Hace 35 años, la animación japonesa se limitaba en nuestra mente a series como Heidi, Marco y Mazinger Z. Sin embargo, a principios de los 90, dos títulos revolucionaron esta percepción: Dragon Ball de Akira Toriyama y la película Akira de Katsuhiro Ōtomo. Estas obras fueron fundamentales para la introducción del anime y el manga en Occidente.
Recientemente, se ha publicado el libro "Akira y los animes que lo cambiaron todo" (Diábolo ediciones), del escritor y periodista Felipe Múgica, que explora el impacto de esta obra maestra. Múgica recuerda su primer encuentro con Akira: "La sensación entonces fue muy impactante, gracias a una mezcla de componentes nada habituales en el cine de animación: tono adulto, ambientación futurista cyberpunk, acción de bandas motoristas, poderes mentales, caos, destrucción masiva…".
La animación era alucinante y toda la historia era un no parar de acontecimientos a cada cual más sorprendente. Diría que ninguno estábamos preparado para presenciar algo así en animación, en una época en que estábamos acostumbrados a ver dibujos animados para niños. Y el final nos dejaba a todos descolocados, ninguno entendía realmente el final, pero la película en su conjunto era tan alucinante que no importaba, lo que importaba era el viaje y la experiencia vivida.
Otros, como yo, descubrimos Akira gracias al programa Metrópolis, de La2, y sus espectaculares imágenes se nos grabaron en la retina hasta hoy.
El Impacto de Akira en la Animación Japonesa
Felipe Múgica comenta sobre la llegada de la película a España: "El estreno en Japón fue en 1988, pero en España no se estrenó hasta 1992, primero en un estreno en un cine de Barcelona y meses más tarde en todo el país. Junto a Dragon Ball, que triunfaba en las privadas, dio una visibilidad enorme a la animación japonesa".
También sirvió en gran medida (junto con el boom de Dragon Ball) para cambiar la percepción que se tenía en occidente de la animación japonesa, para descubrirla y darse cuenta de que desde Japón se estaba realizando una animación muy rica y variada en temas, con un estilo propio muy diferenciado y que no tenía complejo de enfrentarse a la animación para adultos junto a la infantil.
Se produjo un auténtico boom que hizo que la distribuidora de Akira, Oro Films, cambiase de nombre a Manga Films y empezara a distribuir en vídeo muchos títulos de anime recalcando la presencia de violencia y sexo y buscando un público ávido de emociones fuertes. Akira fue la puerta de entrada de la animación japonesa y durante muchos años, esta se convirtió en sinónimo de animación explosiva para gente que quería alejarse de la estética Disney dominante tanto tiempo.
En el capítulo inicial del libro resumo todo lo que se había visto en España en cuanto a animación japonesa: Marco, Heidi, Candy Candy, Mazinger Z… historias internacionales muy exportables o películas infantiles de Toei que podían pasar por películas de animación infantiles de cualquier parte del mundo y que los niños se tragaban sin ser conscientes del país de procedencia. Se sabía de su técnica de animación limitada, pero se tenía aún una visión muy sesgada de todo lo que se estaba produciendo desde Japón, que no era poco.
La historia nos sitúa en el año 2019, han pasado 30 años desde que una explosión que destruyó por completo la megaciudad de Tokio dando origen a la tercera Guerra Mundial. La ciudad ha sido reconstruida y rebautizada como Neo-Tokio, que sufre graves problemas como desempleo, droga, terrorismo. Y unos científicos locos están haciendo experimentos con un niño con grandes poderes (Akira), que podría significar para Japón el amanecer de una era. Los protagonistas de la historia son Shotaro Kaneda y Tetsuo Shima, dos miembros de una pandilla de motoristas que se verán implicados en la historia de Akira.
Akira fue muy especial -nos comenta Felipe-, porque nos creaba la sensación de que no habíamos visto nada igual: entre la excelente y detalladísima animación, la fascinante ambientación futurista cyberpunk de Neo-Tokyo, la acción over-the-top, la destrucción masiva, escenas de caos, mutaciones masivas… La banda sonora también era un elemento diferenciador, con sus percusiones indonesias y sus extrañas sonoridades mezcla de un montón de elementos y estilos musicales de distintas regiones del mundo (el gamelan indonesio, sutras budistas, órgano de iglesia…).

