Campeonato Mundial de Sidecar: Una Historia Olvidada

El mundo del motor es pasión. La velocidad, la gasolina, el sentimiento de equipo... muchos quedan enganchados a la adrenalina, y muchos son los formatos para disfrutarla.

MotoGP y la Fórmula 1 reúnen la mayoría del coto mediático de las diferentes variantes de estos deportes, pero hay muchos otros que enganchan, semana a semana, a una gran parte de público en los circuitos. Uno de ellos es el sidecar, una de esas variantes que combinan todo lo demás, y se añade el hecho de que se compite en pareja.

Procedente de un vehículo 'vintage' de una moto adaptada y a priori bastante familiar, el sidecar de competición tiene poco que ver con el de 'paseo' y lleva ya en activo más de 70 años. Con un diseño mucho más deportivo y un motor que poco tiene que envidiar a los más potentes del mundo del motor (puede llegar a unos 250 km/h), la sensación de ir en sidecar es muy parecida a la que se puede tener en un 'kart' o en un coche de F1. Con tres ruedas y el suelo del biplaza a ras de suelo, el piloto conduce en su cubículo, y es el pasajero, agarrado a la plataforma tan solo con sus manos y las 'fuerzas g', ayuda a controlar el bólido, sobre todo en las curvas para ayudar en la aerodinámica.

Sidecar Racing en Brands Hatch

"Lo que lo hace especial es el hecho de que haya dos personas encima del vehículo, sin manera de comunicarse y que estén tan compenetrados. Ese 'feeling' entre ellos, que tengan la confianza que el otro está haciendo el trabajo que toca... Realmente es mágico. Es algo que se tiene que vivir. A mí lo que me atrajo de este deporte fue esto. Se crea un vínculo que pocos deportes te dan. Y de cara al espectador, creo que al ver dos personas, una moviéndose todo el rato... es más espectacular que otros deportes de motor, creo yo", dice a SPORT Quim Fenoy, el primer español en conseguir puntos en el campeonato del mundo de sidecar.

"Es un deporte que hace muchos años que se hace en el resto de Europa, pero aquí en España se ha invisibilizado", comenta Fenoy, que vivió como se corrían carreras del campeonato del mundo en Albacete o en Motorland en el pasado: "El último año de una prueba del campeonato del mundo en España fue en 2014".

Este pasado mes de octubre, Fenoy organizó, junto con el Classic Festival del circuito de Motorland, en Alcañiz, un encuentro entre los apasionados de este deporte que sirve, cada año, para que el público se pueda 'bautizar' y vivir de primera mano la adrenalina de conducir, a altas velocidades, un sidecar por el asfalto que semanas antes pisan los mejores pilotos del mundo del motociclismo.

"Una de las cosas que me dicen en Motorland cuando hay este evento es que la gente viene a ver vehículos clásicos, motos, coches... pero cuando salen los sidecars a pista, les ves las caras y ves la emoción de ver a dos personas ahí, tan bajas, tan expuestas, en ese cacharro. Es algo diferente, que no tiene nada que ver a otra cosa. Atrae a la gente. Hay gente que viene expresamente a vernos a nosotros".

Sidecar clásico

Markus Schlosser y Marcel Fries, campeones del mundo de sidecar en 2022, rodando en Motorland. De hecho, este evento puede servir para que el circuito aragonés albergue una prueba del Campeonato del Mundo de sidecar. "Ya se ha puesto en contacto la FIM con la dirección de Motorland. Estaban en negociaciones", desvela Fenoy.

Fenoy, en su intento de conseguir apoyos en su país, creó una asociación para recaudar dinero y obtener patrocinadores, pero no ha sido suficiente para poder sufragar los costes de poder competir este año. Algo con lo que ha tenido que lidiar estos últimos años y busca de manera desesperada.

"Después de ganar el campeonato en Francia en 2022, los años 2023 y 2024 conseguí terminarlos a las últimas, económicamente hablando. Así que hice un 'stand by'. En 2025 hablé con mi jefe de equipo e intentamos hacer algunas carreras este año y el siguiente para hacer la puesta a punto, ver cómo acabamos esas carreras con el motor nuevo y prepararnos para la temporada 2027 e intentar competirla entera", nos explica Fenoy.

