Peñíscola, con su imponente castillo y su encantador casco antiguo amurallado, es un destino turístico que no te puedes perder. Esta guía te proporcionará consejos para visitar la ciudad, descubrir sus monumentos imprescindibles y disfrutar de actividades y ocio, ¡incluyendo el alquiler de patinetes eléctricos para moverte con facilidad!

Peñíscola es una península que se adentra en el mar, unida a tierra por un estrecho brazo flanqueado por playas de arena y un paseo marítimo lleno de vida.
El Castillo de Peñíscola: Un Imprescindible
Sin duda, la construcción más característica de Peñíscola es su imponente castillo, que define la silueta de la ciudad. El castillo de Peñíscola es un lugar extraordinario y de visita obligada por cuatro motivos fundamentales:
- Su origen templario. Fueron los caballeros templarios los que edificaron el castillo sobre los restos de la antigua alcazaba árabe. Por ello, el castillo tiene ese aire místico y legendario que la orden del Temple dejó allá donde estuvo. Además de ser una fortaleza militar, al ser los templarios monjes, el propio castillo era a la vez un monasterio. Así, por ejemplo, el patio de armas era también un claustro.
- Sede Papal. El Papa Luna se instaló en el castillo en el año 1411 y lo convirtió en la sede de su pontificado, es decir, centro del mundo católico, hasta su muerte en 1423. La estancia del Papa en el castillo dejó en él una huella imborrable, con unas dependencias pontificias que se pueden visitar hoy y que maravillan al visitante.
- Fortaleza moderna. Durante el siglo XVI, bajo el reinado de Carlos I y Felipe II, se llevó a cabo una modernización de la fortaleza para adaptarla al nuevo armamento basado en la artillería pesada. Se reforzaron los baluartes haciéndolos resistentes al impacto de las contundentes balas de los cañones, y se construyeron los fosos y parapetos necesarios para responder al fuego enemigo.
- Sus impresionantes vistas. Las vistas desde el castillo de Peñíscola son únicas. Desde su azotea, poblada de almenas medievales, podréis ver la caída libre hasta el mar, los jardines del parque de artillería con una perspectiva aérea impresionante, la costa levantina hasta las montañas del Delta del Ebro y dels Ports, la península de Peñíscola poblada de tejados e iglesias, las dos playas que flanquean la localidad y la inmensidad del mar. Una panorámica inolvidable, de la que podemos decir que solamente por ella ya vale la pena visitar el castillo.
Las entradas del castillo se pueden comprar en el Faro (a 10 metros de la entrada del mismo) o a través de su página web de venta de entradas. Nuestro consejo es que lo visitéis por la mañana, ya que suele estar menos concurrido, en días de pocos visitantes, o a media tarde. Las últimas horas del día en verano, cuando las calles se llenan de turistas paseando aprovechando que el sol está en retirada, llenan de visitantes el castillo, por lo que cuando entréis después de la cola no podréis disfrutar de una visita igual de tranquila que cuando hay menos gente.
Parque de Artillería
El parque de artillería es a la vez el jardín del castillo. Forma parte del mismo recinto que el castillo, aunque tienen dos accesos diferenciados. La entrada al parque de artillería se hace por la calle del Olvido, y para entrar necesitaréis la misma entrada que para el castillo. Los horarios y precios son los mismos que en la fortaleza, y también os interesará saber que podéis entrar a uno y otro sitio en días diferentes. Desde el día en que compréis la entrada, dispondréis de un año entero para gastar los dos pases.
El parque de artillería son unos magníficos jardines verdes y cuidados en pleno sistema fortificado de defensas de artillería moderna, combinando la belleza de palmeras, plantas y césped verde claro con el característico color turquesa del mar de Peñíscola, y con el decorado de una fortificación que como pequeños hombres y mujeres desarmados nos parecerá inexpugnable. Gruesos muros, cañones, fosos, casamatas, el polvorín o los pasillos subterráneos son un decorado único que se ha aprovechado hasta en series tan reconocidas como Juego de Tronos, que rodó aquí algunas de sus escenas.
Sin duda el castillo y el parque de artillería son visitas obligadas en Peñíscola, así que no dejéis pasar la oportunidad de verlos.
