desarrolla en Chile. Es la deportista más laureada de la delegación y en esta ocasión compite junto a su hija, Javiera Garrido.
Hoy son 18 chilenas compitiendo en distintas categorías. Hoy el ciclismo femenino está más fuerte que el masculino. Tenemos tres corredoras en equipos profesionales. Estoy yo en Estados Unidos, Catalina Soto en Europa y Aranza Villalón en Colombia. En pista estamos un poco más débiles, porque cuando estás en un equipo profesional tienes calendario completo y cuesta compatibilizar. Pero si la federación logra mantener un escenario atractivo con más fechas internacionales, el nivel puede subir mucho más. Las niñas que vienen lo hacen muy fuerte. Ya estamos empoderadas y lo estamos demostrando. Yo tengo 39 años, compito en Estados Unidos y sigo vigente. Todos mis mundiales anteriores los corrí en medio fondo, y ahora competiré en velocidad.
“El velódromo fue modernizado. Desde Santiago 2014 tenemos uno de los mejores velódromos del mundo, con todos los estándares. Siempre hay detalles que mejorar, como la climatización, pero eso implica altos costos. Hoy no tenemos que envidiarle nada a nadie. Es muy rápido, y el clima nos favorecerá a fines de octubre. Las mejoras van en beneficio de todos, especialmente de los niños que entrenan ahí todo el año. Lo importante es que la Federación mantenga esta senda y siga organizando competencias internacionales. Cuando compites con extranjeras, se corre más fuerte. Hay que mantener ese círculo virtuoso y sumar más copas internacionales en Chile y países vecinos. Así podremos sumar puntos y, ojalá, clasificar alguna vez a una ciclista chilena en pista a los Juegos Olímpicos. En ruta fui la primera, pero en pista aún no. ¿Por qué no soñar con las niñas que hoy son campeonas panamericanas juveniles llegando a Los Ángeles?”
Muñoz junto a su hija, Javiera Garrido. Desde el colegio era muy activa, con mucha energía. Estaba en todos los talleres. Después fue seleccionada nacional en clavados por varios años, pero con la pandemia se cerraron las piscinas y empezó a entrenar con nosotros. Le advertí que sería duro, porque yo tengo un nombre ganado y la gente iba a compararla. Le dije que tenía que ganarse su propio espacio, y así lo hizo. Tiene una garra y un motor envidiable. El año pasado fue líder del ranking mundial en dos pruebas, algo nunca visto en Chile. Es maravilloso poder traspasarle todo lo que sé. No siempre es fácil, porque a veces hay resistencia a las críticas, pero las asimila bien y las transforma en rendimiento. Fue la máxima medallista de los Juegos Panamericanos de la Juventud, con oro, plata y bronce. Yo, mientras tanto, comiéndome las uñas (ríe).
Encontré mi hábitat en Estados Unidos. Soy corredora de criterium y estoy muy bien pagada, lo que también motiva. Representar a Chile es un honor, no es solo la medalla, es un estilo de vida, un estándar. Transmitir eso a las nuevas generaciones es muy bonito. Ya recorrí el camino y puedo entregarles respuestas digeridas. Lo vivo con mi hija y sus amigas, enseñarles profesionalismo, buena actitud, llegar siempre preparadas. Desde Estados Unidos ya me ofrecieron dirigir equipos, y me encantaría. En Chile no me han ofrecido nada aún, pero me gustaría aportar desde ese rol. Como deportista ves todo. Logística, calendario, rendimiento. Es un lenguaje que domino y quiero traspasar. No he pensado en el retiro. Me gusta ser pionera, abordar nuevos desafíos. La foto mía que está en el velódromo de Peñalolén me recuerda ese quinto lugar histórico. Es un desafío para las nuevas generaciones: romper esos hitos y seguir haciendo historia.