El Iconico Afiche de Vespa: Un Viaje a Través de la Historia y el Diseño

Vespa, una de las marcas más emblemáticas de la historia del automóvil, comenzó su andadura en 1946 con un único modelo y ya tiene más de 75 años.

ITALIA (La Leyenda Vespa) - Documentales

Este impresionante póster se diseñó en 1996 para celebrar el 50 aniversario de la marca. Vespa encargó al icónico diseñador gráfico estadounidense Milton Glaser que creara la obra de arte de la pieza en ediciones limitadas.

Inicios en Tiempos de Guerra

La historia de la Vespa arranca en un ambiente hostil, cuando los ingenieros Renzo Spolti y Vittorio Casini desarrollaron el que se considera precursor de la moto que revolucionaría el transporte personal en Europa y más allá. En 1944, vio la luz la Moto Piaggio 5 o MP5, apodada “Paperino” (el Pato Donald en italiano) debido a su extraña apariencia. Eso sí, hay que decir que el diseño estaba en cierto modo inspirado en los scooter Cushman del ejército americano, que los usaba para moverse por terrenos agrestes, como la Italia bombardeada de aquellos años.

El Nacimiento de un Icono

Terminada la guerra, en el verano de 1945 Enrico Piaggio decidió reconstruir la planta de Pontedera, emprendiendo un camino innovador: fabricar un medio de transporte totalmente novedoso, sencillo, ligero, relativamente barato de comprar y mantener, un medio de transporte ideal para los duros tiempos de la posguerra. Pero el “Paperino” no era la solución y para perfeccionarlo Piaggio contrató los servicios de Corradino D’Ascanio.

Ingeniero aeronáutico, D’Ascanio ya había sido contactado por Ferdinando Innocenti para diseñar un “scooter” pero la relación no había cuajado, así que con sus ideas y la base del “Paperino” se puso manos a la obra. Aunque odiaba las motos, por otro lado la mente de D’Ascanio estaba libre de ideas preconcebidas. En pocos meses y con la ayuda de su diseñador de confianza, Mario d’Este, D’Ascanio tuvo listo su propio prototipo, el MP6, que ya sí fue la primer Vespa de la historia, con su motor situado al lado de la rueda trasera para evitar el uso de una cadena transmisión, fuente de suciedad y posibles averías en cualquier moto hasta aquel momento.

D’Ascanio conservó algunas ideas de sus predecesores, como el característico frontal y los mandos situados en el manillar, con el cambio de marchas y el embrague en la misma empuñadura para cambiar de marcha con una sola mano. La carrocería era auto portante (lo que simplificaba la producción) y la suspensión delantera y el concepto del motor estaban inspirados en la aeronáutica, aunque la suspensión trasera era rígida, con bloques de goma. Y quedaba el espacio para apoyar los pies, con lo que se lograba una posición más cómoda y se evitaba tener que montar a horcajadas.

El Éxito y la Cultura Pop

El 23 de abril de 1946 se solicitó la patente de la Vespa, que fue concedida en diciembre. La paz comenzaba a consolidarse, pero a Piaggio le costó muchísimo vender las primeras 50 unidades producidas, tanto que las dos últimas las compraron dos trabajadores de Piaggio para apoyar a la empresa. Sin embargo, Piaggio no se arredró y dio comienzo a la producción en la línea de montaje, encontrando un aliado inicial en Lancia, que permitió que al principio la Vespa fuera expuesta en sus concesionarios. Además, tras las primeras pruebas la prensa habló enseguida de un vehículo manejable y hasta confortable, a pesar de carecer de suspensión trasera.

Bastó incorporar una suspensión trasera, incorporar un ventilador al motor y sobre todo comenzar a venderla a plazos para que la Vespa fuera una historia de éxito. En 1946 se vendieron 2.181 unidades, en 1948 unas 20.000 y hacia 1956 ya se había vendido un millón. Los dos millones se alcanzaron en 1960, cuatro millones en 1970 y 10 millones a finales de los 80.

