Historia del Biela Club Manresa: Un Legado de Pasión por el Automovilismo

En el mundo del automovilismo, hay clubes que trascienden su mera función organizativa para convertirse en verdaderos pilares de la pasión por los coches y las motos. Uno de estos clubes es el Biela Club Manresa, una entidad que, desde sus humildes orígenes, ha dejado una huella imborrable en la historia del automovilismo español.

Imagínense una ciudad en la década de los 70 que, sin ser capital de provincia, organizase un rally puntuable para el Campeonato de España con la máxima puntuación, una subida en cuesta también del Campeonato de España, una prueba del Campeonato de España de Motocross, una competición de dos días de Todo Terreno con igual puntuabilidad, otra de Trial, todo ello en un mismo año, además de un rally de vehículos antiguos, un rally social y otra subida en cuesta, La Mina.

Pues esta ciudad era Manresa y los artífices del desaguisado, el Biela Club Manresa.

Habrá clubs más importantes y con más historia pero, juntar todo esto en un solo año, dudo de que ni el RACE, ni el RACC, ni el Real Moto Club de Cataluña, ni la entonces Peña Motorista 10 por hora, ni tutti quanti, lo hubieran hecho.

Y con el aditamento que el Biela Club Manresa carecía de estructura profesional y de medios y era totalmente un grupo de aficionados que ponían corazón.

Todos tenían sus trabajos, sus negocios, sus empleos y se hacían las cosas a base de robar tiempo a la familia, al ocio y al sueño.

Los Orígenes: Una Tertulia en Can Costa

En el inicio de la década de los 50, en la plaza Sant Domènec de Manresa existía una granja, hoy transformada en Las Vegas, catedral gastronómica donde las haya, que se llamaba Can Costa.

Esta granja era conocida, aparte de por sus afamados productos, porque en ella se reunía un grupo de jóvenes aficionados al motor y que, precisamente por esta afición en la España de toros y fútbol, eran considerados algo así como una especie de extraterrestres.

Vista de Manresa, ciudad donde nació el Biela Club Manresa

Fruto de sus reuniones eran, aparte de partidas de ping pong “a cara de perro“, un sinfín de actividades novedosas, empezando por una gincana motorista en Sant Joan de Vilatorrada, siguiendo por varias carreras de motocarros y -como la posible sanción ya ha prescrito, se puede decir-, subidas “pirata” desde el Pont de Vilomara en su antiguo trazado y empezando desde el puente.

Y como la gasolina no esta reñida con la elegancia, también se encontraba tiempo y lugar para organizar fiestas, bailes de salón y todo lo que servía para que las acompañantes femeninas permitieran la lógica y saludable expansión motorista de vez en cuando.

Pero como el gasto era poco y la algarabía mucha, la parroquia de Can Costa forzó la marcha de nuestros aguerridos motoristas a otros lares, yendo a recalar al local de la cervecería que era la sede social del Moto Club Manresa.

Así y con estos antecedentes, el día 24 de mayo de 1958 el Biela Club Manresa nacía oficialmente a la vida social manresana, calificado como una entidad de espíritu y composición joven y cuyo bagaje más importante era la escasez de medios, tremendas ganas de hacer cosas y gasolina en lugar de sangre.

La Primera Junta Directiva

El primer Presidente fue Francesc Grau Vigué, acompañado por Emili Solanich Ballús como Vicepresidente, D. Ramon Morera Parera como Secretario, D. Eduard Puig Pujol como Vicesecretario, D. Josep Moncunill como tesorero, D. Josep Porti Teixidó como contador y D. Josep Fernández Martínez, D. Josep Mora García, D. Albert Puntí Desveus, D. Josep Roca Fainé, D. Ángel Rojas Vidalés, D. Josep Salido Chimeno, D. Pere Vila Busquets, D. Josep Pons Font, D. Antoni Costa Esquius, D. Joan Llansó Vives, D. Josep Maria Roqueta Domènech, D. Ricard Santamaría Bastardas y D. Juli Sanclimens Genescà, como vocales.