Escenarios cyberpunk, poderes mentales, guerras de motos… realmente todo eso ya existía en sí mismo, no es tan novedoso, pero la mezcla y cómo lo plasma la película de Otomo y que ello sea en un film de animación y no de imagen real es lo que sí resulta novedoso. Sin embargo, uno de los temas que más me atraen del film es la relación entre Kaneda y Tetsuo, el cual me parece el verdadero protagonista de la película (pese a que siempre veamos a Kaneda en todos los posters), afirma Felipe.
Kaneda y Tetsuo siempre fueron amigos desde el orfanato y el primero siempre era el que protegía al segundo -añade el escritor-. Con el tiempo se convierte en el líder de la banda de motoristas y Tetsuo a su mando siendo su protegido. Este siempre se ha sentido menospreciado y cuando empieza a desarrollar sus poderes aflora este complejo de inferioridad que le hace querer ser lo más poderoso posible y al final perder la cabeza y destruir todo a su paso. Kaneda intenta hacerle volver en sí, como amigo protector que siempre ha sido, y surgen las inevitables peleas entre amigos (llevadas al extremo, cierto es).
Tetsuo se emborracha de poder y cuando al final sus poderes se descontrolan, volverá a aflorar el débil y dependiente Tetsuo que suplica ayuda a Kaneda, a su novia Kaori… aunque sea en vano. Después de las bombas atómicas de Hiroshima y Nagasaki, los japoneses han creado todo un subgénero que refleja el miedo a que algo así se repita, algo que también está muy presente en Akira.
Se podría decir que sí -asegura Felipe-. Ese gusto por la destrucción masiva se puede interpretar fácilmente como un pánico subconsciente a la bomba atómica, más cuando presenciamos en el film (y en realidad en el manga también) un par de explosiones atómicas que arrasan con Tokyo y luego con Neo-Tokyo. Ese gusto por la experimentación humana que acaba desencadenando una destrucción incontrolada también se puede ver como un síntoma de ello.
En cuanto a su creador, Katsuhiro Ōtomo, gracias al manga y al anime de Akira se ha ganado un lugar en la cultura popular, como nos comenta Felipe: "Me parece un autor muy interesante y particular. Uno de los pocos que se ha movido entre el manga, la animación y el cine de imagen real. Y muy influido por el cine occidental y el cómic también occidental. De hecho, siempre se ha declarado un gran fan de Moebius.
Me gustaría recomendar de él la película de episodios Memories, que me parece magistral, Steamboy me parece que merece mucho la pena, aunque en su día tuvo un recibimiento algo frío; World Apartment Horror, una película de imagen real, pequeña pero muy simpática. Y dentro del manga, aunque solo fuera guionista, me gusta mucho La leyenda de Madre Sarah. Y eso sin mencionar su manga Pesadillas y el manga de Akira, por supuesto.
Lo curioso es que, a pesar del éxito de Akira, Felipe nos comenta que no hay muchos productos derivados: "Realmente, dado el status mítico de la película, hay menos merchandising del que uno esperaría. Lo más recordado son unas figuras muy curradas de McFarlaine toys de hace ya 25 años. Curiosamente, tampoco hay muchos videojuegos basados en Akira y es más conocido el juego que nunca se llegó a terminar que los pocos que sí salieron a la venta. Lo que sí hay son multitud de ilustraciones de aficionados homenajeando a la película, o parodiando/imitando la icónica ilustración de Kaneda andando hacia su moto en plano picado, casi cenital.
Destacar la excelente edición del libro (como todos los de la colección de cultura popular de Diábolo ediciones), las numerosas ilustraciones que incluye y la amplia documentación que maneja Felipe. Y es que él mismo ha sido el primero en sorprenderse con algunas de las anécdotas que ha descubierto: "Como en mis anteriores libros de divulgación (Japan Extreme, Explosión Anime volúmenes 1 y 2), en la investigación siempre descubres y aprendes un montón de cosas curiosas que desconocías.
Más curiosidades sobre Akira que incluyo en el libro son un texto que un dibujante del equipo dejó en un fondo en que parecía gritar al viento que estaba agotado de trabajar en la realización del film. Y, sobre todo, la curiosidad más conocida por todo el mundo es la casualidad de que en el film se están preparando las olimpiadas para el 2020, justo el año en que se iban a celebrar en Tokio en la realidad, aunque, como sabemos, por culpa de la pandemia se retrasó un año a 2021.
