Bicicletas Hermanos Martínez BMX: Un Legado en el Ciclismo Español

Las siglas BH (Beistegui Hermanos) son, desde hace más de un siglo, sinónimo de bicicletas, ciclismo y espíritu deportivo. Desde aquel taller familiar -germen de nuestra naturaleza- dimos el salto en 1926 a unas nuevas instalaciones. Ése fue el nacimiento de uno de los iconos del ciclismo actual y una de las marcas más consolidadas y exitosas.

Sobre nuestras bicicletas, míticos ciclistas han forjado su leyenda y muchos aficionados hemos podido disfrutar de este deporte que amamos. Corrían los años 30 y las primeras competiciones ciclistas saltaban a la palestra. Unos inicios del deporte profesional que necesitaba del apoyo de las marcas, y por ello fuimos una de las primeras empresas en apostar fuerte por el patrocinio deportivo. En estos años creció la semilla de nuestra pasión por la competición.

Fue en esa década cuando Vicente Trueba y Juan Puyol -director del diario 'Informaciones'- llamaron a nuestra puerta. Buscaban nuestra implicación en un novedoso proyecto, algo que en Francia se estaba haciendo anualmente desde 1903, el Tour de España. La respuesta fue clara -y muy fácil de tomar. El SÍ estaba dado. En 1935 llegaba finalmente a las portadas de la prensa la noticia de la disputa de la primera edición de la Vuelta a España.

Era un 29 de abril cuando 50 ciclistas estiraban sus músculos frente al Ministerio de Fomento, en la madrileña Ronda de Atocha. Aún no eran las ocho de la mañana y la Guardia de Asalto cuidaba de que el gentío no perturbara la salida de la etapa inicial. 14 etapas para un recorrido total de 3.431 kilómetros que vieron agolparse en sus cunetas a un pasional público volcado con sus ídolos.

Fue una edición en la que se vivió el primer gran duelo entre Gustaaf Deloor y Mariano Cañardo, ganado por el ciclista belga del equipo BH. La entrada en la historia de la competición se escribía con letras doradas.

Los años 50 y 60 fueron la ventana temporal en que comenzó a asentarse el diseño de bicicletas. Para los niños era el objeto más caro de entre todas sus posesiones, la compañera de aventuras que les llevaba lejos de las miradas de los adultos. Y para los adultos se convertía en su medio de transporte diario. Dejábamos Eibar, y nos asentábamos en Vitoria. La afición que siempre ha habido en esta tierra por el ciclismo, nos impulsaba a sacar adelante modelos populares, con personalidad propia y reconocimiento internacional. Nacía la BH Gacela.

En 1984 presentábamos la primera mountainbike española -la BH Running Bull. Cinco velocidades con monoplato y ruedas de 26” con unas icónicas cubiertas azules. En el ciclismo carretera las tertulias de aficionados debatían sobre la calidad de aquellos ciclistas colombianos que bajo el apodo de “escarabajos” rompían el pelotón en cuanto sentían las primeras rampas de ascensión.

Él era el líder de un Equipo BH (anterior Zor-BH) que vivió grandes momentos de gloria en el Tour de Francia como el doblete en Alpe d’Huez con victoria de Fede Etxabe secundado por Anselmo Fuerte o las victorias de etapa de Lale Cubino en la Vuelta a España y el Tour de Francia. ¿Quién no recuerda aquella etapa con llegada en Luz Ardiden?

Un ambicioso Lale saltaba del pelotón al inicio de la subida al Tourmalet con aún dos tercios de etapa por recorrer. Kilómetro a kilómetro, Javier Minguez apretaba desde el coche sin querer dar referencias a su pupilo para que no dejase de tirar. Calor en el ambiente y en la cunetas, dónde se agolpaban cientos de aficionados. Ingredientes perfectos para un menú de ciclismo de época.

Las caras de sorpresa de los aficionados al ver estas primeras bicis, empezaban a convertirse en sonrisas eternas al poder disfrutarlas en primera persona. Dos modelos marcaron ese inicio del MTB: BH Supra Litage Sakae y BH Coronas. Aquella BH Supra Sakae nacida en 1991 sorprende por algunas soluciones adelantadas a su tiempo.

La BH Coronas nació de la mano del equipo al que debe su nombre. Antonio Ortiz, Guillermo de Portugal, “El Quillo” Marzquez… nombres que ilustran el libro de historia del MTB, y con los que aún hoy podemos seguir disfrutando de sus hazañas. Aquel incipiente MTB comenzaba a extenderse de la mano de chavales apasionados por este nuevo deporte que, aterrizado desde Estados Unidos, comenzaba a ser una tendencia imparable.

