Los traumatismos derivados de accidentes y violencias representan en Chile y en muchos otros países latinoamericanos la principal causa de muerte entre los niños mayores de un año, extendiéndose hasta la edad adulta (46 años). Además, son una causa importante de ingresos hospitalarios y consultas a los servicios de urgencia.

Fuente: Organización Mundial de la Salud (OMS)
Magnitud del Problema
Se estima que por cada muerte por trauma, se provocan 18 ingresos hospitalarios y alrededor de 200 consultas a los servicios de urgencia. Aunque el total de niños lesionados en nuestro país ha disminuido globalmente, su relevancia como problema de salud pública persiste y sus consecuencias continúan siendo de la mayor trascendencia por su magnitud e impacto en cuanto a sufrimiento humano, a los notables costos sociales y económicos para la familia, el estado y las organizaciones de salud privadas, así como a las discapacidades físicas y psíquicas que afectarán a la víctima y su entorno.
La Prevención como Tarea Fundamental
La prevención de los accidentes es una tarea fundamentalmente educativa y formativa, en la que necesariamente se considerarán además la utilización de recursos de ingeniería, diseño y tecnología, de seguridad ambiental, control y vigilancia, formulaciones legislativas y judiciales, que permitan proponer y obtener los cambios de conductas en las personas, anticipar e identificar las situaciones o acciones de riesgo, reconocer los ambientes peligrosos, procurando la protección de niños que por su edad o condición, no sean capaces de reconocer los riesgos para su salud e integridad.
En este contexto, los profesionales de la salud, así como las sociedades que los agrupan, adquieren un rol principal en la tarea preventiva, en cuanto a considerar como significativa su opinión técnica y el consejo educativo y normativo que logren difundir. En naciones desarrolladas se han aplicado con éxito programas de intervención que muestran una importante disminución de la mortalidad por esta causa. Esta se calcula en alrededor del 30%, aplicando determinados modelos preventivos.

Fuente: Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades (CDC)
Estrategias de Intervención y Factores de Riesgo
Sin embargo, estimaciones en la población general de la contribución de cinco factores de riesgo en colisiones del tráfico en Estados Unidos (EUA) entre los años 1982 y 2001, demostró que disminuir el uso de alcohol entre los conductores y el aumento en la utilización del cinturón de seguridad por ocupantes, provocó una sustancial reducción en la mortalidad por choques vehiculares.
Desde una mirada más general, se reconoce la particular vulnerabilidad de los niños a los riesgos ya no sólo por traumas por accidentes y violencias, sino además por otras amenazas ambientales, y esta convicción ha impulsado la promoción y el desarrollo de iniciativas de carácter y estrategias más globales que permitan a los niños vivir en ambientes más seguros y saludables.
Iniciativas Globales y Recomendaciones
La Organización Mundial de la Salud (OMS) promueve desde hace algún tiempo la formación y organización de los Centros de Salud de Pediatría Ambiental cuyos propósitos son procurar la apropiada información, la investigación, el diagnóstico epidemiológico, las medidas de prevención primaria así como las estrategias de manejo, de los problemas medioambientales identificados y que afecten a las distintas regiones, entregando además educación, capacitación y apoyo técnico a los autoridades e instituciones involucradas.
En este mismo contexto dicha organización ha planteado, por ejemplo, a requerimiento de la Comunidad Europea, y en el marco de la Cuarta Conferencia Ministerial de Ambiente y Salud 2004 denominada "El futuro de nuestros niños", una serie de recomendaciones incluidas en un documento, denominado, Children's Environment and Health Action Plan for Europe (CEHAPE). Este plan de acción destaca cuatro postulados de salud prioritarios y principales para estos países, y que en consideración a las informaciones disponibles de la realidad sanitaria en América del Sur y Caribe, pueden ser también aplicados, con los necesarios resguardos, a nuestras comunidades.
Se plantearon entonces los siguientes propósitos principales:
- Proveer la disposición de agua limpia y segura, que permita prevenir y reducir, la morbi-mortalidad por trastornos gastrointestinales y otros efectos sobre la salud infantil.
- Asegurar la protección contra lesiones, evitando y disminuyendo las consecuencias de traumas y violencias sobre la salud de los niños, y promoviendo además una adecuada y segura actividad física, desarrollada en ambientes y condiciones apropiadas, libre de riesgos, y que aminore asimismo las consecuencias implícitas de una vida sedentaria.
