Las Carreras Ciclistas Más Antiguas del Mundo: Un Legado de Pasión y Resistencia

¿Sos fanático del ciclismo? Entonces no te podés perder algunas de las carreras más emblemáticas que se corren cada año en Europa. Desde el prestigioso Giro de Italia y la Vuelta a España, hasta clásicas de un día como la París-Roubaix y la Lieja-Bastoña-Lieja, el viejo continente es casa de competencias legendarias que atraen a los mejores pedalistas del mundo. En este artículo, vamos a repasar la historia y los momentos más memorables de estas carreras que son parte integral de la cultura ciclista internacional. Desde las empinadas cuestas alpinas hasta los tramos de adoquines, vas a entender por qué estas pruebas son tan relevantes para cualquier aficionado del deporte.

El ciclismo es uno de los deportes más antiguos y apasionantes del mundo, con una rica historia llena de hazañas asombrosas, leyendas vivientes y competiciones legendarias que se han mantenido a lo largo de los años. Las carreras ciclistas profesionales han sido testigos de innumerables momentos emocionantes y desafiantes, y es fascinante explorar la historia de estas pruebas icónicas, que a su vez son un reflejo de la historia de los territorios por los que transcurren y de los cambios habidos en la sociedad.

El ciclismo profesional ha estado en auge durante más de un siglo, y a lo largo de los años, ha evolucionado de manera significativa. Desde las bicicletas pesadas de principios del siglo XX hasta las máquinas de alta tecnología de hoy en día, el ciclismo ha experimentado una transformación asombrosa. Pero a pesar de todos los cambios, la esencia de la competición y la pasión de los ciclistas y los aficionados siguen siendo las mismas.

Una de las características más notables del ciclismo profesional es la duración de algunas de las pruebas más antiguas. Estas carreras, que han resistido la prueba del tiempo, son verdaderos tesoros en el mundo del deporte y merecen un lugar destacado en la historia del ciclismo.

Las Grandes Vueltas: La Cumbre del Ciclismo Profesional

¿Estás listo para sumergirte en el mundo de las Grandes Vueltas? Estas tres carreras épicas del ciclismo son la cumbre del deporte a nivel profesional.

Giro de Italia

El Giro es la carrera más antigua de las tres Grandes Vueltas, remontándose a 1909. Durante tres semanas intensas, los ciclistas se enfrentan a las empinadas y sinuosas carreteras de los Alpes y los Apeninos italianos. Esta carrera de 21 etapas es conocida por su clima extremo y sus puertos de montaña épicos.

Vuelta a España

Desde los Pirineos hasta Sierra Nevada, la Vuelta pone a prueba a los ciclistas con sus interminables ascensos bajo el sol abrasador de España.

Tour de Francia

El Tour es la carrera más prestigiosa y codiciada del mundo. Creada en 1903 por Henri Desgrange y Géo Lefèvre, la Grande boucle fue anunciada en su momento como "la mayor prueba ciclista del mundo entero". Una promesa cumplida! Durante tres semanas, los mejores ciclistas del planeta se enfrentan en un circuito de más de 3.500 km por la campiña francesa. Si el Tour de France es una de las competiciones ciclistas más prestigiosas, también es una de las más seguidas en todo el planeta con una difusión en casi 200 países. Sigue siendo el tercer evento deportivo más visto del mundo.

Monumentos del Ciclismo: Leyendas de un Día

Los Monumentos del Ciclismo son las carreras de un día que todo ciclista profesional aspira a ganar. Son las pruebas más prestigiosas del calendario de clásicas y, junto con las grandes vueltas como el Tour de Francia, el Giro de Italia y la Vuelta a España, representan los hitos ciclistas del año. Cada Monumento tiene su propio carácter, y muchos ciclistas se preparan exclusivamente para conquistar estas carreras, con algunos nombres legendarios grabados en su palmarés.