A ese escenario llegó José Marquez, uno de los primeros corredores nacidos del mountainbike. Natural de Ojén, conquistaba con sólo 20 años su primer Campeonato Nacional frente a un ilustre de la carretera como Jokin Mújika. Arrasó.

Cuatros años después y tras dos campeonatos nacionales más, Marquez colgaba la bici con sólo 27 años. Cosas de genios. Sidney’00 abrió la puerta al triatlón como deporte olímpico y entre “aquellos jóvenes locos” destacaba un joven vitoriano de rostro tranquilo y con unas condiciones innatas para triunfar en este deporte. Eneko fue el precursor, a él le seguían unos por entonces jóvenes imberbes que acabarían elevando su nombre a la cima del triatlón: Mario Mola y Fernando Alarza -campeones del mundo Junior 2009 y 2010.

La Vuelta a España que conoció Roberto de niño, era una ronda casi invernal, instalada en el caprichoso mes de abril. La imagen de La Castellana repleta de camisetas doradas con el nombre de Heras en pecho y espaldas comenzaba a ser una de las postales recurrentes cada mes de septiembre. Él bautizó, en 2005, la primera Vuelta del Pro Tour con una gesta digna de escaladores épicos en la subida a Pajares.

Al gran escalador bejarano le sustituyó la furia kazaja. Vinokourov sumó otra Vuelta al palmarés. Una Vuelta de 2006 muy especial al contar también con la presencia en el podio de Andrey Kashechkin.

Julie Bresset y Nicola Spirig nos recuerdan un verano de 2012 inolvidable en los circuitos de Hadleigh Farm y Hyde Park -sedes del MTB XCO y del Triatlón en Londres’12. Dos oros olímpicos. Para Julie fue la consagración de un año repleto de podios: campeona del Mundo, campeona de Francia, y el broche del oro olímpico.

A Londres le ha sucedido en nuestra historia: Cozumel -ciudad del primero de los tres mundiales de Mario Mola; Friedrichshafen -donde conseguimos el Eurobike Award con el revolucionario diseño de Ebikes NEO; Javalambre -cima de la emotiva victoria de Ángel Madrazo en Vuelta a España; Lenzerheide -Copa del Mundo donde Rocío García consiguió su primer Top 10 Élite con sólo 21 años… Y tantas otras ciudades que nos han dejado -y dejarán, huella. Porque aún con más de 100 años de historia, nos sentimos más jóvenes que nunca.

Las tecnologías avanzan, y la innovación y el desarrollo se han convertido en nuestra máxima, desafiando los límites de lo que una bici es capaz de ofrecer. El mundo necesita la bicicleta, nuevas formas de movilidad, nuevas opciones de ocio, nuevas maneras de vivir en sociedad. Juntos seguiremos construyendo un planeta y una sociedad mejores.

El sector de la bicicleta es uno de los más importantes del deporte en España, y ello también lo demuestran las empresas nacionales, como BH Bikes, que quiere tener un papel aún más importante. Aunque la compañía vasca ya era máximo accionista de la empresa catalana desde la década de los noventa, ha ido realizando compras para aumentar su posición en el capital hasta la actualidad.

El principal negocio de BH es la comercialización de bicicletas, con las que facturó 41,4 millones, mientras que los accesorios representaron 5,4 millones y la prestación de servicios unos 1,15 millones de euros. Del total de su facturación, el 31% corresponde al mercado nacional, mientras que el 69% restante procede de las ventas al extranjero.

Pese a sufrir momentos difíciles como en 2010, cuando cerraron su fábrica de Vitoria y realizaron un expediente de regulación de empleo (ERE) de extinción por problemas de rentabilidad en su planta, la compañía vuelve a ver perspectivas positivas para España.

BH Bikes dispone de doce clientes monomarca a nivel nacional. Su objetivo no es la apertura masiva de tiendas BH, sino “disponer de algunas tiendas emblemáticas que trabajen en exclusividad y que sean rentables”.

La historia de Beistegui Hermanos se remonta a 1909, cuando la familia fundó la compañía en el municipio guipuzcoano de Eibar. Tras su negocio de fabricación de armas, después de la Primer Guerra Mundial, decidieron reconvertir su producción y comenzar a fabricar bicicletas, como también hizo uno de sus mayores competidores, Orbea.

