Evel Knievel: El Intrépido Acróbata de Motos que Desafió los Límites

Evel Knievel tuvo una vida "de película". Se puede afirmar que este estadounidense nacido en el estado de Montana en 1937 fue el primer gran "stuntman" de la historia, muy famoso por sus grandes proezas sobre una moto en las décadas de los años 60 y 70 del siglo pasado. Cuando han pasado doce años desde su muerte, Evel Knievel aún es un tipo muy recordado. No hay duda de que fue un adelantado a su tiempo, “un grande".

Robert Craig Knievel nació en Butte, Montana (USA) en 1938, criado desde pequeño por sus abuelos paternos. Con ocho años asistió a una exhibición realizada por el Joie Chitwood Auto Daredevil Show. Desde ese momento tuvo más o menos claro que quería ser de mayor. Aunque pasó por varios trabajos, incluso por un prometedor empleo de agente de seguros, su inquieto espíritu siempre lo llevaba de vuelta a la calle sobre una moto.

Una infancia difícil convirtió a Evel Knievel en un tipo realmente duro y atrevido. En su juventud practicó atletismo, salto de esquí y hockey sobre hielo, pero donde destacaba realmente era a los mandos de una bicicleta, con la que era capaz de realizar difíciles piruetas, dejando claro que había nacido para el mundo de las acrobacias sobre dos ruedas. Sus abuelos le regalaron su primera moto cuando tenía 13 años.

Evel Knievel realizando uno de sus famosos saltos.

El Salto a la Fama

Su nombre artístico aprovechaba la confusión en la pronunciación de Evel con Evil, que significa malvado o incluso cruel, y con la pronunciación de Knievel, que en inglés suena muy parecido a caníbal. Su primer salto en público consistía en volar por encima de un cajón de seis metros de largo lleno de serpientes de cascabel y dos pumas de las montañas. A pesar de que acabó dando con la rueda trasera en el borde del cajón, el salto lo llevó a cabo con éxito, lo que le llevó a querer ampliar el negocio contratando a más gente que le ayudara en la promoción del espectáculo y en la organización del mismo.

Además, muchos de sus retos eran instigados por algunos de sus mejores amigos. Uno de sus más allegados, un día le retó en un bar: “¿A que no tienes… de saltar el cañón del Snake River en Idaho?" Esas palabras bastaron para que Evel aceptase el desafío y se pusiese manos a la obra. Al no conseguir los permisos legales necesarios, compró unos terrenos para poder llevarlo a cabo.

Entonces fabricó una especie de moto/cohete que bautizó como Skycycle, con la que primero realizó dos intentos fallidos sin piloto. A pesar de ello, consideró que en el tercer intento debía pilotarla él. Además de las miles de personas que estuvieron allí para verlo en vivo, el reto fue emitido por muchos canales de televisión de la época.

Sitio del salto fallido de Evel Knievel en Snake River Canyon.

Knievel no logró cubrir los más de 500 metros que unían el punto de partida con el de llegada. Un paracaídas que llevaba la Skycycle se abrió antes de tiempo y le frenó en sus aspiraciones, cayendo a mitad del recorrido sin consecuencias para su físico. Knievel intentó "saltar" el cañón del Snake River en Idaho con una moto/cohete que llamó Skycycle.

Éxito en Wembley

En 1975 Evel Knievel fue capaz de reunir a 90.000 espectadores en el estadio londinense de Wembley. En aquella cita Robert Craig Knievel logró sobrepasar 26 autobuses colocados por parejas y de forma transversal al sentido de su “vuelo". Eso sí, en el aterrizaje su moto rebotó y le “sacó por orejas", fracturándose la pelvis en la caída. Pero este tipo de lesiones no parecían asustarle lo más mínimo. Prueba de ello es que cinco meses más tarde realizó un salto similar en Ohio (Estados Unidos), pero en esa ocasión pudo acabarlo felizmente. En Wembley tuvo una aparatosa caída al aterrizar después de un gran salto.

Evel Knievel saltando autobuses en Wembley.

El Salto Fallido en el Caesars Palace

Cuando Evel se propuso saltar la fuente del Cesar’s Place todavía no era una persona conocida fuera del mundillo de los acróbatas aventureros que recorrían los pueblos de Estados Unidos para entretener a la gente con su espectáculo. Así que difícilmente podría conseguir llegar hasta el director de un casino como el Cesar’s Palace.

Pero esto no supuso ningún inconveniente para él. Sin pensárselo dos veces creó una empresa falsa llamada Evel Knievel Enterprises y puso a tres falsos abogados a llamar por teléfono al gerente del casino. El mismo Evel Knievel se hizo pasar por empleado de la ABC-TV y de Sports Illustrated que preguntaban por el salto. Con todo este despliegue Evel consiguió entrevistarse con el director del casino y acordaron que el salto se haría el día 31 de diciembre de 1967.

