La biomecánica es una ciencia que estudia el movimiento del cuerpo humano en diferentes circunstancias. Hasta hace unos años, la mayoría de nosotros poco o nada habíamos oído hablar de biomecánica. Por suerte, la tendencia ha cambiado y esta ciencia relativamente nueva ha empezado a tener relevancia dentro del ciclismo.
En la biomecánica del ciclismo el elemento en cuestión es la bicicleta. Y el objetivo pasa por optimizar la relación entre bienestar, salud y rendimiento durante la práctica del ciclismo.
La llegada de la biomecánica al ciclismo es relativamente reciente y hasta hace 10 o 15 años los estudios se realizaban con métodos y aparatos muy sencillos: medición antropométrica laser, goniómetros y “ojo clínico”.
El objetivo de la biomecánica en su aplicación al ciclismo es la obtención de la posición ideal sobre la bicicleta. Esa en la que se maximice la relación entre rendimiento y salud terapéutica. Al final una postura adecuada y personalizada es la que nos permite ir más cómodos y, a consecuencia, mejorar nuestras prestaciones.
El biomecánico que realice el estudio también ha de tener en consideración el tipo de deportista que tiene que analizar para, en función de sus características individuales, tomar las decisiones más apropiadas a sus necesidades.
La biomecánica deportiva se integra por dos conceptos: La cinética, como aplicación de las fuerzas sobre la bicicleta, y la cinemática, cómo estudio del movimiento y de las diferentes angulaciones.
Se trata de una disciplina que nació a mediados del siglo XX y que estudia el movimiento del cuerpo humano en diferentes circunstancias. Su aplicación en el ciclismo tiene como objetivo encontrar la posición ideal sobre la bicicleta que nos permita sacar el máximo rendimiento sin olvidarnos de la comodidad o de la salud.

¿Qué Beneficios Tiene Hacerse un Estudio Biomecánico?
Un buen estudio biomecánico nos permitirá mejorar nuestro rendimiento sobre la bicicleta gracias a que nuestros movimientos serán más eficientes. Y lo que es más importante, conseguirá reducir aquellas lesiones y dolores que surgen a raíz de la práctica continuada de ciclismo. A la larga, podremos practicar nuestro deporte favorito durante más años, algo que agradeceremos enormemente.
A través del análisis biomecánico, se pueden optimizar las técnicas de pedaleo, prevenir lesiones y mejorar el rendimiento de los ciclistas.
El estudio de los factores biomecánicos es fundamental para optimizar el rendimiento y prevenir lesiones en el ciclismo. La biomecánica estudia las fuerzas que actúan sobre el cuerpo humano y cómo estas influyen en el movimiento del ciclista.
Con el tiempo, estas malas posturas pueden acabar provocando una lesión. La biomecánica del ciclismo te permite reducir y eliminar esas posiciones incómodas realizando unos simples cambios.
Ahora que sabes que puedes mejorar tu técnica ciclista gracias a la biomecánica, ¿a qué estás esperando para cambiarla y obtener mejores resultados en tus entrenamientos y carreras?