Gran parte de la historia de éxito de la Vespa se debió al furor en los años cincuenta por todo lo italiano y en este sentido el cine americano jugó un papel fundamental. Naturalmente, todo comenzó con “Vacaciones en Roma”, con Audrey Hepburn y Gregory Peck rodando a lomos de una Vespa por las calles de la capital italiana en algunas escenas que desde entonces formaron parte del imaginario colectivo de medio mundo. Y contribuyeron en cierto modo, hay que decirlo, a la emancipación de la mujer. Al principio, muchas se sentaron en la Vespa de lado detrás de su marido, hermano, padre o amigo, como habían hecho en las motos de toda la vida. Pero con la Vespa, las mujeres podían por fin montar en moto sin complicaciones llevando falda o vestido, sin tener que cabalgar el asiento, lo que hizo que muchas que hasta entonces eran reticentes por creencia propia o por el qué dirán se lanzaran a ser motoristas también.

Seguirían decenas de películas y también de fotos de actores americanos sentados sobre una, como John Wayne, Marlon Brando, Dean Martin, Gina Lollobrigida, Angie Dickinson o Charlton Heston y Stephen Boyd en el set de “Ben-Hur”. Pero la cosa no quedó ahí y década tras década la Vespa siguió adaptándose a los tiempos apareciendo en nuevas películas y en 1979 fue el turno de “Quadrophenia”, que desató una enésima ola de Vespa manía para añadir a su historia.

La Competencia: Lambretta

Exacto, se trata de la Lambretta producida por Innocenti. Claramente inspirada (esta sí) en la Cushman, la Lambretta tenía el motor delante de la rueda trasera (en contraste con el de la Vepsa que iba a un lado del motor) y su chasis era tubular (en lugar de la carrocería autoportante de la Vespa). Por otro lado, en la Lambretta, la dirección era un poco mejor y gracias al motor central era un poco más estable, además de más deportiva y potente - y un poco más cara también.

La Lambretta siempre fue una moto más robusta y seria, frente al desenfado de la Vespa: digamos que era el norte serio y pragmático mientras la Vespa era el sur desenfadado.

Más Allá de la Vespa: Otros Productos de Piaggio

Los de Piaggio no se contentaron con el éxito de la Vespa y cuentan entre sus éxitos otros tres productos, dos icónicos y uno que al final no pudo ser. Ante todo, desde 1948 la marca fabrica y comercializa el Ape, (abeja en italiano), que básicamente es una especie de Vespa con tres ruedas que lleva una zona de carga sobre el eje posterior, aunque en este caso el motor va instalado bajo el sillín del conductor. En España tuvimos el Vespino, diseñado por el salmantino Vicente Carranza y fabricado exclusivamente en Madrid. Lanzado en 1968, se fabricaron 1.800.000 unidades hasta 1999 y forma parte de la cultura popular española. Aunque no todo lo que tocó Piaggio se convirtió en oro. Desde 1957 la empresa quiso entrar en el negocio de los coches con el Vespa 400, fabricado en Francia para evitar competir con el Fiat 500.

La Vespa en la Publicidad Antigua

Los anuncios en formato papel y cartelería no han cambiado mucho, se intenta convencer y atraer al posible consumidor, lo único que cambia son los gustos y por tanto los modos de seducir a los consumidores. La célebre motocicleta Vespa hizo un anuncio para los años 60, un grupo de vespas pasan el día bajo el sol en una pradera mientras sus dueños las contemplan de lejos.

Anuncios Antiguos y su Evolución

Echémos una mirada atrás, al siglo XX! Cuando algunos anuncios eran en blanco y negro y otros tan característicos como estos que hemos recopilado:

