Antonio Ortiz, una leyenda viva del MTB, ha tenido tres vidas ciclistas, y en todas ellas ha sido pionero o ha marcado la diferencia. Primero fue parte de esa generación dorada del MTB de los 90 que hizo que muchos se quedaran enganchados al ciclismo de montaña para siempre. Luego fue uno de los primeros en apostar por el XC Maratón. Ahora es embajador e influencer, pero sobre todo, un inspirador y motivador.

Un ciclista de montaña en acción.
Inicios y Pasión por la Bicicleta
Antonio Ortiz es de Ojén. Bueno, como dice él, vecino de Ojén porque en Ojén no se daba a luz, para eso había que irse a Marbella. Y el resto de la familia, también del mismo sitio; padres, abuelos y bisabuelos. Casado, 43 años y por lo que dice y por lo que comentamos, nada de crisis de los 40 ni pasadas ni futuras.
“Yo empiezo con la bici de una manera muy bonita. Te lo cuento. Aquí en Ojén tenemos un tipo al que llamamos ‘el Pova’. Hace 30 años era un aventajado del pueblo. Tenía un Suzuki Santana, se iba al Pirineo a hacer rutas… Algo que en esa época nosotros veíamos como chicos como algo increíble. Un día el Pova, que es unos años mayor que yo, aparece en el pueblo con una mountain bike. Yo ni montaba en bici ni nada. Yo jugaba al fútbol como todos los niños, hacía BMX que me flipaba y jugaba un poco al tenis. El tema es que cuando llegó con esa bici fue la primera mountain bike del pueblo y de las primeras en la Costa del Sol. Una Peugeot, por cierto. A partir de ahí, el Pova empieza a organizar carreras de mountain bike, como el Campeonato Villa de Ojén que se ha hecho un montón de años, unos 15-20 años. Yo le echaba una mano con la logística en alguna de ellas e iba a verlas, pero no a competir. Total, que termino la EGB y mi madre me dice que, como yo estaba loco por tener una bici, que ella me ofrece o ir al viaje de fin de curso, o comprarme una bici, pero no las dos cosas. Pues te puedes imaginar lo que decidí.
Los 14-15 años de Antonio nos sitúan a principios de los 90, donde las mountain bikes eran unas “raras avis” en el panorama de tiendas nacional. Por eso, si querías una mountain bike, o la buscabas bien o te ibas al banco. Gracias al tirón de Induráin, los bancos dejaron de regalar juegos de ollas y sartenes, para financiarte bicis de montaña o bicicletas todo terreno como se decía antes.
-Pues sí, pero en qué momento decidí lo de la bici, Alberto… Menos mal. Gracias a esa decisión he sido afortunado de conocer el mundo. Fíjate, te hablo de ello y me emociono… Aquella decisión de un niño de 14-15 años cambió mi vida. En vez de irme con lo colegas 5 días a Madrid a liarla a un hotel, que es lo que tocaba, yo renuncié a ello por una bici. Y nada de una súper bici, era la que nos ofrecía el banco para pagar a plazos. Sin más. Así que, con mi bici del Unicaja empiezo a correr el Campeonato Villa de Ojén y, en una de estas, contacto con un equipo de Fuengirola. El culote me lo compro yo. De ahí paso al equipo de Moto-Mercado de Marbella que ya era un poco más serio y comienzo a hacer el calendario andaluz ya con otra Marin, esta vez una Pine Mountain. Nace el equipo Marin-Moto Mercado, entre otros muchos otros que Dirt Racing, uno de los decanos en esto de la distribución en España, apoya en esa época con bicis Marin. Antonio pasa unos años en Moto Mercado hasta que los buenos resultados le llevan hasta el famoso equipo Coronas.
Carrera Profesional y Éxitos
“El paso al Coronas fue un momento muy importante. Yo venía ya de tener un contrato con Moto Mercado y ganarme un poco la vida con ello. Pasé al Coronas en el año 97. De hecho, empecé con ellos de una manera curiosa ya que en esa época se corría el Tour de Francia de mountain bike y al Coronas le faltaba un integrante y aunque yo seguía con Marin-Moto Mercado, Miguel Rojo de Dirt Racing y Diego del Coronas BH dieron el ok a que corriera el Tour, pero llevando mi bici Marin. En ese momento el Coronas iba con Kastle.
