Cabo Norte en Vespa: Una Aventura Inolvidable

Noruega no se visita, se vive. Este país es un homenaje al poder salvaje de la Tierra. Aquí, cada jornada es un regalo para el alma de un motero: el rugido del motor se mezcla con el eco de las cascadas, el aroma del mar y la pureza del aire ártico. Desde Trondheim hasta las Islas Lofoten, cruzarás el Círculo Polar Ártico, recorriendo carreteras que serpentean entre ensenadas y pueblos de pescadores detenidos en el tiempo.

El Cabo Norte es uno de esos destinos míticos que muchos viajeros sueñan con alcanzar alguna vez. Situado en el extremo más septentrional de Europa accesible por carretera, simboliza el fin del continente y el triunfo personal del viaje largo. Pero también supone un reto: miles de kilómetros, carreteras solitarias y un gasto considerable.

¿Por qué Viajar a Cabo Norte?

Cabo Norte, en noruego Nordkapplatået, pertenece al municipio noruego de Nordkapp, aunque también se utilice este término para referirse al punto geográfico. La bola del mundo, símbolo del lugar, se encuentra en un acantilado de más de 300 metros de altura sobre el mar y es publicitada como el punto más septentrional de Europa.

Siendo realistas, la conclusión que se obtiene, una vez que recabas información, es bastante deprimente. Y para ello no tengo más remedio que peregrinar a Cabo Norte y conseguir la foto en la bola del mundo. Rumbo a Cabo Norte en el 2026 no es solo un viaje más en mi calendario, es una decisión tomada después de muchas vueltas, mapas abiertos sobre la mesa y kilómetros soñados.

Historia y Mitos de Nordkapp

No le quiero quitar misticismo ni simbolismo a la localización que tiene Cabo Norte, pero los datos ahí están y es bueno conocerlos, sobre todo si el sentido de nuestro viaje es alcanzar uno de los puntos extremos de Europa, que como vemos, no lo es. En este punto, sería bueno recordar, que la Isla de Tarifa (hoy en día convertida en un tómbolo) y el Cabo da Roca, ambos situados en la Península Ibérica, son los puntos situados más al Sur y al Oeste, respectivamente, de Europa continental, y a ambos se puede llegar conduciendo.

Finnmark también fue una zona especialmente castigada durante la II Guerra Mundial; los nazis ocuparon el país en 1940, instaurando un “gobierno-títere” al estilo del Vichy francés. La región de Finnmark fue de gran importancia estratégica para controlar el tráfico de gas natural hasta los puertos, y sobre todo para atacar a los barcos que abastecían a la vecina Unión Soviética. Los invasores fueron especialmente cruentos con la población local, que no cesó ni durante su retirada, aplicando la estrategia de tierra quemada.

La Peregrinación a Cabo Norte: Reto Motero

Ciertamente es un viaje exigente, tal vez lo más bestia que se pueda plantear todo aquel que no pretenda salir de los límites del primer mundo, allí donde cualquier imprevisto se resuelve con una llamada de teléfono y el número de una tarjeta de crédito. Se puede ir al fin del mundo con una chupa de polipiel y unos papeles de periódico a modo de aislante, pero una ropa técnica eficaz aligera mucho las penurias; yo opté por la chaqueta Held Caprino y el pantalón Held Arese, productos de calidad más que contrastada que llevan varias temporadas en el mercado.

Voy a ser sincero: nunca había priorizado Cabo Norte como aquel suspirado destino que algún día haría mío. Si te encaja esta filosofía de viaje. Hablemos.

Lo Mejor del Viaje a Cabo Norte Está en Noruega

Hay que decir algo en voz bien alta: acercarse a Cabo Norte es un soberano tostón. Para romper la rutina, en Friburg abandoné la autopista para atravesar Schwarzwald, la “Selva Negra”, zona montañosa plagada de bosques de abetos, pueblos de postal y carreteras muy apetecibles.