Ciudad Amurallada de Peñíscola: Callejones y Portales
Uno de los encantos de Peñíscola es su antiguo casco urbano amurallado. Su forma de península, con el recinto amurallado sobresaliendo del mar y coronado por la inconfundible silueta del castillo templario, es una de las estampas más llamativas de Peñíscola. Para disfrutar de estas vistas podéis hacerlo desde la Playa Norte, desde donde podréis ver la ciudad desde diferentes ángulos.

Si queréis contemplar la sorprendente combinación de fortaleza y península con el mar a cada lado, os recomendamos subir a la muralla sobre el Portal Fosc, o a la batería del Calvari, desde donde disfrutaréis de las vistas de las dos playas de Peñíscola desde lo alto de su fortificación a prueba de cañones y artillería.
Portales Emblemáticos
- Portal de Sant Pere. También conocido como Portal de la Luna por el escudo del Papa Luna que corona su arco de entrada. Este portal medieval se encuentra junto al puerto y a un hermoso estuario donde podréis ver abundantes peces y aves acuáticas.
- Portal Fosc. El portal se encuentra al final de una larga rampa que dificultaba el acceso al ejército atacante, y que además estaba dividida por un codo de 180 grados que dificultaba las maniobras para asaltarlo. Numerosas almenas defensivas lo custodian desde las alturas, y si levantáis la vista veréis también una enorme placa que recuerda en latín la reforma realizada por Felipe II para fortificar la ciudad. Dentro del portal, que está formado por una doble puerta también zigzagueada para dificultar su asalto, encontraréis habitaciones, hoy cerradas y no visitables, para el cuerpo de guardia que controlaba el acceso a la ciudad. Tras atravesar el portal encontraréis el ayuntamiento de Peñíscola.
- Portal de Santa María. Dentro del casco urbano, las casas blancas y azules de Peñíscola, que llenan sus antiguas callejuelas y plazas, tan típicas de una población marinera, os regalarán la vista y magníficas fotos para que podais presumir de escapada o vacaciones. Os sentiréis dentro de un pueblo marinero de cuento que, además, se encuentra rodeado de unas imponentes defensas militares. Una sensación que encontraréis en muy pocos lugares del mundo.
Otros Lugares de Interés
- El Bufador. En los días de fuerte oleaje, la potencia de las olas al estrellarse con las rocas hace que el agua pueda llegar hasta el otro extremo del bufador saliendo disparada como si fuera un pequeño géiser.
- Casa de les Petxines. La casa de les petxines (casa de las conchas en castellano) es uno de los edificios más fotografiados de Peñíscola. Es una casa característica por presentar toda su fachada decorada con conchas, y fue construída y decorada por una familia del pueblo entre los años 50 y 60. El matrimonio que edificó la casa fue el primero que se dedicó a realizar visitas guiadas en Peñíscola, como vía de substistencia ante la falta de trabajo y oportunidades que atravesaban.
- Iglesias de Santa María y Nuestra Señora de la Ermitana. La iglesia de Santa María es del siglo XIII y fue reconstruída en el siglo XVIII, con un estilo gótico inicial y posterior ampliación barroca. La iglesia de Nuestra Señora de la Ermitana es la iglesia que alberga la imagen de la patrona de Peñíscola, la Mare de Déu de l'Ermitana, en cuyo honor se celebran las fiestas patronales en el mes de septiembre.
- Faro de Peñíscola. Uno de los elementos más característicos de la ciudad y que le da el aire marinero que merece por la relación que la ha unido históricamente al mar y a sus oficios.
- Estatua del Papa Luna. Esta estatua de bronce rinde homenaje al personaje más popular de Peñíscola: el Papa Luna. Fue instalada en 2007 y es obra del escultor Sergio Blanco. La encontraréis en la entrada del castillo y os podréis acercar hasta ella para tomaros las fotos que queráis. Ojo, porque en verano se hace incluso cola para fotografiarse con ella.