-Eso es, fue el último año que corrieron con Kastle y al año siguiente, cuando fiché por ellos, ya corríamos con BH como Coronas-BH. Primero se llamaba Coronas-BH, después BH-Coronas y los últimos años se llamaba BH-Sierra Nevada. Cuando el equipo desapareció, yo corrí mis dos últimos años con Specialized, de nuevo de la mano de Miguel Rojo.
Era una época muy distinta a la de ahora. La logística no tenía nada que ver… Yo me he pegado palizas de autobús de Marbella a Madrid de ida y vuelta en fin de semana solo para correr una carrera. Y eso un montón de veces.
-Todo al final lleva un proceso. Mira, yo a veces me “mosqueo” con algunos padres que compran a sus hijos de 16-17 años unas bicis de gama súper alta, que son las mismas que podrán llevar cuando pasen a profesionales, si pasan, porque creo que si ya desde niños les pones ese material la lucha por conseguirlo no es la misma y las ganas de luchar no son las mismas. Yo todavía tengo algunas de mis bicis como la BH del año 2000, o incluso una tija Answer de aluminio negro mecanizada que me costó tanto conseguirla que recuerdo que no paraba de pedírsela a Miguel (Miguel Rojo, de Dirt Racing). Te lo cuento. Me puse tan pesado con el tema de la tija, que compitiendo en Alcoy, el muy cabrón se puso en una curva y me gritó según pasaba: “Antoñito, si subes al podio te regalo la tija…”.
-La próxima vez que vaya por Ojén me enseñas la famosa tija… (risas).
-Pues mira, en esa época yo tenía compañeros como José Márquez que no se planteaban mucho el tema de la retirada, o ahora a veces Coloma me dice que me retiré muy pronto… Pero yo lo tenía muy claro. Yo quería ser capaz de decidir cuándo dejarlo. Una decisión que quería tomar yo y no sentirme obligado porque me quedaba sin equipo, por una lesión o por falta de motivación… Para mí era y es muy importante que siempre, independientemente de la etapa física en la que esté, nunca deje de disfrutar de la bici. Y eso lo trato de cumplir a rajatabla. Así que en 2006 dije: si me sale bien la temporada, dejo de correr como profesional de forma plena.
A Antonio Ortiz le dio tiempo a crearse un buen palmarés en sus ‘pocos’ años de profesional: campeón del Premio Coronas de 2001, subcampeón de España de cross country maratón en 2004 y 2006 y dos mejores resultados en Campeonato del Mundo con un puesto 16 en Kaprun 2002 y un puesto 13 en el Campeonato de Europa de 2003 en Graz, Austria. Eso, y la participación en unos cuantos mundiales desde 1999 hasta 2005. Estamos hablando de que cuando se retiró en 2006 tenía 29 años. De ahí a lo de la segunda juventud que nos cuenta.
Segunda Juventud y Nuevos Horizontes
“En los últimos años yo notaba que no tenía la misma chispa en el cross country, pero veía que podía ser de los primeros en ser referencia en la modalidad maratón que venía para quedarse. Empecé a correr maratón, me llevé un par de subcampeonatos de España y un tiempo más tarde, para resumirte, me llega la oportunidad de irme a Mongolia a través de un patrocinador a correr una carrera por etapas. Total, que me voy a Mongolia y allí coincido a una persona clave en mi vida personal y profesional como es Pau Zamora. Cuando termina la prueba en Mongolia, el equipo Buff, que ya estaba más asentado en este tipo de carreras, me ofrece unirme al mismo a través de Pau. Ahí comenzó la segunda juventud de Antonio, en el equipo Buff junto con Pau Zamora, Joan Jordella y David Rovira.
Una segunda juventud que empieza con una primera carrera de 6 días en la Trans Andes en la Patagonia chilena. Todos bajo el paraguas de Buff, pero cada uno con una bici diferente (Antonio llevaba Breezer en ese momento). Antonio se ve de repente con cuatro colegas, montando en bici en Patagonia y experimentando un montón de sensaciones de alguna manera indescriptibles para él. Se siente afortunado de estar allí y de hacer lo que hace.