Más allá de Alta, empezaba la costa más torturada de Noruega, con el consiguiente rodeo a innumerables fiordos, y tomando ferrys para “saltar” alguno de ellos. Hicimos noche en Sorkjosen, anodina población de servicios al borde del mar; unos chicos se estaban bañando en el puerto, usando una grúa como trampolín. Al día siguiente, nos internamos en la isla de Senja, conectada al continente por uno de tantos puentes de arco muy pronunciado, que facilitan la navegación, y dejan al motorista completamente vendido ante los vientos racheados que, en esta parte del mundo, son rabiosos.

Senja es inhóspita, ruda y ancestral como todo lo que hay al norte del Círculo Polar. En la costa abundan las casas de pescadores, construidas sobre el agua y sostenidas por estacas de madera. En el extremo de Senja, un ferry que sólo funciona en verano conecta con las vecinas islas de Vesteralen y Lofoten, auténticos “imanes” turísticos gracias al colmo de las montañas abruptas que se abocan a preciosas playas de arena blanca donde pocos osan bañarse, ya que sus aguas están gélidas como el corazón de tu suegra.

Ya en las islas Lofoten, la ciudad más concurrida es Svolvaer, uno de los puertos que contactan con el continente, y por tanto, puerta de entrada y salida para muchos turistas. También atesora el Krigsminnemuseum, diminuto pero atiborrado museo de la II GM. Poco antes de llegar al extremo de las Lofoten, el recóndito y bellísimo pueblecito de Nusfjord encarna la esencia de la isla: tanto es así, que es el único pueblo donde cobran por entrar.

Recuperamos la E6, que ya no abandonamos hasta salir del país. Había que ser pacientes con el límite de velocidad de 80 kilómetros por hora, ya que la policía tiene “tolerancia cero” con el asunto, y también unos cinemómetros portátiles de lo más precisos. Atravesamos apaciblemente la provincia de Nordland, sin grandes reclamos para tirar de frenos, pero disfrutando del placer de rodar entre bosques, con el ronroneo constante del bicilíndrico bajo nuestros culos.

De vuelta a Trondheim, hemos contratado un hotel en el centro de la ciudad, con derecho a guardar la moto en el patio de las basuras. Trondheim es la tercera ciudad más grande de Noruega, con 180.000 habitantes, y la más habitada que pisamos en este viaje.

Cap. 01: “Preparación y salida”; Cabo Norte, Fabricando recuerdos.

Preparativos para el Viaje a Cabo Norte en Moto

Para hacer un viaje como este, no hace falta tener una moto de gran cilindrada. Hasta en una 125 se puede hacer y hay compañeros que han realizado este viaje. Como todo viaje, lleva una preparación y en este caso una aventura a cabo norte en moto donde son unos 12.000 km, ya hay que preparar cosillas. Lo primero es planificar la ruta por etapas, la idea nuestra es hacerlo en 22 días, lo suyo es hacerlo en algo más de días porque he tenido que sacrificar alguna etapa que en un futuro tengo pensado hacerla, Seria las islas de Lofoten, si podéis hacerlo son increíbles.

Mi recomendación es pillar por ejemplo los 4 primeros y luego el resto durante el viaje. No más, La razón es sencilla, si pasa algo en el viaje y hay alguna etapa que en vez de un día dura dos o mas, hace el efecto dómino. En nuestro caso pillamos los 4 primeros hasta llegar a Puttgarden que es donde vamos coger el ferry para llegar a Suecia. Muchos me han dicho que cruzara por Dinamarca por los puentes pero no lo veo.

Sobre el tema de Ferrys que al final por noruega vais a tener que pillar unos cuantos hay una web que os dais de alta que se llama ferrypay y es para este tema. Os dejo también una web donde se pueden ver los horarios de los ferrys. Luego el tema de los peajes, es un pastizal pero en noruega la motos según parece no pagan las motos. Pero cuando vas por ejemplo por Francia o Alemania. Hay peajes que cuando sales de la autopista puedes pagar en las casetas pero hay peajes que van por foto y para esos peajes hay una web que es epass24 que te das de alta y ya te pasan todo el cargo por ahí.