¿Cuándo Debería Hacerme un Estudio Biomecánico?
Siempre es un buen momento para hacer uno de estos estudios. En general, hay dos motivos por los que se recomiendan los estudios biomecánicos. La primera, cuando vamos a comprar una bicicleta nueva. Así, tendremos todos los datos necesarios para no equivocarnos con la talla de la bici. Tampoco con el modelo.
Por otro lado, también puede ser interesante someternos a un estudio biomecánico cuando notamos molestias al acabar de entrenar. Por ejemplo, si notamos asimetrías en el pedaleo, como que un pie hace más fuerza que el otro o que el recorrido de la rodilla es molesto en cierto punto.
Hay dos momentos en los que resulta conveniente realizarse un estudio biomecánico: cuando vayamos a comprar una bicicleta o cuando tengamos alguna lesión o molestia persistente. En el primer caso nos ayudará a elegir la bicicleta que más nos conviene. Para los que tengáis la mala suerte de sufrir un dolor crónico, la biomecánica puede ser la solución a vuestros problemas.
Si ya llevas un tiempo practicando este deporte, es probable que te sorprendas al ver la postura que algunas personas toman sobre la bicicleta. Y es que hay quien no sube el sillín a su altura, a pesar de ser necesario para disfrutar de una buena pedalada. Pero, esto es solo el principio. La biomecánica del ciclismo es una compleja técnica que, bien aplicada, te ayudará a optimizar todos tus movimientos. Cada cuerpo es diferente.
Sin embargo, las bicicletas cuentan con unas tallas fijas. Lo ideal es disponer de una bicicleta a medida, aunque esto no es posible es la mayor parte de los casos. Tras cuatro o cinco horas de entrenamiento, es normal que aparezcan signos de cansancio. Sin embargo, ¿crees que es normal la aparición de molestias en el cuello o en la espalda o los calambres en las piernas?
6 recomendaciones para ir más cómodo en bicicleta
Principales Pasos de un Estudio Biomecánico
Un estudio suele constar de diversas partes, como por ejemplo, de una valoración médica, una exploración en camilla, una prueba de resistencia y también observaciones en movimiento. Cuando el experto biomecánico cuente con toda la información, analizada y contrastada, llegará el momento de empezar con las recomendaciones de cara a los entrenamientos y también con las modificaciones.
Primero debemos someternos a una exploración en camilla para que el profesional conozca nuestras características como la flexibilidad, extensión o equilibrio. A continuación, subiremos al rodillo y pedalearemos en nuestra bicicleta habitual. El profesional tendrá que prestar atención a los ángulos y a la extensión de las extremidades.
Una vez hecho esto, rectificaremos las desviaciones existentes: colocaremos correctamente las calas, así como la altura del manillar y del sillín. A partir de ahí, perfeccionaremos aspectos como la extensión de los brazos, la angulación de los codos o la flexión cervical.

Puesta en Práctica del Estudio Biomecánico
Una vez realizado el estudio biomecánico debemos tener claro que necesita un proceso de adaptación y que en las primeras salidas nos sentiremos incómodos.
Si quieres que tus entrenamientos de ciclismo funcionen y, al mismo tiempo, sacarle todo el partido a la biomecánica, lo mejor es que a la hora de modificar tu bicicleta te dejes aconsejar por un profesional. Si bien, siempre hay algunas pequeñas modificaciones con las que podemos empezar, aunque sea de forma casera.
En las bicicletas más antiguas, toda la fuerza se sitúa, en el momento de la pedalada en el primer metatarsiano, es decir, en el conocido como juanete. Sin embargo, el pedaleo es más natural cuando simula el movimiento del pie al andar para lo que el apoyo debería ir más atrás.
Ajuste del Sillín
El ajuste del sillín es fundamental para que los entrenamientos sean cómodos. La altura a la que ajustemos el sillín debe ser tal que imite el movimiento de la marcha sobre nuestras articulaciones de la forma más real posible. La posición sobre el sillín debe ser tal que la cadera no oscile y las rodillas se estiren y flexionen correctamente.
El método tradicional para ajustar el sillín, con algún que otro margen de error, es colocar el pedal recto, en línea con el suelo.
Por lo que respecta a la colocación horizontal del sillín, debes tratar de que la rodilla quede sobre el pedal cuando ambos pedales están paralelos, con los pies sujetados.
Por último ten en cuenta que, tal y como sitúes tu sillín estarás distribuyendo el peso y el equilibrio. Un sillín muy adelantado repartirá más peso a los brazos, manos y cuello. Al contrario si el sillín está atrasado.
Ajuste del Manillar
El manillar es el último de los puntos de contacto entre el ciclista y la bicicleta. Es importante recordar que el manillar solo es un punto de apoyo. En esta parte, la biomecánica aplicada al ciclismo opta por buscar el equilibrio entre la comodidad y la aerodinámica. En otras palabras, la posición debe ser cómoda, pero debe posibilitarnos inclinarnos para aprovechar por ejemplo, los descensos.
Al ajustar el manillar, los codos y los hombros deben estar relajados y ligeramente flexionados.
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