“Yo no quería correr la Cape porque es una carrera de primer nivel. Yo quería correr en carreras de segunda y tener un buen nivel en ese tipo de carreras. Pero no volver a competir en primera división y hacerlo mal. Pero por suerte, estando con el equipo Buff he sido afortunado de correr la Cape Epic dos veces. La Cape al final es la carrera por etapas por excelencia. Y después de la Cape he seguido con la suerte de hacer las mejores carreras maratón y por etapas del mundo; Transalp, Transpyr, Andalucía Bike Race varias veces, Breck Epic, Brazil Ride… Tengo anotado que carreras de más de 4 días he hecho unas 18 diferentes. Algunas las he repetido y al final he terminado sumando unas 30 carreras de 4 días como te comento, muchas de ellas con el equipo Buff.
Muchos estaréis ahora conociendo el pasado profesional de Antonio Ortiz, ya que también muchos le conoceréis únicamente por ser uno de los embajadores de la marca BH. Los años del BH-Coronas fueron algunos de los más míticos para los que llevamos más de 3 décadas en este deporte. Los colores, los corredores, los Grandes Premios Coronas y aquellas famosas bicis réplica del equipo que se veían en todos los caminos.
“La etapa de Buff se va profesionalizando y durante dos años vamos todos con bicis BH, gracias en parte a la buena relación que tenemos con Roberto López, que es el Product Manager de BH. Después, por diferentes motivos, se decide parar la colaboración con BH y es ahí cuando de alguna manera comienzo mi trabajo de embajador con ellos. Por suerte, a mí todo el mundo me relaciona con el equipo Coronas y como consecuencia con BH. Ahora mi vínculo con BH tiene menos de competición, aunque sigo haciendo algunas de segunda o tercera división para tener algo de visibilidad, pero el vínculo profesional y personal está más presente que nunca. En unos días vuelvo a las instalaciones de Vitoria para grabar un vídeo de una nueva bici. Fueron ellos los que me nombraron embajador…, pero yo decía, ‘¿embajador de qué?’ (risas). Pero sí, al final sí que hago de embajador de la marca y me involucro todo lo que puedo. Además de BH, tengo muy buena relación con la marca Castelli y yo encantado con ello. Las relaciones con las marcas o los eventos son muy importantes para mí. En este momento soy el responsable de los recorridos de la Andalucía Bike Race, que es una de las carreras por etapas más importantes a nivel internacional y que de hecho para 2021 es la única junto con la Cape Epic con la categoría UCI Marathon Series para los eventos por etapas. Esto lo desarrollo formando equipo con José Antonio Hermida, que nos conocemos de toda la vida desde que éramos juveniles.
Presente y Futuro: Vivir el Ciclismo
-Y después de esa segunda juventud, ¿dónde estás ahora?
-Pues mira, yo en ese aspecto lo tengo súper claro. Yo sé cuándo voy a montar en bici y cuando voy a entrenar. Y es muy diferente. Yo no tengo que demostrar nada a nadie y cuando tengo que salir a disfrutar pues salgo a disfrutar. Hay mucha gente que piensa que salir conmigo a montar es para ir a fondo, y qué va. Me gusta adaptarme al nivel de la persona o personas con las que voy. Para mí es muy gratificante. Yo si tengo que salir 50 minutos, porque no tengo más, pues salgo. Hay muchos corredores que para menos de una hora y media no se ponen el culote. Yo me lo pongo para 45 minutos porque me da la vida, porque pedaleo, disfruto, muevo el cuerpo, veo el paraíso en el que vivo… Para que veas la pasión que tengo, ayer me llegó una bici nueva de BH de carretera (la nueva RS1) y he estado por la noche viendo los detalles como si fuera mi primera bici o como que fuera un niño. Y así me pasa con todo. Mira ahora el gravel. Me gusta y me llena tanto porque rebobino a lo que decías tu antes, a ese momento cuando tú y yo empezamos a montar en bici, porque me recuerda a mis inicios. Es como si para explicar a alguien cómo era montar en esas mountain bikes de principios de los 90 le dices que se suba en una gravel y sentirá algo muy parecido. Coge una gravel y salte de la pista y métete en senderos no muy complicados, pero un poco técnicos; pues eso te va a teletransportar a lo que sentíamos hace más de 30 años. Las gravel, el bikepacking y los eventos de larga duración con gravel los tengo en el punto de mira para la, no sé si llamarla, “tercera juventud”… (risas).