Para conseguir financiación Evel contactó con la ABC-TV de verdad y les ofreció retransmitir en directo el salto en el programa Wide World of Sports. Pero la cadena no accedió, sólo consiguió el compromiso de que si Evel conseguía realizar el salto le comprarían la filmación para emitirla luego. Poniendo dinero de su propio bolsillo contrató al actor/director John Derek para producir una suerte de documental que venderle a la cadena de televisión.

La mañana del espectáculo Evel se gastó sus últimos 100 dólares en una partida de Black Jack que perdió. Antes de salir del casino se tomó un chupito de whisky y después se asomó rodeado de personal del casino, incluidas dos guapas azafatas. Tras realizar las tentativas pertinentes para calentar el motor de la moto, una Triumph Bonneville T120 de 650 cc, encaró la rampa al máximo de velocidad. Justo cuando la moto tocaba la rampa Evel notó que el motor de la moto bajaba de potencia. En consecuencia Evel se quedó corto en el salto. Por suerte para él aterrizó sobre una plataforma supletoria, pero perdió el control de la moto y salió despedido. El resultado fueron unas heridas terribles que iban desde aplastamiento de la pelvis y el fémur fracturas en la cadera, muñeca y los tobillos y una conmoción cerebral que le mantuvo 29 días en coma en el hospital.

Ya sabemos que Evel Knievel no fue capaz de saltar la fuente del Cesar’s Palace, pero nos queda la duda de si alguien lo consiguió. El tercer intento lo protagonizó el hijo de Evel Knievel, Robbie Knievel, que en el 14 de abril de 1989 consiguió realizar el salto. Aunque se cayó tras aterrizar al otro lado, se consideró que el salto había sido conseguido por fin con éxito.

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Retiro y Legado

Knievel se retiró en 1977 tras saltar una gran piscina llena de tiburones. Consiguió realizar el salto, pero al caer se desvió hacia la derecha y lesionó a un espectador y a un camarógrafo. Además, se fracturó los dos brazos y se golpeó seriamente en la cabeza, lo que pesó para decidir que había llegado el momento de su retirada. A los 40 años voló sobre una piscina llena de tiburones. Tras aterrizar mal colocado se fracturó los dos brazos y se golpeo en la cabeza.

Durante su jubilación se dedicó a la pintura y a trabajar para la Fundación “Make a Wish" dedicada a atender a niños con enfermedades terminales. Además, en 1999 se tuvo que someter a un trasplante de hígado debido a una hepatitis que probablemente había contraído en una de las múltiples transfusiones de sangre que tuvo que recibir a lo largo de su dilatada carrera. También padecía diabetes y fibrosis pulmonar, pero aun así continuó colaborando en los espectáculos de su hijo Robbie, quien ha seguido sus pasos y ha realizado largos saltos en moto sobre todo tipo de obstáculos y en los lugares más insospechados.

Además, Knievel siempre aprovechaba sus citas para dar consejos a los jóvenes, para que se alejasen del mundo de las drogas y de la delincuencia, y para que viviesen de forma sana y con ganas de superar retos. Su “magia" y fama le sirvieron para convertirse en uno de los habituales en los platós de los programas de televisión con mayor difusión de aquellos años.

La figura de Evel Knievel fue realmente popular en la década de los 70. Tal fue su fama, que se hicieron dos películas sobre su vida (“Evel Knievel" en 1971 y “Viva Knievel", en 1977) protagonizadas por él mismo. También sirvió de inspiración para muchos diseñadores de juguetes. Incluso el famoso boxeador Muhammad Ali (Cassius Clay) le citó en el momento previo a su mítico combate contra George Foreman en 1974 y también es nombrado en muchas canciones de distintos y afamados grupos musicales de su época.

Está claro que lo que hizo Robert Craig Knievel es muy difícil de emular. Más si tenemos en cuenta que la mayoría de sus saltos los realizó a los mandos de una pesada Harley-Davidson XR750 de flat track, una moto muy poco indicada para esos menesteres. Mucho mérito lo de este norteamericano.

Exhibición de Evel Knievel en el Museo Harley-Davidson.

En su haber hay que anotar el récord Guinnes de la persona con más fracturas (35 en total) a lo largo de su vida. Durante su vida llegó a sufrir hasta 433 fracturas óseas. Falleció a los 69 años, dejando tras de sí una biografía imposible de emular.

Nombre Robert Craig Knievel
Nacimiento 17 de octubre de 1938, Butte, Montana, EE. UU.
Fallecimiento 30 de noviembre de 2007 (69 años)
Récord Guinness Mayor número de huesos rotos (433)
Apodo Evel Knievel

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