Eventos Pioneros y Audaces

El “nihil obstat” de las autoridades de la época llegó en forma de permiso oficial y el día 8 de junio de 1958 y el día 15 del mismo mes y año se inauguraba oficialmente el Biela Club Manresa en el Bar Perdiu, apadrinado por el Teniente de Alcalde del Ayuntamiento de Manresa D.

Para empezar, el 17 de junio un Moto Rodeo en la Plaza de Toros, precedido de una Solemne Misa en la basílica de Montserrat, no se sabe bien si por puro fervor católico o por intentar arreglar el espíritu ante las probables “bofetadas” que el Moto Rodeo pudiera reportar.

Porque hay que destacar que tal moto-rodeo tuvo números tan arriesgados como espectaculares y que ganaron fama mundial.

El “túnel de la muerte”, el “muro en llamas” y el “moto trapecio” han sentado escuela entre todos los equilibristas y moto acróbatas y los nombres de Sala, Mora (padre e hijo), Roca, Ton Costa, Pere Vila, Albert Puntí, Espinalt, Treserras, Rojas, etc.

El Moto Rodeo finalizó con un moto futbol contra la Peña Motorista Medio Gas de Esparraguera, que fue derrotada por una goleada de 5 a 3.

Y casi sin poder ni recoger los restos del Moto Rodeo, el recién nacido Biela organizó, para enmarcarlo en los actos de la Fiesta Mayor, el primer moto GP manresano, la Gran Carrera de Velomotores, abierta a velomotores de 50cc y 75cc.

El circuito, para la ocasión, era urbano como la moda entonces exigía, y se conocía como el Circuito del Pujolet que no era otra cosa que el empalme de las calles Barcelona, Sant Fruitós, Mistral y prolongación de Àngel Guimerà, hoy Alcalde Armengol.

El Nacimiento del Motocross en España

El día 28 de octubre de 1958, el Biela Club Manresa organiza la I Carrera por Caminos de Montaña, preludio de lo que seria el motocross.

Para ello se habilitó un circuito en Puigberenguer y, de esta forma, se celebró la primera carrera de motocross en España.

A partir de entonces, el motocross tuvo carta de naturaleza en nuestro deporte nacional y el Biela organizó repetidamente pruebas puntuables para el mismo.

Nuestros intrépidos pilotos fueron Albert Puntí y Josep Mora, a bordo de sendas Peugeot Movesa de 125cc.

Esta gesta fue reeditada en 1966, en sentido inverso, por Juan Vert acompañado de Pedro Arderiu (padre del que escribe) en una BMW 750 de las llamadas “de guerra“ y que tenían tracción en el sidecar.

Lamentablemente un sabotaje todavía sin aclarar del KGB, motivó un despegue precipitado de la nave que, como se dice vulgarmente en catalán “va fer figa“.

La Resurrección de la Prueba en Cuesta a Montserrat

El 5 de abril de 1959, Biela Club Manresa hacía renacer la famosa “Prueba en Cuesta a Montserrat” que, allá por los años 20, había sido organizada por el Real Moto Club de Cataluña.

Esta primera edición del Biela pasaría a la historia por otro hecho, cual es que fue la competición última en que un vehículo Pegaso Z-102 logró la victoria absoluta.

El entonces Jefe Provincial de Trafico asistió personalmente a esta primera edición y, según sus propias palabras, consideró modélica la organización.

Entre 1967 y 1973 el Biela Club Manresa organizó esta prueba, que tenía como atractivo que se hacía en un solo día.

La salida estaba situada en el km 18 de la carretera de Sant Llorenc de Morunys a Berga y la llegada antes del túnel de La Mina. De ahí el nombre.

Por la mañana se hacían entrenamientos a dos pasadas y por la tarde, la carrera, acabando con una merienda y reparto de premios en La Cantina de Llinars, otra catedral gastronómica.

Esta prueba tuvo mucho éxito entre los pilotos andorranos, que maravillaban a todos con sus vehículos.

Recuerdo a Joan Aleix y Josep March, con unos Porsche 911 de ensueño, también a Ramon March y a Ramon Tudel, con BMW 2002 Ti, el de este último amarillo, al Sr.

Piloto de motociclismo en acción

La Historia Humana del Biela Club Manresa

Pero no podemos olvidar, entre tantos acontecimientos, la historia humana del Biela Club Manresa.