Y, para terminar, Felipe Múgica destaca el legado de Akira: "Akira se ha convertido ya en parte de la cultura popular. Escenas como el derrape de la moto de Kaneda se han homenajeado hasta la extenuación (hasta Jordan Peele en su película Nop la homenajeaba), la moto de Kaneda incluso apareció en Ready Player One, el film de Spielberg. Hay videoclips que rinden tributo a la película como Stronger de Kanye West, los personajes son conocidos, los escenarios del film, la banda sonora también es icónica… Pese a que han pasado más de 30 años de su estreno, la gente la sigue descubriendo y disfrutando y sigue siendo tan fresca como cuando se estrenó".
[AKIRA] Katsuhiro Ōtomo and Kaneda's motorcycle
Como fruto de este impacto cultural, que desde hace muchísimos años que se lleva hablando de un remake desde Hollywood pero que nunca ha llegado a hacerse. Motivos pueden ser la complejidad de trasladar la historia a imagen real de manera convincente, el querer adaptar el manga al completo (recordemos que el film se hizo cuando el manga aún no estaba terminado) y el peso del fandom, que difícilmente iba a ver con buenos ojos una traslación de Japón a USA de la historia.
La Moto de Akira Hecha Realidad: Innovación y Diseño Futurista
Imagina una moto eléctrica que no solo desafía las leyes de la física, sino también las de la imaginación. DAB Motors y Vita Veloce Team han unido fuerzas para crear una motocicleta que evoca el espíritu del icónico vehículo de Shotaro Kaneda en el anime Akira. Esta maravilla sobre ruedas hizo su debut en la fiesta de cumpleaños del cantante colombiano J Balvin, cofundador de VVT, robando el show con su silueta imponente y su llamativo rojo mate.
Simon Dabadie, fundador de DAB Motors, lidera este proyecto con la visión de fusionar la cultura pop y la tecnología de vanguardia. Porque, ¿quién dijo que una moto no puede ser una obra de arte? El proceso de creación comienza con un modelado preliminar en Autodesk Maya y Blender, donde los diseñadores pulen cada curva hasta lograr una geometría perfecta que envuelve las ruedas.

Luego, los archivos se importan a Fusion 360 para seccionar las piezas y prepararlas para la impresión en resina de gran formato. Cada módulo sale de la impresora con un acabado rugoso, pero un meticuloso lijado manual elimina las capas visibles, dejando la superficie lista para la pintura. Sin embargo, el equipo decide añadir arañazos y desgastes a propósito, porque, ¿qué es una moto futurista sin un poco de historia?
La comunidad de foro3d reconocerá al instante el flujo de trabajo: sculpt en ZBrush para los detalles orgánicos del carenado, retopología asistida en 3ds Max para optimizar polígonos, y visualización en tiempo real con Unreal Engine 5 para verificar la iluminación de los paneles LED ocultos bajo la carrocería. Incluso el slicing final se controla desde PrusaSlicer con plugins desarrollados en Python. Todo un festín tecnológico que demuestra cómo la pasión por el 3D puede unir diferentes programas en una sinfonía de innovación.
Al rodar, la moto apenas emite sonido, pero los ingenieros han colocado una espuma fonoabsorbente entre las ruedas y las llantas que genera un tono grave, casi como un latido, que se transmite por el chasis y hace vibrar suavemente el cuerpo del piloto. Al caer la noche, las tiras LED escondidas proyectan un resplandor púrpura-azulado sobre el asfalto, dejando una estela luminosa que parece sacada de un fotograma de ciencia ficción. Porque, ¿quién necesita ruido cuando puedes tener una sinfonía de luces y vibraciones?
Aunque esta primera unidad está destinada a J Balvin, DAB Motors y VVT anuncian una producción limitada para entusiastas dispuestos a invertir en arte en movimiento. Insisten en que no es un concepto, sino una máquina plenamente funcional. De hecho, viene con su propio cargador rápido… que, irónicamente, tarda más en llegar por paquetería que la propia moto en alcanzar los cien kilómetros por hora. Porque, al fin y al cabo, ¿qué es la velocidad sin un poco de humor?
En un mundo donde la tecnología avanza a pasos agigantados, esta moto eléctrica es un recordatorio de que el futuro puede ser tan emocionante como lo imaginamos. Y, por supuesto, un poco más divertido.