Lo que tengo pensado es. Revisión completa (filtros, aceite) revisar niveles, Bujías, pastillas de freno, cambiar el liquido del cardan y lo que más me inquieta son los neumáticos, no quiero estar cambiando ruedas por el camino, Los que llevo yo son como chicle súper seguros y me duran unos 4500 km, quiere decir que no me valen para el viaje, mire varias opciones y me he decantado por los Michelin road 6 GT, Supuestamente me van aguantar toda la ruta. Ya veremos. Después de 11000 km, me llegaron cuadradas pero bien. La conducción fue con velocidades máximo 120 y usando el control de velocidad para tener una conducción mas lineal.

Me he decantado por IATI está muy bien y es la compañía que mas vende seguros de viaje. Pensar que un seguro de moto, lo que ofrecen en dinero para gastos médicos es muy poco y al final toca contratar un seguro de viaje que tenga una buena cobertura médica. No está mal ir cubiertos y si vais hacer algun viaje por el mundo, desde la imagen podeis hacer clic y teneis un descuento en la contratación. Sacaros también la tarjeta sanitaria europea. se pide por la web de la seguridad social y te llega en 5 días a casa.

Tiene las dos maletas laterales y el top case, Además he puesto en las maletas laterales dos parrillas que las he tenido que pedir Alemania y me han costado 400 €. De esta manera se puede poner encima de las maletas laterales más cosas. Luego he puesto otra parrilla en el Top case, pero no de esas que hay que hacer agujeros.

Me llevo el portátil y un disco duro para ir sacando videos y fotos, Así lo voy organizando por etapas. Para video llevo una cara jvc en el casco y como va Debora detrás va hacer muchos videos con el móvil que se ven mucho mejor. Para temas de fotos y demás videos, no quiero llevar ninguna cámara por tema de espacio. Además ahora los móviles de ahora, para sacar fotos de paisajes son buenos y si quiero hacer una nocturna, puedo poner el modo profesional del móvil y con un trípode, haciendo bien los ajustes se pueden hacer fotos buenas sin ruido. (sin usar isos altos).

En la otra bolsa, la otra colchoneta auto hinchable y meteré todo el tema de comida y el camping gas. El tema de la comida seria para desayunos y sobre todo cenas que a ciertas horas no hay nada abierto. La comida las iremos reponiendo por el camino en los supermercados que veamos. La idea es ir de hoteles o cabañas, pero me da que algún día tocara camping y compre una tienda de campaña, somos dos pero la pille para tres así hay espacio para meter cosas dentro de la tienda. Luego los sacos de dormir también por si vamos algún lugar que lo mismo es mejor dormir en los sacos y también he visto que en algunas cabañas te alquilan las mantas, de esa manera quitas coste. La tienda la llevo encima del top case con cinchas.

No sé si me dejo algo en el tintero de lo que vamos a llevar, pensar que vamos en moto y el espacio es limitado y se tiene que compensar por seguridad. Sobre el tema de que ropa llevarte, vais a estar casi todo el tiempo encima de la moto. Poca historia, camisetas, mudas, un forro polar por si hace frio, zapatillas, chanchas, Un pantalón largo y otro corto, para ponerte cómodo cuando llegues algun lugar y darte una vuela. También llevamos trajes de agua que en el viaje seguro que hay zonas que nos cae la mundial. En este viaje y mas en verano vais a pasar mucho calor o algo de frio.

Importante, Anti mosquitos y mucho ojo con las garrapatas, he leído que hay, sobre todo por la cercanía del agua y ganado. En el ultimo momento me ha convencido un compi que esta haciendo cabo norte que me olvide de tienda que hay muchos hoteles y cabañas a buenos precios. En tema de hoteles el gasto ha sido desde 70 € a 150€ pero una media de 110€ con desayuno incluido.

Gastos Base del Viaje

Los gastos del viaje, sin incluir comida y cosas varias, son los siguientes:

  • Hoteles: 1854,78€
  • Peajes: 177.26 €
  • Ferris: 3176.44 €

A esto hay que añadir el gasto de preparar la moto para el viaje y comprar accesorios, que pueden sumar otros 2000€.