A la junta presidida por Francesc Grau Vigué le sucede en 1963 la que fue presidida por Edmundo Prades.

Después de Edmundo Prades vino la Junta presidida por Alejandro Dalmau Juan, que junto a sus habilidades directivas unía una pasión que le llevaba a participar, con mucho éxito, en rallyes y subidas en cuesta, acompañado en los primeros de Antoni Torrebadella Gall, en un Seat 600 preparado como los Abarth que hacían furor en aquel entonces.

Fue la época en que el 2000 Virajes consiguió la consolidación como prueba nacional y, asimismo, se logró la puntuabilidad para el Campeonato Nacional de Montaña de la subida a Montserrat, además de estrenarse la Subida en Cuesta a la Mina, que se celebraría en otras cuatro ocasiones.

A Alejandro Dalmau le sucedería la Junta presidida por Ángel Sixto Giménez.

De su época es de destacar la celebración de un Rallye de Regularidad Motociclista y la instauración del llamado Mini Rallye, una prueba abierta a todos los socios y solo a ellos, ya fueran en coche o moto, y que tenía como tramos cronometrados el célebre Pont de Vilomara y Artés-Calders.

También merece destacarse aquí que, en la época de Ángel Sixto, se instauró la costumbre de que los socios del Biela acompañaran hasta el tren a los enfermos de la localidad y cercanías que tomaban parte en la peregrinación anual a Lourdes.

A la Junta de Ángel Sixto le sucedió en 1978 otra inmerecidamente encabezada por este cronista.

Josep Maria Fornells Costa cogió el relevo.

Su presidencia estuvo caracterizada por una nueva modernización del 2000 Virajes, sobre todo en cuestión de medios utilizados.

Y por un reforzamiento del Todo Terreno que había quedado olvidado y en el que era experto.

Pere Santacreu Font fue quien sucedió a Ernest Ros y a el cabe atribuirle algo muy importante que fue el hermanamiento con el RACC, reconduciendo magistralmente unas relaciones que siempre habían sido difíciles.

Supo rodearse de un equipo joven que dio nuevos bríos al 2000 Virajes y, además, programó dos ediciones del 2000 Virajes Clàssic para clásicos deportivos.

Lamentablemente aquí pierdo mi historia pero me consta que actualmente un equipo también joven y muy, muy competente, dirige con acierto el Biela.

El Rallye 2000 Virajes: La Joya de la Corona

El Rallye 2000 Virajes se ideó como la prueba reina del Biela Club Manresa.

Originariamente, en su primera edición celebrada el 31 de mayo de 1959 estaba abierta a coches y motos y ganaron Antonio Agramunt (Derbi 98cc) en las dos ruedas y Víctor Sagi (Jaguar) en las cuatro.

El rallye era una prueba singular y pionera en su especialidad y llegó a ser calificado por Antonio Zanini (revista Play-Boy de noviembre 1977) como el mejor rallye del campeonato.

En primer lugar era un rallye muy vivo.

En las primeras épocas se hacían muchos tramos largos separados por pocos kilómetros de enlace, pero recorriendo toda la geografía de la provincia, con incursiones en Lleida y Girona.

El rallye tenia un tramo fetiche: Estenalles, que se hacía en varios sentidos y que Sandro Munari había calificado como el mejor tramo del mundo (revista Fórmula 1973), una salida y llegada siempre con “El Pont de Vilomara“ como referencia (con la paella derecha a rebosar de gente, fuere la hora que fuere) y luego tramos en aquel entonces desconocidos como La Mina, Borredà-Alpens, Coll de Jou con su larga recta muy llena de niebla, Les Solanes, Montserrat, etc. etc.

Ello imprimía un ritmo frenético a participantes, equipos y organizadores, al que tampoco era ajeno su colocación en el calendario, antes o después del Barcelona-Andorra pero muy pegado a este en el calendario, rally organizado por el RACC, mucho más “pijo” pero incomparablemente menos competitivo.

En una segunda etapa, siendo Director de Carrera Josep Maria Fornells, el 2000 Virajes se modernizó, adoptando la forma de critérium, es decir, varias pasadas por los mismos tramos alrededor de un centro neurálgico, el Hotel Els Brucs, que hacía de parque cerrado, media parte y llegada.