Ichiban Godzilla: Otra Interpretación del Futuro en Dos Ruedas
La industria automotriz siempre nos sorprende con nuevas creaciones, pero ¿Acaso la innovación llega solo a los típicos coches de 4 ruedas? La respuesta de Japón es un rotundo NO, pues ahora nos trae una innovación completamente diferente, sobre la movilidad de 2 ruedas y se espera que sea una total revolución, pero ¿De qué se trata?
Japón ha decidido que el futuro en dos ruedas debe ser tan emocionante, poderoso y visualmente impactante como sus mejores series animadas o videojuegos que han conquistado el mundo entero. El resultado es una máquina que parece haber viajado desde el futuro, lista para reescribir las reglas de la adrenalina y el diseño en las calles. Si te sorprendiste con el supercoche de agua, debes quedarte a ver la motocicleta eléctrica Ichiban Godzilla.
Sus líneas son limpias, bajas y alargadas, siguiendo el principio japonés de «Kanso» (simplicidad), donde nada sobra. Usa dos motores eléctricos al mismo tiempo, lo que genera una aceleración sorprendente, y como es eléctrica, la fuerza (el torque) llega de forma instantánea, sin esperas ni retrasos. Esta motocicleta es capaz de alcanzar una velocidad máxima de 200 kilómetros por hora. Te dará una experiencia llena de adrenalina y sentirás que el viento te lleva a otro lugar. Gracias a esto, la moto puede viajar hasta 250 kilómetros con una sola carga. Y si por casualidad necesitas seguir tu viaje rápidamente, la moto permite una carga muy rápida.
Pero La Ichiban Godzilla no es solo fuerza y velocidad, también es muy inteligente. Tiene una gran pantalla con gráficos que te harán recordar los videojuegos de los 80. Sin duda la Ichiban Godzilla es más que una motocicleta eléctrica, es una declaración de intenciones de Japón sobre cómo debe ser el futuro en dos ruedas.
La motocicleta de Shotaro Kaneda, el personaje protagonista del comic y la película de anime Akira, vuelve a ser la inspiración para una nueva moto eléctrica real. Ya presentamos hace un año la réplica funcional y casi exacta de la moto de Shotaro, realizada por los especialistas de Bel & Bel en Barcelona.
Ichiban Motorcycle: Una Moto Inspirada en el Anime Japonés
Ahora la firma Ichiban Motorcycle está desarrollando una nueva motocicleta eléctrica que se inspira en Shotaro y su mundo pero también en la estética de los años 80, bajo la dirección del diseñador industrial Ivan Zhurba.
El concepto japonés “Kanso”, que significa simplicidad y eliminación de todo lo innecesario, ha sido la base del trabajo del equipo de diseño de la Ichiban. Esa simplicidad minimalista y elegante como concepto de pureza, desprovista de adornos, incluso en la instrumentación, es la base del estilo de esta motocicleta que de momento es conceptual, aunque sus creadores quieren llevarla a la producción. Dos tonos de gris sirven para cubrir las partes mecánicas mientras que el color rojo es el elegido para la parte delantera y el asiento, como una clara referencia a la moto de Akira. Las ruedas con tapacubos integrales en negro, refuerzan esa imagen de minimalismo.
El faro delantero es una pieza vertical de bordes redondeados y el piloto trasero está formado por varias líneas horizontales. La instrumentación está formada por una pequeña pantalla digital con unos gráficos inspirados en los videojuegos de los años 80, en color verde neón, con una animación similar a la de aquellos básicos juegos de hace cuatro décadas.
La única información técnica que han dado los creadores de Ichiban es que el motor tiene una potencia de 45 kW, unos 60 CV, que le permite acelerar de 0 a 100 km/h en 3,5 segundos. Si se activa el modo Godzilla aumentan al máximo el par y la potencia durante 10 segundos y puede alcanzar los 100 km/h durante ese corto espacio de tiempo. La autonomía estimada es de unos 250 km y la batería puede recargar se 0 al 70% en 30 minutos.
Por mucho que se empeñen en hacernos creer que los coches son simples instrumentos de movilidad, para mí son verdaderas obras de arte que provocan emociones y el primer artefacto moderno que proporcionó a la mayoría de la humanidad una forma real de libertad y de conocimiento de otros mundos, mucho antes de que existiera Internet.