"Lo que sí me podría permitir es continuar como pasajero, que en el caso de que no encontremos esponsorización en 2027 para hacer toda la temporada, buscaría a alguien con quien seguir haciendo de pasajero. En Suiza o Alemania se publica en revistas, periódicos de manera recurrente. Pero aquí en España tenemos el problema de que este deporte no existe. Cuando he ido a pedir espónsor, una ayuda o un apoyo, incluso institucional, me dicen que sí, que yo soy de este país, pero que compito en otro país, y que eso no les da retorno publicitario aquí", añade.

"Me encuentro con que aquí no me dan espónsor porque compito en otros países, y cuando lo pido en Francia me dicen que, claro, como no soy de allí, ellos darán el dinero a gente de origen francés. Entonces me encuentro en tierra de nadie. Y ese es el problema. Ni los campeones del mundo pueden vivir de eso. Tienen sus trabajos para poder llegar a final de mes y a final de temporada".

Para el año que viene, Fenoy sueña en grande, tanto para poder competir y conseguir buenos resultados en las pruebas del Mundial que pueda competir, como para que el encuentro sidecarista referencia en España abra, cada vez más, sus fronteras el próximo otoño.

Unos vehículos que pese a no tener dos ruedas, formaron parte del Mundial de Grandes Premios. Aunque para MotoGP, obviando incluso sus estadísticas en la información oficial, parezca hacer creer que nunca existieron.

¿Es un pájaro, es un avión? Nos hace recordar a Supermán, pero en el Mundial de Grandes Premios tenemos otro caso ¿Es un coche, es una moto? ¡Es un sidecar! Los apasionantes vehículos de tres ruedas formaron parte de MotoGP desde su nacimiento en 1949 hasta mediado de los años ’90 como una categoría más, al igual que 125cc, 250cc o 500cc entre otras.

Es muy llamativo como la propia información oficial de MotoGP modifica la realidad y ha borrado de las estadísticas oficiales cualquier información referida a esta categoría de sidecars o a la de 750cc. Esta última empezó a disputarse en 1973 con la denominación de Prix FIM de 750cc en la que Barry Sheene se llevó el campeonato. Pese a organizarse bajo el mismo paraguas aún no tenía reconocimiento de Campeonato del Mundo.

En 1974 la Prix FIM de 750cc fue para el también británico John Dodds. Para las temporadas 1975 y 1976 subiría su reconocimiento, como campeonato de Europa de 750cc. En 1975 un clásico como Findlay se haría con el campeonato y en 1976 uno de los nuestros, Víctor Palomo fue el campeón. Por un año justo no fue campeón del Mundo, ya que en 1977 ya fue reconocida por la Federación Internacional de Motociclismo (FIM) como Campeonato del Mundo.

Por eso es una falta de rigor que al menos estas tres temporadas de 750cc simplemente no existan en la información oficial de MotoGP. Desde 1977 hasta 1979, cuando se disputaría el último campeonato, fue categoría mundial. En 1977 fue campeón del mundo Steve Baker, en 1978 Johnny Cecotto y en 1979 el desaparecido Patrick Pons. Este injusto olvido afecta a esta categoría y a los sidecars.

AñoCampeón del Mundo (750cc)
1977Steve Baker
1978Johnny Cecotto
1979Patrick Pons

Volviendo a los sidecars, fueron campeonato mundial de los Grandes Premios desde 1949 hasta los años ’90. En 1997, dejaron de ser un campeonato del mundo para convertirse en una copa. Está claro que su decadencia y casi desaparición, pero no debemos faltar el respeto a la historia ni olvidar como era de verdad el Mundial de Grandes Premios antes de la llegada de la era moderna.

Tenemos como ejemplo un gran piloto de sidecars, Rolf Biland, que a pesar de sus 7 títulos en Grandes Premios y 81 victorias no aparece en las estadísticas del Mundial de MotoGP. Ni él ni ninguno otro que haya participado durante décadas en el Mundial. Que el futuro vaya en otra dirección no debe hacernos olvidar de dónde venimos, al igual de que si el futuro es la electrónica y los motores de 4 tiempos, nunca olvidaremos los 2 tiempos y el control de tracción manual en el puño del gas del piloto.

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