Eso fue posible merced a la colaboración entusiasta del socio y exquisito caballero D.

El ritmo se mantenía muy vivo, es decir, pocos kilómetros de enlace y muchos tramos, pero la labor de la organización y asistencias se simplificaba notablemente, aparte de que permitía a los seguidores y seguidoras disfrutar de toda una noche trepidante con una gran pancarta en el hall del hotel donde se iban poniendo los tiempos...

Para no defraudar a sus orígenes, se hacía una salida en Manresa, en el Paseo Pedro III donde, normalmente, se llegaba neutralizado o, en sus últimos tiempos “nacionales“, habiendo disputado los tramos de tierra.

Innovaciones y Pionerismo

El 2000 Virajes fue pionero en muchas cosas que luego siguieron otras organizaciones profesionales mucho más experimentadas.

Así, fue el primer rallye que daba el tiempo de llegada de tramo a los cien metros, en el stop situado a tal fin, lo que permitía a los copilotos establecer los tiempos oficiales de tramo en tramo.

También fue el primero que utilizó una señalización (pancartas) de tramo y controles horarios homologable a la europea impuesta por la FIA.

Fue igualmente pionero en tramos largos como La Mina, de 31 km, Estenalles entera, Coll de Jou desde Solsona hasta el tope, casi 40 km.

Fue también el primer rallye en Cataluña en disputar tramos de “tierra“ junto a otros de asfalto, que por aquel entonces eran autenticas novedades.

Para la pequeña historia diremos que fueron Rajadell (originariamente denominado ‘El Cementerio’ por el lugar de la salida pero, obviamente, hubo que cambiar tal nombrecito... ¡lagarto! ¡lagarto!), Vacarisses y Navàs-Castelladral, tramos que tuvieron una cantidad de publico increíble que no se había visto nunca en eventos semejantes.

Grandes Nombres en el 2000 Virajes

En este rallye han corrido, y posteriormente ganado el campeonato español, equipos como la Escudería Repsol, con Porsche 911 pilotados por Alberto Ruiz-Giménez “El Oso“, Eladio Doncel y José Manuel Lencina; luego vino la época de Manuel Juncosa con su Fiat-Abarth; de Estanislao Reverter con el curioso Alpine con motor Porsche “Alpinche“.

Antonio Zanini, acompañado de Eduardo Martínez-Adam, ganó aquí su primer rallye con Seat que, curiosamente y para desespero de su jefe de equipo, J.J.

Y la tercera y última victoria de Zanini en el 2000 Virajes fue con la versión mas sofisticada de los famosos “taxis“ (creo recordar que fue en 1977).

En ocasiones, para animar el cotarro la organización invitaba a algún equipo extranjero.

Marc Etchebers y Jean Egretaud siempre se presentaban con unos Porsche 911 que hacían soñar y que ganaron fama por lo suave que arrancaban en los tramos, señal de que conocían perfectamente el punto débil de sus coches, el embrague.

El Declive del 2000 Virajes

El 2000 Virajes tradicional, puntuable al máximo para el Campeonato de España pereció, al igual que más tarde el Costa Brava de Peña Motorista 10 x Hora, victima de la codicia del RACC.

Este, cuya simbiosis con la Federación Catalana de Automovilismo en aquella época era total (tenían hasta la misma sede) quería organizar un rally de Campeonato del Mundo y “su” Barcelona-Andorra no servía ni de lejos a tal fin.

El Biela y el Trial: Una Aventura Pionera

La experiencia de Albert Puntí y Josep Mora con las Peugeot Movesa alcanzando la Creu del Cabrer antes comentada no cayó en saco roto, sino que sirvió para que el Biela iniciase en España una disciplina motorista de la que, en aquel entonces, se hacia una única prueba monomarca en San Antonio, previa labor de “espionaje“ de algunos bieleros, entre otros el que suscribe (un chaval de 8 años), expedición que fuimos a ver como se hacía siendo gentilmente atendidos por D.

En aquel entonces, el trial era casi, casi, un coto inglés.

Matchless, AJS, Greeves, BSA y también Zündapp dominaban el cotarro y únicamente B...

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