Playas y Calas de Peñíscola
Las playas de arena fina son indiscutiblemente uno de los principales reclamos turísticos de Peñíscola, que hacen que nuestra ciudad pase de los 7.000 habitantes en invierno a los 150.000 en pleno verano. Peñíscola es el destino favorito de miles de familias aragonesas, vascas, navarras, riojanas y madrileñas que a encuentran en ella su punto de acceso más rápido a las cálidas aguas del Mediterráneo y todos los servicios vacacionales que las rodean.
La playa más conocida de Peñíscola es la Playa Norte, desde la cual disfrutaréis no solo del mar y el sol sino también de las impresionantes vistas del castillo y la ciudad amurallada. Esta playa dispone de todo tipo de servicios: socorristas, alquiler de tumbonas y sombrillas, tablas de paddle surf y motos de agua, canchas de volley playa, chiringuitos, y se encuentra a pocos metros de bares y restaurantes de todo tipo y para todos los bolsillos.

La playa norte tiene una extensión de varios kilómetros de arena, que llevan desde los baluartes del castillo hasta la urbanización Peñismar, que sigue formando parte de Peñíscola, y se prolonga todavía hasta llegar al puerto de Benicarló. Antes de llegar a Benicarló, encontraréis también una playa para perros (playa del Barranquet) por si os queréis bañar con vuestros amigos peludos.
Desde Peñíscola hasta Benicarló, la playa norte transcurre paralela a la Avenida del Papa Luna, un paseo marítimo repleto de bares, chiringuitos, restaurantes y hoteles en los que podréis relajaros, comer o refrescaros en cualquier momento del día. Además, el paseo cuenta con un carril bici que podréis recorrer hasta Benicarló en bicicleta, patinete eléctrico u otros tipos de vehículo que podréis alquilar en Peñíscola mismo si no los traéis de casa.
La Platja de Migjorn (playa de mediodía, en castellano y por quedar al sur) es una bahía que queda justo al sur de la península de Peñíscola y la separa de la Sierra de Irta, que empieza a pocos metros de la ciudad. Esta playa ha sido siempre un puerto natural que ha sido utilizado por romanos, árabes, templarios, reyes medievales y todo tipo de comerciantes, mercaderes, pescadores, marineros y navegantes. Actuamente, en esta playa encontraréis el puerto de Peñíscola, restaurantes, bares, y servicios de todo tipo incluyendo socorristas, alquiler de patinetes de agua, tumbonas y sombrillas, zona infantil de juegos y gimnasio al aire libre para realizar ejercicio o calistenia.
Calas de la Serra d’Irta
La Serra d’Irta, que empieza en la misma Peñíscola, al sur de la platja de Migjorn, es una de las últimas sierras litorales que permanecen sin edificarse. En esta sierra, de vegetación típicamente mediterránea, podréis realizar excursiones a pie o en bicicleta, o bien seguir el camino de la costa para llegar a calas aisladas, pintorescas y rocosas en las que podréis disfrutar de la tranquilidad de un baño lejos de las multitudes.
Muchas de las calas de la sierra de Irta disponen de sitio para aparcar junto a la pista de tierra que las une, donde podréis estacionar vuestros vehículos para bajar a bañaros. Se trata de pequeñas calas, la mayoría de ellas esculpidas por el agua en la roca, de aguas transparentes. Os recomendamos que acudáis a las playas con escarpines o calzado con el que os podáis bañar sin dañaros los pies al pisar las rocas. Practicar snorkel o paddle surf también son excelentes opciones para disfrutar de un día de agua y naturaleza en estas preciosas calas que se encuentran a pocos minutos de Peñíscola. Sólo hay que saber buscarlas.
Algunas de las calas más conocidas son la cala Argilaga, la cala Badum y la cala de l’Aljub.
Marjal de Peñíscola
El marjal de Peñíscola es una reserva de flora y fauna que podréis visitar a través de un camino habilitado con plataformas de madera y que empieza en el mismo centro de Peñíscola. Podréis recorrer varios kilómetros admirando los canales de agua que se mantienen como hogar de especies acuáticas y anfibias como peces, reptiles, anfibios, patos y otras aves. ¿Seréis capaces de encontrarlos e identificarlos?

Recorrido de un Día en Peñíscola
Os proponemos un día en Peñíscola por si no disponéis de más tiempo para visitarla, aunque os recomendamos enormemente que por lo menos disfrutéis de una noche en uno de los numerosos hoteles, apartamentos, hostales o campings de nuestra ciudad.
