Botas Sancho Biker: Historia, Características y Estilo Único

Nuestra bota Urban Biker está pensada para personas con carácter que desean expresar su estilo de vida a través de su calzado.

Cómo elegir la TALLA DE BOTAS DE MOTO. ¡Trucos y consejos!

Se trata de un calzado duradero, cómodo y de excelente calidad.

Características Destacadas

La bota está realizada en piel de vacuno Pull Grass de color negro, una piel engrasada de excelente calidad que la hace muy resistente a las manchas. Los sencillos cosidos sobre su piel acolchada le confieren un carácter campero y rústico, mientras que el trenzado vertical remarca su personalidad.

  • Caña acolchada: Para mayor confort y estilo.
  • Puntera afinada y suavizada: Con adornos cosidos en el empeine para lucir incluso con pantalones.
  • Espuela adornada: Con una hebilla color plata vieja, manteniendo el carácter campero.

Fabricación Artesanal y de Calidad

Su fabricación, como todas las demás, es artesanal, llegando a realizarse más de 150 operaciones manuales en ella, por esto es una bota de CALIDAD que respeta la anatomía tus pies. La fabricación Goodyear de doble cosido a la suela le da a esta bota una alta resistencia, calidad y confort.

Un Vistazo a la Historia: Alcalá de Henares

Para entender el contexto histórico de este tipo de calzado, podemos hacer un breve recorrido por la historia del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Nos tenemos que remontar a la Edad Media para encontrar los orígenes del Ayuntamiento de Alcalá de Henares. Por aquellos tiempos, la entonces villa tenía un concejo abierto, es decir, todos los vecinos podían acudir y eran convocados con el toque de campanas. Esto fue así hasta 1515, año en el que el Concejo se convirtió en cerrado, es decir, compuesto por unos concejales y un regidor, y se trasladó a unas casas al final de la calle Mayor, en la hoy desaparecida plaza de la Picota.

Esta casa común de todos los alcalaínos es, a la vez, un auténtico museo lleno de recuerdos sobre la historia de la ciudad. En la primera planta se encuentran las salas más nobles del Ayuntamiento, entre las que destaca el Salón de Plenos, que corresponde a la segunda planta de la dividida iglesia del convento. Está decorado con estucos de yeso imitando mármol, en un estilo muy decimonónico. También aparecen una serie de escudos, entre los que sobresale el de Cisneros.

La segunda estancia en importancia posiblemente sea la de Junta de Gobierno, lugar donde se reúne el equipo de gobierno municipal. Pero si hay un lugar en el Ayuntamiento de especial valor simbólico, éste es sin duda el despacho del Alcalde de la ciudad. Destacan dos tablas flamencas, de finales del siglo XV o principios del XVI. Una representa a la Virgen amamantando al niño que, aunque de autor anónimo, se relaciona con el maestro de la capilla de don Álvaro de Luna en la Catedral de Toledo y, según Elías Tormo, con Juan de Segovia o Sancho de Zamora. Ambas proceden del desaparecido hospital de Santa María la Rica. Del siglo XIX es también el cuadro en el que aparece Felipe III de Francia ante sus hijos.

En el pasillo desde el que se accede a las distintas salas encontramos una valiosa y variada colección de objetos y obras de arte. Cerca de la entrada a la Sala de Comisión de Gobierno, aparece un cuadro de Isabel II niña y, enfrente, otro de la misma reina algo mayor, obra de Manuel de la Roca de 1846. Dentro de una vitrina del siglo XIX, de estilo rococó, está colocado un estandarte, de la ciudad, en terciopelo y seda roja y bordado en oro y plata, de época de Isabel II. Es un escudo parlante en el que aparece representado un castillo (Alcalá en árabe significa «la fortaleza») sobre aguas que simbolizan el río Henares. Está timbrado por una corona abierta de los infantes de Castilla, posible recuerdo del nacimiento en la ciudad de príncipes como Catalina de Aragón o Fernando de Austria. En el reverso, se encuentran las armas reales. Debajo, está situado el antiguo y curioso “Arcón de Fondos” del Ayuntamiento, donde se guardaban los documentos originales de más valor y el dinero.

Son muy interesantes los tres grandes cuadros que también decoran el pasillo. El titulado «Cervantes y sus modelos», obra de Ángel Lizcano (1846-1929), es un depósito del Museo del Prado. «A la guerra» es un cuadro del valenciano Alberto Plá y Rubio, de 1895, en el que se escenifica la despedida de la tropa en la estación de Valencia. Desde entonces se le dio el tratamiento de señorial, pudo levantar pendones a los nuevos reyes y consiguió el derecho a usar cuatro maceros en los actos públicos. Siempre han sido usadas en los momentos más importantes y representativos para la sociedad alcalaína. Dos son obra del platero complutense, de principios del siglo XVII, Gabriel de Ceballos, que dio fama a la platería alcalaína junto con los trabajos de Alonso Martínez, Miguel Ruiz y Diego Sánchez Muñoz.

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