Creo que era el expresidente de los Estados Unidos Abraham Lincoln, el que acuñó esa frase que decía algo así: “Al final, lo que importa no son los años de vida, sino la vida de los años”. Puedes tener solo 43 años como Antonio Ortiz y haber vivido mucho más de lo que los dos dígitos dicen. Puedes pasar de ver carreras a ganarlas. De pagar por las bicis a que te paguen por llevar sus bicis. Puedes pasarte horas en el autobús para llegar, competir y regresar. Puedes querer ganar para conseguir una tija nueva. O puede que tu amigo íntimo Guillermo de Portugal no te seleccione para un europeo y acabes yendo, finalices decimotercero y Guillermo te abrace en la meta. Puede que termines una etapa profesional sin saber que ha sido la primera de muchas otras. Puedes irte a Mongolia, a Brasil, a Argentina o a Sudáfrica para subirte a la bici y simplemente pedalear. Pueden ser tantas cosas que eres tú el que va a decidir en todo momento cuánta cantidad de vida quieres meter en ...
La última vez que coincidí con Antonio Ortiz fue el pasado mes de marzo en Vitoria. Charlamos, nos reímos, grabamos un podcast y salimos a montar en bici gracias a la invitación de los amigos de BH. Ocho meses más tarde nos llamamos por teléfono y nos vemos las caras de nuevo. Nos saludamos con el cariño que te dejan las pantallas OLED de alta resolución, comentamos quién es más viejo de los dos y le pregunto sobre su costilla fisurada y su paso por el coronavirus. Un virus que le ha dejado algo tocado, pero para nada hundido. La costilla va bien, me dice, el virus lo llevo peor porque no puedo casi ni oler el café. Y es que Antonio es cafetero; cómo casi todos los ciclistas. Me cuenta que en febrero de 2021 tiene un plan espectacular para irse unos cuentos días a la Patagonia argentina y chilena. Se quiere ir porque, aunque Ojén y el privilegiado entorno andaluz donde vive es un terreno pata negra con el que algunos solo podemos soñar, a Antonio se le queda pequeño. Antonio, lleva más de 25 años recorriéndose el mundo encima de la bici y no quiere parar. El problema es que a estas alturas no sabe si podrá irse… “Vamos a ver si nos deja el coronavirus… -me cuenta-. El tema empezó con una invitación de mi amigo Willy Moulonia, que es el organizador entre otras carreras de larga duración, como la Eroica Hispania o la Mongolia Bike Challenge. Además tiene una agencia de viajes para ciclistas por todo el mundo y este viaje estaba previsto para este mes de noviembre, pero se ha aplazado a febrero de 2021. Son 14 días de bici con un grupo muy reducido de unas 12-13 personas, aislados en una zona tan remota como es la Patagonia… Así que como le he dicho a mi mujer, sabes qué, para estar aquí me cojo el avión, me voy para allá y le doy al bikepacking como es debido. Y mientras tanto, lo que le tiene ocupado cuando tiene tiempo libre es limpiar senderos… “Estoy como un niño pequeño, recuperando senderos por los que comencé hace 30 años. Hay muchos de ellos que están muy destrozados por el paso del tiempo, los incendios, el mal uso de los mismos… Así que en estos meses que no hay carreras, cuando tengo un rato, me voy a limpiar senderos y me lo tomo casi como un reto personal. El reto de recuperar los senderos por los que empecé en el mountain bike. Y de hecho los estoy dejando casi ‘barridos’ porque quiero pasar por ellos con cualquier tipo de bici. Quiero pasar con la rígida de 29”, con la gravel o con la e-bike.