- Prevenir y reducir la enfermedad respiratoria, atribuida a la contaminación intra y extra domiciliaria y asegurando el derecho de todos los niños de vivir en un ambiente no contaminado.
- Disminuir el riesgo de enfermedad y discapacidad derivados de la exposición a agentes químicos (metales pesados por ejemplo), agentes físicos, a trabajos y ambientes peligrosos, para niños y embarazadas.
Parece obvio que estos postulados no sólo son aplicables para poblaciones infantiles de regiones de mejor nivel socioeconómico, sino que con mayor urgencia y dramática necesidad, aunque con diferentes prioridades, también para las regiones del tercer mundo. Bastará reconocer las realidades epidemiológicas de países sudamericanos, afectados por graves problemas sanitarios y de salud ambiental, donde aún la diarrea, la desnutrición y las enfermedades respiratorias bajas, son principal causa de mortalidad infantil.
De gran utilidad será entonces promover proyectos que aseguren, por ejemplo, la adecuada disposición de agua potable y apropiada habilitación sanitaria, especialmente entre las poblaciones rurales y en aquellas de pobreza extrema, distribuidas extensamente en la región de América Latina y el Caribe.
Impacto de las Estrategias de Prevención
Al analizar las principales causas de mortalidad en menores de 5 años en las poblaciones de las regiones mencionadas (figura 1), es razonable colegir que las estrategias de intervención en prevención primaria que se puedan organizar, poner en marcha y aplicar sobre las enfermedades respiratorias, lesiones por accidentes, enfermedades infecciosas y desnutrición, todas ellas esencialmente prevenibles, y que corresponden aproximadamente al 30% de todas las causas de muertes estimadas, provocará un impacto enorme en cuanto a la disminución de las cifras de morbi-mortalidad.

Fuente: UNICEF
Clasificación y Enfoque Integral
Para encarar integralmente el problema en la región, probablemente se requiera definir una adecuada clasificación de los distintos países que la conforman, ordenándolos de acuerdo a diferentes parámetros que los agrupen en relación por ejemplo a sus tasas de morbi-mortalidad infantil, y otros medidores e indicadores que identifiquen diferencias en lo económico, social, político y demográfico, de un determinado país o sub región, y permita reconocer los riesgos de cada población.
Con estos antecedentes se podrán definir programas, estrategias e intervenciones que permitan disminuir el impacto sobre una determinada población o región. No es tarea fácil porque es evidente que las diferencias de desarrollo en salud, entre cada país, pueden ser muy substanciales, incluso en poblaciones del mismo país, como ocurre en regiones del noreste de Brasil, norte de Argentina, comunidades rurales e indígenas de países andinos, comparadas con zonas urbanas de las mismas regiones.
Para disponer de suficientes y apropiados datos será importante recabar de los antecedentes y resultados que organizaciones como OMS u OPS, han acumulado, así como revisar los datos epidemiológicos y bioestadísticos que en varios de estos países, son limitados, parciales, o definitivamente ausentes, de acuerdo a las publicaciones disponibles.
Prioridades Programáticas e Intervenciones Urgentes
No obstante, las limitaciones y dificultades que entorpecen la tarea, es impostergable y urgente propiciar, definir y llevar a acción y efecto las prioridades programáticas y las intervenciones, que la región en general y cada país en particular, requieren y con dramática urgencia, especialmente las poblaciones más vulnerables y deprimidas.
La tarea es entonces, mejorar la salud ambiental (disminuyendo tasa de enfermedades infecciosas), aminorar la contaminación (que incrementa el número de enfermos respiratorios, asma, etc), evitar traumas y discapacidades originadas en accidentes y violencias, otorgando la apropiada disposición de agua potable a la población (previniendo diarreas, desnutrición, y enteroparasitosis).
Protegiendo a las familias de la contaminación de los alimentos, del agua y de la tierra, en particular, entre las poblaciones más sensibles como los niños y embarazadas, respecto a químicos como los herbicidas, pesticidas, bifenilos, plomo, arsénico, o a radiaciones de distinta índole, cuyos efectos potenciales incluyen entre muchos otros daños, cáncer, trastornos genéticos, trastornos psicomotores, del comportamiento y de la inteligencia.
