Caminar en una ciudad como Nueva York es un placer porque en cualquier rincón siempre hay algo interesante que ver. Entre las decenas de zonas verdes de Manhattan, Central Park es la más mítica pero quienes busquen nuevos espacios pueden descubrir un bosque en Harlem: el Inwood Hill Park. Está en el extremo norte de Manhattan, en la confluencia de los ríos Hudson y Harlem.

Es un “auténtico” bosque que evoca el aspecto que debía de tener la isla antes de la llegada de los europeos, con árboles de hoja caduca y coníferas, senderos y roca, cantos de pájaros y murmullo de ardillas y pájaros. Desde las zonas más altas se contempla una magnífica vista del Hudson.
Los neoyorquinos, preocupados por su estado de salud, se han apuntado con frenesí a la moda de lo ecológico. Por toda la ciudad hay tiendas y supermercados orgánicos, como los greenmarkets, cuyas estanterías desbordan de fruta, verduras, derivados lácteos y otros productos frescos cultivados y elaborados con amor, como en los viejos tiempos.
El más importante y concurrido se instala en pleno corazón de Manhattan, en Unión Square, cuatro veces a la semana. Es el mercado “campesino” de Manhattan, y huele a campo. El objetivo de los greenmarkets es garantizar a los neoyorquinos el abastecimiento de productos frescos apoyando al mismo tiempo a los pequeños productores de los alrededores en una iniciativa ecorresponsable. Los neoyorquinos gourmets lo aprecian y repiten.
Explorando Battery Park y sus alrededores
Una forma diferente de ver la ciudad es recorrer a pie los parques de Battery Park City y explorar todas las cuevas secretas y los puertos escondidos que hay a lo largo del camino. Los parques, senderos y jardines de Battery Park City abarcan un tramo largo y panorámico del Lower West Side que se extiende junto al río Hudson desde Wagner Park en el extremo sur de Manhattan, hasta Rockefeller Park y los muelles en torno a Chambers Street.

Contemplar la puesta de sol desde uno de los vertiginosos rascacielos de la Gran Manzana es un plan siempre apetecible pero tener la ocasión de observar este precioso espectáculo natural, desde un lugar tan privilegiado como éste en la punta de la isla sin gastar un sólo centavo es una pasada. Sin embargo, contemplar a “Lady Liberty” en la lejanía no es lo único que podrás ver y hacer. ¡Este parque da mucho de sí!
Si viajas en familia a Nueva York, seguro que The Battery Fountain y The SeaGlass Carousel se convertirán en los rincones preferidos de los más pequeños para divertirse en Battery Park. Si planeas hacer un tour a Battery Park con los niños, este tiovivo puede ser un buen lugar para hacer una pausa y dejar que se diviertan un rato montando en peces gigantes en una atmósfera que evoca el mundo submarino gracias a la iluminación LED mientras suena la música de fondo.
A lo largo de su historia, Castle Clinton ha tenido los usos más variopintos. Sea cual sea la opción que elijas, mi consejo es que acudas a primera hora de la mañana al embarcadero de Battery Park porque para poder montar en el ferry antes deberás pasar un exhaustivo control de seguridad y esto puede llevarte un buen rato debido a las largas colas que se forman.
Recorriendo Nueva York en Bicicleta
La mejor forma de ver Central Park entero, de punta a punta, es en bici. De eso no hay duda. Por eso, esta segunda vez, supimos que teníamos que reservar un tour en bici para conocer a Mr. Central Park bien-bien. La empresa Bike and Roll ofrece tours guiados y alquileres de bici por buen precio y calidad.
En ese sentido, te recomiendo usar Citi Bike el servicio de alquiler de bicicletas público de Nueva York. ¡Es bastante económico y muy fácil de usar! El Manhattan Greenway promete muchos más para los próximos años, pero mientras tanto, ya se puede pedalear por los casi 200 km de carriles bici y prácticamente dar la vuelta completa a la isla, incluida una excursión por Brooklyn, a través del puente de Brooklyn. La tranquilidad está garantizada en Central Park y Prospect Park, pero hay otros tramos que también merecen la pena, sobre todo el Riverside Park, a lo largo del Hudson.
Nuestro tour empezó en una de las tiendas de Bike and Roll, junto al Pier 84, al final de la calle W 43rd Street. Sin embargo, empezando a pedalear por el carril bici (greenway) junto al río Hudson, empezamos a descubrir que hay «otro Nueva York». Un Nueva York menos estresado, más natural y no tan ajetreado. Fácilmente llegamos a la calle 65 donde cruzamos el Upper West Side para llegar al Parque. El tráfico por las calles interiores no es temeroso y no tuvimos sensación de inseguridad, pese a ir pedaleando junto a los coches.
Una vez en el Parque, entramos en otro mundo. De repente desaparecen los claxons, el barullo de gente y el caos. Las bicis pueden ir sólo por los caminos indicados para circular, pero lo cierto es que a todas las grandes atracciones del parque se puede llegar bien en bici. Una vez allí, debes aparcarla e ir andando. El famoso «loop» es una calle circular que da la vuelta entera al parque y en la que las bicis pueden circular. Un paraíso para el ciclista que quiere hacer deporte en un entorno natural y una forma muy rápida de visitar el parque para el turista que quiere saber qué se cuece en cada rincón. Hay además algún otro camino que cruza de lado a lado. En cuatro pedaleos te plantas en otro punto interesante de Central Park.