Mañana
- Llegada a la playa de Migjorn y paseo hasta el puerto.
- Visita al Chiringuito de Pepe y refresco en los antiguos lavaderos y la fuente de la concha.
- Recorrido por el estuario hasta el Portal de Sant Pere y admiración del escudo de la casa de los Luna.
- Paseo por las callejuelas medievales hasta el baluarte del bufador.
Moverse en Peñíscola: Aparcamiento y Transporte
Para empezar el recorrido os aconsejamos llegar hasta la playa de Migjorn, y de allí caminar hasta el puerto. Pasado el puerto, acercaos hasta el Chiringuito de Pepe, que efectivamente es el de la película que lleva su nombre. En la plaza donde se encuentra el chiringuito podréis refrescaros en los antiguos lavaderos y la fuente de la concha, que nace de las mismísimas murallas de la ciudad. De allí podéis seguir el curso del agua junto a un estuario repleto de peces y aves acuáticas para llegar hasta el Portal de Sant Pere. Sobre el arco del portal de Sant Pere podréis admirar el escudo de la casa de los Luna. Atravesando el portal os adentraréis en las callejuelas medievales de la ciudad en el mar. Subid siguiendo la muralla hasta el baluarte del bufador. Asomad la cabeza a vuestra izquierda y veréis el agujero en la roca que trae el soplido de las olas a través de las grietas milenarias que atraviesan las entrañas de la ciudad.
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Opciones de Transporte
- En coche. La opción más práctica si sólo queréis pasar un día en la ciudad, ya que desgraciadamente el transporte público os hará perder mucho tiempo sólo para llegar y volver. Ahora bien, si decidís venir en coche… ¿Dónde se puede aparcar en Peñíscola?
- En tren. Peñíscola no dispone de estación de tren, sino que la comparte con Benicarló, el pueblo vecino.
- En autobús. Diferentes líneas de bus conectan con Peñíscola, tanto desde el sur (Castellón, Valencia, etc) como desde el norte (Benicarló, Vinaròs, etc).
Aparcamiento
- Zona Azul. Cerca del casco antiguo encontraréis aparcamiento de zona azul. No es especialmente caro, y además se puede pagar hasta por 24h, con lo que no deberéis estar volviendo al coche cada dos horas para renovarlo. La zona azul de Peñíscola sólo funciona en temporada alta, por lo que si acudís durante los meses menos turísticos podréis aparcar sin pagar. ¿Cómo saber si hay que pagar o no?
- Parking del cementerio. Este aparcamiento se encuentra junto al cementerio municipal. Está formado por varios descampados de tierra distribuídos en dos niveles.
- Parking del marjal. Situado en la esquina entre el carrer Puntarró y el camino de Benicarló a Peñíscola, este descampado también es gratuito y en él podréis dejar el coche.
- Zona del camping Edén. En la zona del camping Edén, el campo de futbol municipal y el polideportivo, encontraréis aparcamiento de manera fácil y gratuita durante todo el año.
Alquiler de Patinetes Eléctricos en Peñíscola
Para moverte con facilidad por Peñíscola, considera alquilar un patinete eléctrico. Aquí te damos algunos consejos:
- Mantenimiento. Es importante tener en cuenta el mantenimiento que requiere el patinete eléctrico que vas a comprar.
- Resistencia al agua y al polvo. La mayoría de nuestros patinetes eléctricos están diseñados con un IP54 para resistir salpicaduras y el polvo, lo que los hace ideales para utilizarlos en entornos donde puedan estar expuestos al agua o al polvo.
- Disponibilidad de repuestos. Es esencial elegir un patinete eléctrico que tenga repuestos fáciles de conseguir. Algunos patinetes de baja calidad o comprados a través de canales no confiables pueden no tener un suministro adecuado de piezas de repuesto.
- Calidad y durabilidad. Aunque los patinetes más baratos pueden parecer atractivos en cuanto a precio, es probable que tengan una construcción menos robusta y componentes de menor calidad.
- Garantía. Una garantía sólida respalda la calidad del producto y brinda tranquilidad en caso de problemas o defectos de fabricación.