Riesgos Ambientales y Contaminación
Respecto a los riesgos ambientales por la contaminación irresponsable, adquiere enorme importancia por las consecuencias que dramáticamente conocemos en el pasado reciente, y que adquiere en la actualidad, y especialmente para la seguridad sanitaria y la protección para una vida saludable que estamos otorgando a las generaciones futuras.
No hay duda que la calidad ambiental actual es diferente en casi todo a como se percibía y respiraba 40 a 50 años atrás. Desde el término de la segunda guerra mundial, la elaboración de químicos sintéticos no se ha detenido y en la actualidad existen más de 80 mil productos, de los cuales aproximadamente 3 000 son potencialmente tóxicos y peligrosos para los niños; de estos químicos, se producen más de un millón de toneladas al año, que se distribuyen ampliamente en la atmósfera que respiramos o contaminan la tierra y los frutos con los que nos alimentamos.
Ejemplo de las graves consecuencias se encuentran a diario, en la historia y en la memoria colectiva. Son ejemplos, entre otros muchos, los casos de niños australianos afectados por un brote de intoxicación plúmbica, los niños comprometidos en Antofagasta (Chile) por efecto del arsénico vertido al ambiente, los casos de Focomelia secundarios al uso de Thalidomiday los efectos del Dietilbestrol, en mujeres embarazadas, las miles de víctimas por consecuencia de las radiaciones en Hiroshima, Nagasaki, posteriormente en Chernobyl, y en días más cercanos, las graves contaminaciones químicas en nuestro país, como es el caso, de lo ocurrido en la zona de Valdivia, que afecta el ambiente y las personas, y ha sido motivo de reiterados llamados de resguardo y atención en diferentes publicaciones científicas, y por organizaciones que agrupan a profesionales e investigadores de la salud pública nacional.
Impacto de Amenazas Ambientales
Recientes comunicaciones dan cuenta del impacto que las diferentes amenazas ambientales afectan a los niños. Así por ejemplo en los países europeos la muerte de más de 22 000 niños entre 0 y 4 años, es atribuida a la contaminación extra e intradomiciliaria, más de 13 000 niños, entre 0 y 14 años mueren por causas originadas en deficientes condiciones sanitarias y aguas contaminadas, y los niños entre 0 y 4 años sufren la pérdida de alrededor de 480 000 años de vida ajustados por discapacidad, ocasionados por la exposición al plomo y evaluado como retardo mental leve (definido con rango de Coeficiente intelectual entre 50 y 70).
En cuanto a las lesiones y traumas originados en accidentes y violencias, dichas referencias las describen como causa del 22,6% de todas las muertes entre los niños de 0 a 19 años, y del 19% de pérdida de años de vida ajustados por discapacidad, en similar grupo de edad. Tales dramáticas cifras se repiten en otros lugares. En Estados Unidos de América, se refiere que el año 1999, 17 940 niños menores de 19 años perdieron la vida por esta causa, cifra mayor que todas las otras causas de muerte combinadas. Se agrega además que la circunstancia origina 10 millones de consultas en las unidades de emergencia, y similar cifra en consulta en la atención primaria, y representa la principal causa de hospitalización en niños (aproximadamente 300 000 ingresos por año).
En los países de América Latina las cifras son semejantes; en Chile por ejemplo, las lesiones derivadas de accidentes y violencias corresponde a la primera causa de muerte en los niños de 1 a 18 años, son la primera causa de hospitalización respecto a todas las otras causas en Hospital pediátrico en el área Metropolitana en Santiago. Ellos son además el principal origen de años de vida perdidos y muerte prematura, y representan el 5% de los egresos en Unidad de Cuidados Intensivos pediátricos estatales.
Aunque impresionan las cifras en cuanto a número de afectados, fallecidos y consultas por la circunstancia, el impacto económico es también enorme. Se publica que en EUA se gastan en cada año, billones de dólares en costos directos e indirectos. El año 1992 por ejemplo, se describe que el costo respecto de todas las lesiones en niños menores de 15 años, fue de 254 billones.
Prevención de Accidentes y Riesgos para niños
El costo de un programa de prevención en accidentes infantiles a nivel nacional que se estima, como se mencionó, logre una importante disminución de la morbilidad y una reducción de la mortalidad en alrededor de un 30%, tendrá una relación costo beneficio enormemente favorable, aplicando medidas simples y prácticas, control y evaluación de actividades y resultados, y acotadas ...