Antonio Ortiz es uno de esos bikers capaz de valorar la evolución del material como pocos. Habiendo desarrollado casi toda su carrera deportiva sobre una bicicleta rígida, podemos catalogarlo como un corredor clásico en cuanto a la elección de material. De ahí que su opinión sobre una doble de XC actual como la BH Lynx Race Carbon tenga especial relevancia.
“Es la sensación de llevar una rígida, pero con las ventajas de una doble. Cuando bloqueas la sientes rápida y sólida como una rígida, pero cuando desbloqueas tienes una doble. Que absorbe bien y trabaja bien. Además con las tres posiciones que tiene el amortiguador puedes ir jugando mucho. En zonas rotas te permite pedalear más sentado y de forma más redonda. Yo la suelo llevar mucho en el punto intermedio. Me gusta la sensación que absorba, que ayude a traccionar pero que tampoco sientas mucho la actividad de la suspensión.”
Es una muestra del carácter “old school” que abunda y es muy común en los corredores de XC. “Incluso las suspensiones las suelo llevar taradas por encima de mi peso. Obviamente el XC ha cambiado tanto como las bicis. De hecho han evolucionado de forma pareja y los nuevos recorridos son más propicios para doble suspensión en muchas ocasiones.
“Me quedé alucinado en Estados Unidos - donde compitió en la Pisgah Mountain Bike Stage Race, una prueba por etapas -. Era un terreno complicado y que además no conocía. Eso hace que te lleves muchos sustos y que cometas errores. La doble te saca de apuros que sería imposible salir con una rígida. Tras tantos años en la élite estos nuevos eventos son los que han propiciado una renovación en su motivación como para volver a competir.
“Después de haber sido profesional y haberme dedicado al 100% a la bicicleta en el rally poder viajar, conocer gente, nuevos lugares… es una gran aliciente. Por ejemplo, ahora lo que me cuesta mucho es hacer carreras de un sólo día. Me da mucha pereza. Tiene que ser un evento muy especial como puede ser La Tramun, algo que tenga un aliciente importante, porque sino las pruebas de un día ya no me atraen especialmente. Coger el coche, madrugón, irse lejos a correr para pasar sólo un día… no es lo que me apetece.
“El chip competitivo lo tienes siempre, sea como sea la carrera. La diferencia es que antes si me iba mal una carrera me pasaba 3 días enfadado conmigo mismo. Ahora termino mal me pego media hora mal, pero enseguida entras en la convivencia con compañeros, vengo a la carpa, me tomo dos cervezas y me lo paso muy bien. Cambio el chip. Disfrutas más. A veces puedes sufrir porque quieres estar donde estabas antes, pero las circunstancias no son las mimas.
“Estuve en el primer campeonato de España de bike-maraton en Amurrio, fui 2o.” También estuvo en pruebas por etapas como la Red Bull Time Out, de las primeras con este formato de competición en España.
Eso no quita que tenga cierta nostalgia del rally. “A veces recuerdas la época del XC y la forma de correr. Por ejemplo, en la Brasil Ride, que es una prueba por etapas, hay un día que es un XC. Aunque la carrera es por parejas ese día cada corredor puede correr a su aire y se suman los tiempos de cada corredor de una pareja. Yo aluciné con eso y me encantó.
En la pasada Sea Otter Europe sumó una nueva modalidad a su amplia trayectoria. Por primera vez se apuntó a una carrera de bicicletas eléctricas. Lo hizo sobre una BH rígida con ruedas 27,5” Plus. “Tendría que haber escogido una doble, porque te permite pedalear mejor en zonas rotas y la diferencia de peso no se nota con el motor. Es muy divertido e impresiona lo rápido que puedes ir subiendo y la cadencia que mueves. En las subidas es espectacular. Además, por el peso y las ruedas Plus tienen un aplomo y seguridad bajando alucinante.
Antonio Ortiz fue uno de los participantes españoles en la categoría Élite del primer Mundial de Gravel.