En la historia de las MTB, además de Fisher y Breeze, ocupan lugares destacados los nombres de otros pioneros, como Charlie Cunningham y Tom Richey; Mike Sinyard y Tim Neenan, y otros nombres como Murray y Ross, que saltaron a la fama gracias a las competiciones.

Las tiendas de California recibieron pedidos para esas bicis y los garajes artesanales comenzaron a trabajar a destajo: los Joe Breeze, Mert Lawwill o Don Koski, que modificaban las Schwinn Excelsior ó Varsaty que, desde 1933, Ignaz Schwinn empezó a vender sobre todo a los repartidores de periódicos a domicilio.

En 1978 seis aficionados de Marin County contactan con otros del pueblo de Crested Butte en plana montaña de Colorado. Allí se empezó a celebrar la ruta First Annual, que unía Crested Butte con Aspen.

Con cuadros comprados a Ritchey, Fisher comenzó a venderlos en el condado de Marin con Charly Kelly. Pronto dieron con el nombre del invento: Mountain Bikes. En 1980 Charly Kelly lanzó la primera publicación de MTB: Fat Tire Flyer, un fanzine artesanal con fotos, historietas, dibujos y anuncios de carreras.

Un distribuidor de bicis de San Jose llevaba desde 1976 vendiendo componentes y cubiertas. El distribuidor se llamaba Specialized Bicycle Imports, y él Mike Sinyard. Este compró unos cuantos cuadros Ritchey en 1981, y uno de sus diseñadores, Tim Neenan, hizo un cuadro réplica con el nombre de Specialized y Sinyard pensó en fabricarlo en serie en Japón. Al modelo le llamaron Stumpjumper, considerada "oficialmente" la primera mountain bike de la historia. Salió al mercado en 1982 y se vendía por 750 dólares.

Hace exactamente un año dos hermanos Martínez, fundadores del club Psykobike de customización de bicicletas con el que trabajamos desde hace… (para todo; son geniales para todo), fueron mención de honor, pero este año se han llevado directamente el primer premio en el concurso Bicis con sello organizado por el Istituto Europeo di Design IED Madrid.

“Todos somos becarios”, dice Steve Wozniak, inventor de Apple -sí, ya, ya, junto a Steve Jobs- en el anuncio de Vodafone para televisión en el que intervienen tres bicis Martínez estilo BMX producido por la agencia The Gang.

Dos parientes Martínez, cuatro integrantes del club Psykobike de customización de bicicletas, se han llevado sendas menciones de honor en el concurso Bicis con sello organizado por el Istituto Europeo di Design IED Madrid.

De la Gacela a la Espada de Indurain. Hacemos un repaso por la historia del diseño de la bici española... y de tus veranos. Si algo es sinónimo de pueblo y verano, de costras en las rodillas y de nuestra infancia, lo es, sin duda, la bicicleta.

Los años ochenta y noventa fueron la breve ventana temporal en que pudo desarrollarse algo parecido al diseño español de bicicletas. Pese a todo, esa industria existió. Nació, sobre todo, en País Vasco, con algunos pequeños reductos en Cataluña, y tal vez por la afición que siempre ha habido en este país por el ciclismo, supo sacar adelante modelos populares con personalidad e incluso hacer sus pinitos en el mundo del ciclismo de competición.

Algunas marcas han sobrevivido, como BH, otras se han ido amoldando a las circunstancias, caso de Torrot, que se ha enfocado como marca de vehículos eléctricos. Todas vivieron tiempos mejores. “Una bicicleta BH es una bicicleta bien hecha”, decía el eslogan de la célebre casa de los hermanos Beistegui, regla que se aplica a la perfección a este icono español que perduraría durante años a lo largo de diferentes generaciones.

Desde sus primeras versiones de barra baja y frenos de varilla de mediados del siglo pasado, se mantuvo en producción hasta bien entrados los noventa, adaptándose tímidamente a los tiempos sin demasiados cambios estéticos. Otras conocidas marcas de la época también tenían su propia versión de la clásica bici de paseo de doble barra y rueda de 700. Las Torrot Universal, o las Donosti y Luarca de Orbea fueron otros elementos comunes del paisaje urbano y rural de aquellos tiempos. Orbea, al igual que BH y GAC, eran originarias del municipio guipuzcoano de Eibar.

Muchos la recordarán como la primera bicicleta que tuvieron de niños en su versión de rueda de 16” (o 400, como aparecía en los catálogos de BH convertido el diámetro a unos más familiares milímetros). Habituales junto a mesitas plegables y neveras en el maletero o la baca de los utilitarios de los domingueros de la época, se vendían como bicis para toda la familia, solo había que subir el sillín y el manillar para que la usasen tanto hijos como padres.