El Viaje al Fin del Mundo

El periodista y #shadrider Quique Arenas nos invita a descubrir una de las rutas más míticas que existen en el mundo del moto turismo, el sueño de todo aficionado a esta actividad: la ruta hasta el Cabo Norte. Más de 2.400 kilómetros bordeando la costa noruega. Nordkapp, el viaje al fin del mundo.

El rugido del motor, el viento helado en el rostro y el asfalto que parece extenderse hasta el horizonte: así comienza la aventura hacia Cabo Norte. La isla noruega de Magerøya, hogar de la legendaria “bola” de Nordkapp, en la latitud 71°10′21″N, nos recibe con paisajes que desafían la imaginación. A cada kilómetro, el clima cambia: frío, lluvia, niebla y, en ocasiones, nieve en pleno verano recuerdan que estamos en un territorio donde la naturaleza dicta las reglas.

Los primeros días de viaje nos sumergen en fiordos profundos y ríos caudalosos, mientras carreteras que se retuercen entre montañas nos enseñan que la conducción aquí es tan desafiante como espectacular. En Bergen, el muelle de Bryggen y la iglesia medieval de Urnes muestran siglos de historia, mientras los fiordos cercanos cortan el paisaje como cuchillas de agua y roca. La Trollstigen nos obliga a concentrarnos al máximo: curvas en zigzag, cascadas que caen junto a la carretera, acantilados que parecen no tener fin… cada metro es un desafío, cada vista, un regalo.

La carretera atlántica, Atlanterhavsvegen, nos hace sentir que flotamos sobre el mar. Siete puentes conectan pequeñas comunidades pesqueras mientras el océano golpea los pilares de la ruta con fuerza y ritmo propios. Storseisundet, con su curva imposible, detiene la mirada y nos hace conscientes de que esta ruta es un prodigio de ingeniería y aventura. Cada curva parece escrita para la adrenalina y la fotografía perfecta.

Al avanzar hacia Trondheim, Bodø, Narvik y Alta, los paisajes se vuelven más extremos. Las Lofoten aparecen con sus picos afilados, fiordos profundos y playas desiertas. Sus pueblos pesqueros, como Å, con un nombre de una sola letra, parecen suspendidos en el tiempo. Aquí, el bacalao skrei sigue migrando cada invierno, uniendo historia y naturaleza.

Sobrepasado el Círculo Polar Ártico, la tundra se extiende como un océano verde y marrón, y los renos cruzan la carretera con calma, recordándonos la importancia de respetar a los habitantes de estas tierras. En Tromsø y Alta, la luz cambia a cada instante. Los días son largos, el sol de medianoche tiñe todo de colores irreales y la sensación de estar en un mundo distinto se intensifica.

Un túnel submarino nos transporta como por arte de magia, y al emerger, el paisaje nos devuelve al extremo final del mundo: frío intenso, niebla que corta la visibilidad y viento que parece empujar nuestra moto hacia atrás. Cada curva, cada recta, cada instante de concentración nos acerca a Nordkapp.

Llegada a Cabo Norte

Finalmente, la bola metálica de Cabo Norte aparece ante nosotros. Más que un símbolo geográfico, es la culminación de un viaje que pone a prueba el cuerpo, la mente y el espíritu. La sensación de estar en el “fin del mundo” es indescriptible: el silencio, roto solo por el viento, y la vastedad del paisaje nos hacen conscientes de la magnitud de la experiencia.

Equipamiento Esencial

Para un viaje así, el equipamiento es tan vital como la propia moto. Las maletas laterales y el top-case SHAD TERRA protegen todo lo necesario: ropa, herramientas, comida y equipos fotográficos. La bolsa sobre depósito TERRA TR15CL permite acceder a lo esencial en cualquier momento, con compartimentos organizados y adaptables. Tener este equipo da confianza y libertad, dejando que la aventura se viva plenamente.

Viajar a Cabo Norte en moto no es solo alcanzar un destino: es sentir cada curva, cada paisaje, cada desafío. Es vivir la carretera, los fiordos, el viento y la nieve como parte de uno mismo.

tags: #cabo #norte #en #vespa