Este fue el primer Mundial de Gravel. Pero no ha sido tu primer Campeonato del Mundo. No ha cambiado la emoción desde esos mundiales. Pudiste haber corrido en tu grupo de edad como Máster. Sin embargo, preferiste competir en Élite, que es la categoría en la que tienes en tu licencia. Aunque no es la primera vez que lo haces codo a codo con la élite mundial. En este sentido me aplico el dicho de 'prefiero ser cola de león que cabeza de ratón'. Pero en tu grupo de edad tampoco es fácil ganar.
Me hizo mucha ilusión correr mis primeros mundiales y copas del mundo de Mountain Bike, junto a ídolos como Thomas Frischknecht y el resto de figuras de los años noventa y 2000. Y el pasado domingo, correr junto al resto de corredores del equipo nacional, para mí era algo que no se paga.
El recorrido pareció muy llano, desde la impresión de verlo en televisión. Y los números hablaban de lo mismo. Ha habido muchas críticas, sobre si era un trazado verdaderamente gravel o no. Yo tengo mi opinión al respecto y los números, en este caso, no lo dicen todo. Para mí fue un Mundial agónico. Ya de salida teníamos la primera subida dura de la jornada. En 194 km que haya 50 km de asfalto intercalados no quiere decir que no fuera gravel.
Era una recorrido exigente, que combinaba pistas en mejor estado y en otras en peores condiciones. Era muy importante preocuparse de buscar la mejor trazada, sobre todo en curvas con gravilla que había que buscar bien para no perder la inercia y frenar... En mi caso, la clave era no perder el ritmo de los grupos para no quedarse solo.
Lo más importante es que para mí fue una carrera sin incidencias, ni mecánicas ni físicas. Hubo un gran componente táctico y también técnico. Intenté no perder la concentración en ningún momento, porque al mínimo descuido, con la velocidad a la que se rueda, puedes provocar una caída, un pinchazo, llantazo, etc. Sabía que tenía que estar bien colocado para la primera subida, algo que cumplí. Y tras la primera bajada técnica, intenté aguantar y me incorporé a un grupo bastante numeroso. Pero en el llano sopló viento fuerte de costado y me quedé cortado, esperando a otro grupo para poder hacer camino. El resultado (73º) no habla muchas veces del nivel mostrado.
Hubo un gran número de corredores que eligieron bicicleta de carretera con neumáticos relativamente estrechos, en función del paso de rueda más pequeño de estas bicicletas, de 35 mm. Pero yo tenía claro que iba a utilizar la bicicleta de gravel. Por otro lado, y como sabía que no habría zonas de pateo, opté por montar pedales de carretera, que me dieron un punto más de comodidad y mejor transferencia de la potencia a la bici.
Había muchas expectativas puestas por parte de todo el mundo, al ser la primera edición. La organización se volcó mucho con el evento a todos los niveles y los tifosi le dieron ese punto de espectáculo y carrera 'épica'. Es difícil decir qué añadiría o quitaría. La dureza creo que se debería haber repartido un poco más, porque tampoco había grandes montañas por su ubicación. Alguna subida más en la parte intermedia del recorrido hubiera venido muy bien para romper más los grupos y ser una carrera más selectiva.
Yo el ciclismo de gravel lo defino con dos vertientes diferentes. La vertiente competitiva, que queda claro que ha venido para quedarse, con carreras a nivel internacional y este primer Campeonato del Mundo. Y la vertiente recreativa, más divertida, pensada para viajar, conocer nuevas rutas, etc. ¿Hacía dónde derivará más? No te sabría decir, pero sí tengo muy claro que tendrá una línea muy clara de competición, con pruebas estándar del estándar UCI como la de este Mundial, con distancias de 150 - 200 km, y de larga como la Traka o la Unbound Gravel, con recorridos de 300 km o superior.
Lo que también tengo claro es que será un tipo de ciclismo que seguirá dando mucho que hablar, porque no deja indiferente a nadie y da mucho espectáculo. Por supuesto. Ha sido muy bonito ser partícipe en estos primeros pasos como modalidad de competición. Y es algo que no me van a contar. El ciclismo me gusta en todas sus variantes. Tanto gravel, como MTB e incluso Enduro.
Tras el Mundial he decidido parar y descansar de la competición, para centrarme ya en idear el calendario 2023.

Una bicicleta de gravel en una carretera de grava.