Carreras ciclistas antiguas que siguen celebrándose

  • Milán-San Remo: Conocida como «La Clásica de la Primavera» o «Classicissima», la Milán-San Remo es una de las pruebas más antiguas del ciclismo. Se celebró por primera vez en 1907 y es conocida por ser la carrera más larga del calendario, con más de 300 kilómetros de distancia. La ruta serpentea a lo largo de la costa mediterránea y presenta el icónico Poggio y Cipressa como las últimas dificultades antes de la línea de meta. Conocida como La Classicissima, la Milán-San Remo abre el calendario de los Monumentos. Su recorrido es más favorable para los esprínteres gracias a un trazado largo pero relativamente plano, lo que la diferencia de otras clásicas. Sin embargo, los últimos 25 km, con las subidas al Cipressa y al Poggio, añaden emoción y tensión a la carrera. Ciclistas legendarios como Óscar Freire han ganado esta prueba en varias ocasiones.
  • Tour de Flandes: El Tour de Flandes es más que una carrera; es un evento nacional en Bélgica. Esta clásica destaca por sus colinas empinadas y los temidos tramos de pavé. El pavé añade una dificultad extra a la carrera, y las caídas son comunes en días de lluvia, como ocurrió en la famosa edición de 1985. Sus inconfundibles pendientes adoquinadas (denominados ‘berg’) son la principal seña de identidad de una de las carreras más duras de todo el circuito. El Tour de Flandes, con 272,5 km, se celebra el primer domingo de abril desde 1913, y sólo se detuvo a causa de la Primera Guerra Mundial.
  • París-Roubaix: Esta es una de las pruebas más antiguas y emocionantes del ciclismo profesional. Su 1ª edición se celebró en 1896, y la París-Roubaix es conocida por sus secciones de pavé, que han desafiado a generaciones de ciclistas. Considerada por muchos como la carrera más dura del ciclismo, la París-Roubaix es conocida como el Infierno del Norte por sus difíciles tramos de adoquines que atraviesan antiguas carreteras agrícolas del norte de Francia. La «Reina de las Clásicas» es una carrera que a menudo se caracteriza por las inclemencias del tiempo y el terreno accidentado, lo que la convierte en una de las más impredecibles y emocionantes del calendario ciclista. La Paris-Roubaix es el único monumento celebrado en Francia, lo que le otorga una personalidad muy especial.
  • Lieja-Bastoña-Lieja: Esta carrera belga, que se lleva a cabo desde 1892, es la más antigua de los monumentos del ciclismo y es famosa por sus duras subidas y su terreno montañoso. Conocida como «La Doyenne» o «La Decana», es una de las carreras más antiguas y prestigiosas del mundo del ciclismo. La Lieja-Bastogne-Lieja, también conocida como La Doyenne, es la más antigua de las clásicas ciclistas. El 6 de septiembre de 1891, París se despertó diferente. En el centro geográfico de la Belle Époque, se vivían tiempos muy interesantes a nivel cultural, por supuesto, pero también desde el punto de vista tecnológico: avanzaba la electrificación, se expandía el ferrocarril, y apenas un par de años atrás quedaba inaugurado uno de los mayores símbolos parisinos: La Torre Eiffel. Pero ese día había algo más. Un evento que marcaría un antes y un después en el ciclismo.
  • Giro de Lombardía: Conocido como «La Clásica de las Hojas Muertas», el Giro de Lombardía se celebró por primera vez en 1905. Esta carrera es famosa por su hermoso recorrido y su desafiante perfil montañoso. A lo largo de los años, ha visto a algunos de los ciclistas más grandes de la historia añadir sus nombres a la lista de ganadores. Conocido como la Clásica de las Hojas Muertas por disputarse en otoño, es el último Monumento del calendario ciclista. El ascenso al Santuario de Madonna del Ghisallo es un punto culminante, no solo por su dificultad, sino porque allí se encuentra la Patrona Universal de los Ciclistas. Otro desafío es el Muro di Sormano, una de las rampas más exigentes, aunque no siempre está presente en el recorrido. El recorrido circular, el único de estas características de los 5 monumentos, cuenta con una docena de subidas duras y constantes. Montaña pura. Así es el Giro de Lombardía, el más escarpado de los 5 monumentos, y el último del calendario. Con una distancia total de 239 kilómetros, el Giro de Lombardía es el que más desnivel acumulado tiene: por encima de los 4.000 m en las últimas ediciones.