  1. Anuncio del año 1950 de la marca de cuchillas Gillette. En esta época ya se buscaba la creatividad en la publicidad, ¡Un bebé afeitándose!
  2. Anuncio de los años 50 y 60 de la marca La Casera tan conocida por todos. Podemos ver que el anuncio de la izquierda mantiene ese alma cincuentero donde aparece la familia, en cambio en la segunda aparece el logo actual y un tipo de publicidad más moderno. En el salto de los 10 años que hay entre cartel se ve el tremendo avance que que se da en el diseño publicitario y la calidad de este.
  3. Bajo el slogan “para los hombres del mañana” a los niños les encantaban las galletas, con estos anuncios los más pequeños soñaban con ser pilotos, boxeadores, bomberos… ¡¿Y quién no ha soñado con eso!?
  4. La famosa botella que corona la plaza del Sol en Madrid ya en los años 60 se publicitaba y mirad de qué manera, ¡A la española! Como debe ser, en la piscina bajo el sol y con un buen platito de marisco.
  5. Este anuncio sorprende a la vista porque es en blanco y negro; sí, es muy antiguo, de los años 20. Fue un anuncio publicitario de periódico, en comparación de los anteriores es muy básico y sencillo aunque juega con la metáfora, colocando un candado para impedir la entrada a los catarros.
  6. Al igual que el anterior, este también es de los años 20 y para periódico. Es de la marca de joyería Coppel. ¡Hay que ver cómo cambian los anuncios! Ahora todo lo relacionado con joyería son fotografías súper cuidadas y elegantes, que la mujer tiene pose elegante pero el resto del cartel se queda un poco soso, aunque hay que pensar que es de 1920 y quizás fuese un anuncio de lo más moderno de la época.
  7. La mítica marca de bebida refrescante también se suma a la lista con estos anuncios de los 60, el primero del 64 sale una pareja tomando el sol mientras beben el refresco en un lago, todo muy veraniego.
  8. Este anuncio corresponde a una farmacia de Córdoba, data de los años 60. Detrás de este cartel hay una historia… el cartel está diseñado sobre impreso, esto es que no hay un autor que haya dibujado a la mujer sino que ha sido sacado de un catálogo por lo tanto tiene menos valor, vamos lo que viene siendo Fotolia hoy en día.
  9. El publicista de este anuncio quiso atraer a los posibles clientes con un poco de sensualidad, porque no hace falta decir que la pose de la mujer… Pero este ejemplo nos sirve muy bien para ver como el tiempo avanza hacía un lado u otro, porque este mismo anuncio en el 2018 hubiese recibido miles de críticas.

La Vespa en el Cine y la Vida

Uno de mis primeros juguetes fue una linterna mágica con motorcito eléctrico con la que manufacturaba mis propias películas, hechas de rollos de papel en los que dibujaba monigotes. Luego vino un CinExin y, más tarde, un proyector de súper ocho para ver las escenas familiares filmadas con tomavistas. En el proyector poníamos películas alquiladas y el olor del celuloide caliente flotaba en la sala de estar mientras, sobre la pantalla enrollable, veíamos la carrera de cuadrigas de Ben-Hur.

Pero nada era comparable a las matinés en el gallinero de los cines de mi ciudad cuyos nombres tenían una sonoridad paradisiaca: Darymelia, Lis Palace, Asuán. Allí, apagadas las luces y arrellanado en las butacas, me quedaba embobado, en un estado de gracia que acertó a describir Terenci Moix en sus memorias y en La gran historia del cine que publicó ABC y coleccioné con fervor fetichista. Los filmes, sus carteles, los afiches tras los cristales, así como las salas grandes como catedrales de fotogramas me cautivaron tanto desde pequeño que me encantaba el ritual de prepararme para ir al cine.

Luca Paguro, un monstruito marino con capacidad de adoptar forma humana, está visitando la torre semiderruida donde vive su nuevo amigo y congénere Alberto Scorfano en la Riviera italiana . Allí guarda los cachivaches que rescata del mar, entre ellos un gramófono «donde canta ... una señora». Pero la atención de Luca se va enseguida a un afiche que cuelga de la pared donde se ve a un tipo moreno y feliz, con gafas de sol, montando una moto. «¿Eso qué es?», pregunta. «Ah, es la cosa más increíble que han hecho los humanos: la Vespa» , contesta Alberto. «Te sientas en ella y te lleva a donde quieras ir, a cualquier lugar del mundo».

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