La primera Motoretta era originalmente poco más que una bicicleta plegable con ruedas "de tacos" de 20 pulgadas, pero en su segunda generación se le añadirían elementos que la acercasen más a la estética de moto de cross que prometía su nombre, como el asiento tipo banana, guardabarros y unas formidables horquillas de cuya única función era añadir más peso a un conjunto de por sí nada ligero.

La heredera de la TT llegó a contar en sus versiones más sofisticadas con amortiguación real, tres marchas actuadas desde una gran palanca situada en el cuadro y frenos de tambor. Un pepino en prestaciones para su época. Solo algunos de los modelos más avanzados de las Cross Panther de Rabasa Derbi exhibían un nivel de ingeniería equiparable.

La primera BMX "made in Spain", la Meteor, vino de la mano de la BH ayudada por el misterioso Brian Montgomery y daría lugar a partir del año 82 a la legendaria saga de las California, cuyas primeras generaciones convivirían con aquella y aprovecharían hasta donde le fue posible al fabricante su cuadro y sus hechuras con diferentes combinaciones de componentes. A partir de entonces, BH fue lo más parecido a la fábrica de sueños para la generación EGB.

La Torrot Colorado o la Orbea Campeón fueron algunos de los modelos que intentaron hacer sombra a las BH durante aquellos veranos de reinado absoluto de las Calis. También las opciones más asequibles para muchos padres y un poco decepcionantes para muchos niños que anhelaban una X3 como premio a sus resultados académicos.

Esta bestia parda montaba un amortiguador central que lo mismo absorbía el 40% de la energía de cada pedalada que acabaría confiriendo una geometría "particular" al cuadro si se le daba un uso intensivo. Pero también era una ayuda enorme a la hora de realizar trucos sencillos como pequeños saltos y caballitos. No había existido revolución mayor en las cortas vidas de los chavales de los ochenta desde la aparición de la California.

Por las calles empezaron a aparecer unas bicicletas brillantes como espejos, con una horquilla de sección rectangular que parecía robada de alguna obra, ruedas de enorme balón y un plato casi del mismo tamaño que el piñón. Los afortunados descubrieron que no era la mejor para pedalear, pero sí para tomarse en serio aquello de hacer el cabra.

En una España que se pasaba desde mayo hasta agosto pegada al televisor siguiendo las tres "Grandes vueltas" era de esperar que las bicis de carretera o ruteras también tuvieran éxito. Si uno quería tomárselo en serio o incluso empezar a competir había que disponer de una cabalgadura de mayor empaque.

Muchas Zeus, al igual que muchos aficionados que no podían permitirse una bici completa de esta marca, montaban cuadros de su socia navarra Razesa. Fundada en Alsasua en 1969, sus preciosos cromovelatos en acero Reynolds y Columbus dejaban a todos con la boca abierta cuando el chaval del barrio que corría en juveniles la paseaba reluciente cada domingo que había la carrera. Ah, y era la bici del Papa.

En los noventa se evidenció que la BTT había llegado para quedarse y que, además, dominaría el mercado durante muchos años. Lo que podríamos considerar el último best seller de la casa vitoriana fue una inabarcable gama de modelos con cuadros de tubería de aluminio oversize repletas de calcas pretendidamente técnicas: “CHROMICA”, “Computer Aid Design”, “ALUMINIUM Magnesium”, o una gratuita y sospechosa bandera de barras y estrellas junto a la que aparecía a veces, de nuevo, el nombre de Brian Montgomery.

Poco después, BH introduciría la marca Grisley, que se especializó en la gama alta de sus MTB, y "relegó las Top Line a montajes de precios más ajustados", según cuenta Ricardo Fraile, autor de Rodando con la Top Line. No podíamos cerrar este repaso sin recordar este pedazo de la historia del deporte nacional.

Con ella batió Miguel Induráin en el Récord de la Hora el 2 de septiembre de 1994, una marca que estuvo en su poder durante… unos cincuenta días. Pinarello ideó una bicicleta con un cuadro monocasco de fibra de carbono que, con un peso total de poco más de siete kilos, era la pura extensión del cuerpo del de Villava, gracias al elevado sillín (ajustado a la inusual estatura de Miguelón) o el sistema de enganche de sus pedales a las botas del corredor.

Una bicicleta BMX.

Los BICIVOLADORES y las BMX de los 80 y 90

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