Los Monumentos del ciclismo no solo son pruebas de resistencia, sino de habilidad estratégica, tácticas en carrera y fortaleza mental. Estas cinco carreras legendarias, cada una con su propia esencia y dificultades, representan la cúspide del ciclismo mundial y son el sueño de cualquier ciclista profesional.

Otras Clásicas de Renombre

Además de los 5 monumentos mencionados, existen otras pruebas y clásicas de gran renombre y trayectoria. El calendario es muy completo.

Volta a Catalunya

Volta a Catalunya: es la prueba por etapas más antigua de España. Celebró su primera edición en 1911, siendo la cuarta prueba por etapas más antigua del mundo, por detrás del Tour de Francia (1903), Vuelta a Bélgica (1908) y el Giro de Italia (1909).

Prueba Villafranca de Ordizia

Prueba Villafranca de Ordizia: Esta carrera, que se celebra en el País Vasco, merece una mención especial. La Prueba Villafranca de Ordizia, fundada en 1922, ha cumplido su centenario en 2023. Durante 100 ediciones, esta competición ha sido una parte integral del calendario ciclista español y ha visto a numerosos ciclistas destacados enfrentarse en sus carreteras. Su longevidad es un testimonio de su importancia histórica y de su impacto en la comunidad ciclista.

En 2023, la Prueba Villafranca de Ordizia celebró su centenario, marcando un hito significativo en la historia del ciclismo. Esta competición, que se celebra en la provincia de Gipuzkoa, en el País Vasco, ha sido un evento destacado en el calendario ciclista desde su fundación en 1922. Durante un siglo, ha atraído a ciclistas de renombre y ha brindado emocionantes momentos a los aficionados al ciclismo.

El centenario de la Prueba Villafranca de Ordizia es una ocasión especial para reflexionar sobre la historia y la importancia de esta carrera en el mundo del ciclismo. A lo largo de los años, ha servido como un trampolín para ciclistas emergentes y como un desafío para los veteranos. Ha sido un escaparate de talento y determinación, y su longevidad es un testimonio de la pasión y el compromiso de los organizadores y la comunidad ciclista. Situado en el calendario después del Tour de Francia, muchos ciclistas afirman que a lo largo de sus carreras terminaban el Tour en Ordizia.

Iñaki Azanza, un apasionado del ciclismo, fotógrafo y experto en la historia de las carreras ciclistas, ha dedicado su tiempo y esfuerzo a documentar la rica historia de la Prueba Villafranca de Ordizia en un libro que rinde homenaje a su centenario. Este libro, que está disponible en Libros de Ruta, es una valiosa adición a la biblioteca de cualquier entusiasta del ciclismo y ofrece una visión profunda y detallada de la historia de esta carrera icónica.

En su obra, Iñaki Azanza relata la evolución de la Prueba Villafranca de Ordizia a lo largo de los años, desde sus humildes comienzos hasta convertirse en un evento de renombre internacional. A través de relatos apasionantes y fotografías históricas, el libro captura la emoción y el espíritu de la carrera a lo largo de las décadas. Destaca su apartado gráfico. Contiene numerosas fotos de archivos y recortes de hemeroteca de las primeras décadas, y fotos del propio autor que ilustran las ediciones más recientes.

El autor también destaca a los ciclistas legendarios que han participado en la Prueba Villafranca de Ordizia a lo largo de los años, proporcionando información detallada sobre las hazañas y las rivalidades que han marcado la historia de la competición.

La París-Brest-París: Un Desafío de Resistencia Extrema

Concebida por Pierre Giffard, periodista, director del periódico Le Petit Journal y, ya te lo imaginas, apasionado por el ciclismo. Desde París hasta la bretaña francesa, la localidad de Brest, en la costa atlántica, y vuelta a la capital. Un recorrido de 1.200 kilómetros en una sola etapa, con la intención de superar la ya existente Burdeos-París, de 572 kilómetros. Más del doble. Una distancia nunca antes vista en el ciclismo competitivo. Insistamos en lo de “una sola etapa”. El ciclista que quisiera hacerse con la victoria, debería hipotecar su descanso, es decir, 1.200 kilómetros sin dormir. 75 horas pedaleando. Quizá más. En las páginas de Le Petit Journal Giffard se describió la carrera como "una prueba suprema de valor y resistencia, un desafío que solo los hombres más duros podrán superar". Nacía la París-Brest-París. Con los años conocida como la PBP.