Es prácticamente llano aunque hay pequeños desniveles en los que agradeces ir con una bici con marchas. Un obelisco, una cascada, el castillo de Belvedere, tortugas, Strawberry fields, un lago para los románticos, un bosque natural para observar a los pájaros, el edificio Dakota, la Onassis Reservoir… Vimos todo eso en la hora y media que dimos la vuelta al parque (dicen que sin pararte en ninguna parte, se tarda un poco menos de una hora en dar la vuelta entera al loop). Pedaleando en Central Park no tienes la sensación de estar en Manhattan. Es como un universo aparte. Sólo la silueta de los edificios más altos nos recuerdan de vez en cuando que seguimos en la gran manzana.
Si tenéis pensado explorar Central Park en bici, en Bike and Roll podréis alquilar bicis para ir a vuestro aire o reservar uno de sus tours guiados. En ambos casos os darán bicis en buen estado (y además tienen un buen stock), una botella de agua por persona y un casco.
Si sois de los que prefiere ir un poco a vuestro aire, parando a descansar y sin necesidad de seguir el recorrido establecido, con el alquiler iréis de perlas! Os darán un mapa para que os orientéis por dentro del parque.
| Opción | Precio |
|---|---|
| Medio día | $39 |
| Día entero | $44 |
Si lo que os interesa es conocer un poco más la historia y particularidades del parque, así como aseguraros que visitáis los rincones más interesantes, dejaros llevar por uno de sus guías. El precio de los tours por Central Park van desde los 40$.
Ahora que ya conocemos mejor Central Park, sólo nos quedará volver algunas veces más a relajarnos y decidir cuál es nuestro rincón favorito. Por ahora, Sheep Meadow nos encanta! Las dos próximas semanas viviremos en el Upper East Side, a 4 avenidas de Central Park y seguro que tendremos más tiempo para explorarlo mejor.
Otras Actividades y Lugares de Interés
Estados UnidosTodos los años, a finales de verano, se celebra un fin de semana dedicado a la música y concretamente a Charlie Parker, una de las influencias más fuertes y perdurables del mundo del jazz. Como Parker dividió su vida laboral entre Harlem y el East Village, el Charlie Parker Jazz Festival comienza el sábado en el Marcus Garvey Park y acaba el domingo en el Tompkins Square Park. En realidad, lo mejor del festival es estar al aire libre un fin de semana.
Este parque de algo más de cien hectáreas es el más grande y mejor conocido de los tres jardines botánicos de la ciudad. Tiene ríos y lagunas, cerros, rocas y veinte hectáreas de bosque protegido, además de cuarenta y ocho jardines distintos. Durante décadas, para los neoyorquinos Governor’s Island solo fue un islote verde, intocable y misterioso, frente al puerto. En 2003, el Gobierno federal transfirió la propiedad de esta isla de 70 ha al Servicio de Parques Nacionales (que posee 9 ha) y a la Corporación de Conservación y Educación sobre Governor’s Island, ambas encargadas del trabajo y el privilegio de transformar este terreno en un parque público con un paisajismo muy elaborado. El resultado ha sido excelente y todos los días llegan ferries abarrotados.
Entre todas las zonas verdes destaca Picnic Point (3 hectáreas con mesas para hacer picnic, hamacas, vistas de la Estatua de la Libertad y un puesto de comida caribeña); o la zona de Water Taxi Beach, una playa de arena donde se celebran eventos de todo tipo, desde fiestas de baile hasta conciertos. Es un parque diferente.
Inaugurado en 2009, es después de la de París, la segunda vía férrea convertida en un paseo arbolado del mundo. Es un parque largo, estrecho y pintoresco que ofrece algunas maravillosas perspectivas, un logro de dos entusiastas vecinos del barrio (un artista y un escritor), que salvaron una vía en desuso para transformarla en algo atractiva. Parecía una fantasía irrealizable pero ahora está salvada de las malas hierbas que la invadieron desde que en 1980 pasó el último tren y la vía fue abandonada. Empieza en el Meatpacking District y sube hacia el oeste de Chelsea.
Mercados ecológicos, parques grandes y pequeños, edificios llenos de plantas, jardines comunitarios, supermercados orgánicos… en Nueva York hay un, o varios, recorrido alternativo que nos hacen olvidar la “jungla de asfalto”.
Es el jardín preferido por los neoyorquinos. Está al sureste de Central Park, en dirección hacia el jardín de las Naciones Unidos. Está plantado con algarrobos, un pino piñonero, una magnolia, un ciprés de Notka y un arce japonés. La pérgola está equipada con calefacción para el invierno.
Greenacre Park está considerado como uno de los más logrados vest-pocket parks (pequeño parque urbano accesible a todo el mundo),que posee todos los ingredientes ya clásicos -cascada, mesas y sillas, quioscos con bocadillos, yogures y zumos de fruta fresca- y además algo diferente: tal vez es su terraza elevada o los magníficos rododendros, el caso es que es un lugar perfecto para una pausa. Su creación se debe a Abby, la hija mayor del riquísimo filántropo John D. Se trata del último parque privado de Manhattan.
La de Nueva York es la comunidad judía más grande fuera de Israel, la cual ha tenido una gran influencia en el desarrollo de la ciudad. Esta visita es el complemento perfecto a la del Museo de la Inmigración en Ellis Island o a la del Tenement Museum (103 Orchard Street), ambos museos históricos que permiten conocer más sobre la historia de aquellos inmigrantes que llegaron a los Estados Unidos desde otros rincones del planeta.
Importante: en Nueva York se puede subir al metro con la bicicleta.