Tras ser anunciada en el periódico, se apuntaron más de 400 participantes. Una buena cifra, pero la madrugada del 6 de septiembre de 1891, solamente 206 estaban sobre sus bicis en la línea de salida. La meta de París tan sólo vio cruzar a 99 de ellos en el tiempo establecido, marcado en diez días como máximo.

71 horas y 22 minutos. Ese fue el tiempo que tardó en realizar la PBP el ciclista Charles Terront. Durante todo ese tiempo sólo durmió una hora. Fue celebrado por la prensa por todo lo alto. Le Petit Journal publicaba: "Terront no solo ha ganado una carrera, ha demostrado la capacidad de la bicicleta de ir más allá de los límites de la imaginación". Le Matin, otro importante diario de la época, describió la llegada de Terront como "un momento de gloria, donde el hombre y la máquina se fundieron en una sola entidad". Épocas en las que la prensa y la poesía iban un poco más de la mano.

Fue todo un éxito. Se comentaba en los cafés y los diarios estuvieron semanas hablando de la gesta. Sin embargo, no se volvió a organizar hasta 1901, año en el que se decidió que la PBP tuviera una periodicidad de 10 años.

Ese año, el Audax Club Parisien, conocidos por organizar eventos ciclistas de larga distancia, se hizo cargo de la PBP y puso en marcha la París-Brest-París Randonneur, una versión cicloturista de la prueba, que se celebra cada cuatro años y admite a ciclistas amateur de todo el mundo. La condición es realizar el recorrido, fichando en los puntos de control, sin apoyo externo y con un tiempo máximo de 90 horas.

No es una carrera como las demás. Deja huella. Es algo en lo que todos los participantes coinciden. Hay un antes y un después de una PBP. Ya no es sólo la distancia, o el límite de las 90 horas, sino la falta de sueño. Lidiar con el cansancio y un clima impredecible al mismo tiempo no es para cualquiera. París-Brest-París Randonneur se celebra desde 1931 y admite también a ciclistas no profesionales. “Estoy completamente exhausto y al borde de las lágrimas” describía en plena carrera el ciclista Faher Hilarius, uno de los participantes de las últimas ediciones. “Solo quiero rendirme. Y quiero llorar. Y soy un hombre de cincuenta años que se hizo esto a sí mismo”.

En la actualidad, la París-Brest-París sigue siendo la prueba reina para los randonneurs. Atrae a miles de ciclistas de todo el mundo. Muchos de ellos están entrenando durante cuatro años por y para la PBP. La edición de 2019, reunió a más de 6.000 ciclistas de 66 países. La cifra bajó considerablemente (3.000 inscritos) en 2023 debido, sobre todo, a restricciones de logística, seguridad de los participantes y algún que otro recuerdo a la pandemia que todos tenemos en nuestro recuerdo. Le Monde publicaba, "la París-Brest-París no es solo una carrera, es un viaje al límite de la resistencia humana".

La siguiente edición de la PBP está programada para celebrarse del 22 al 26 de agosto de 2027. Si crees que puedes, tienes tiempo para entrenar y apuntarte. ¿Podrás hacerla en 90 horas casi sin dormir?

Leyendas del Deporte: Paris-Roubaix | El Infierno del Norte

Comparación de los Monumentos del Ciclismo
Monumento Apodo Primera Edición Características Destacadas
Milán-San Remo La Classicissima 1907 Carrera más larga, favorable para esprínteres
Tour de Flandes - 1913 Colinas empinadas, tramos de pavé
París-Roubaix El Infierno del Norte 1896 Tramos de adoquines, terreno accidentado
Lieja-Bastoña-Lieja La Doyenne 1892 Duras subidas, terreno montañoso
Giro de Lombardía La Clásica de las Hojas Muertas 1905 Recorrido montañoso, gran desnivel acumulado

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