Accidentes de Repartidores en Moto: Causas y Prevención

En las calles de nuestras ciudades, los riders y repartidores de plataformas como Glovo, Uber Eats o Amazon Flex recorren kilómetros cada día, expuestos a condiciones climáticas extremas, riesgos de tráfico y una presión constante por cumplir tiempos de entrega. Se estima que en España se producen más de seis accidentes diarios de riders en moto.

La Organización Internacional del Trabajo (OIT, 2021), en su informe World Employment and Social Outlook 2021 (dpf), identifica el trabajo en plataformas digitales como un grupo profesional emergente, cuyas condiciones requieren un enfoque específico en salud y seguridad laboral. Teniendo en cuenta esta siniestralidad entre los riders en moto, debemos considerar que no existe ninguna regulación sobre el tipo de motocicleta que ha de ser utilizada en el reparto de comida a domicilio ni sobre el mantenimiento que han de seguir las empresas con estos vehículos.

Según el Instituto Nacional de Seguridad y Salud en el Trabajo, en 2016 se produjeron 2.192 accidentes de riders en moto, de los que 99 requirieron hospitalización. El 60% de las personas heridas tenía menos de 26 años.

Seguridad Vial Los factores de riesgo

Testimonios y Realidades del Trabajo de Reparto

Los testimonios recogidos de diferentes fuentes periodísticas y sindicales reflejan patrones estructurales que se repiten en toda España:

  • Largas jornadas sin descansos.
  • Penalizaciones invisibles.
  • Accidentes sin cobertura.
  • Miedo a desconectarse.

“He llegado a hacer turnos de 12 horas. El calor, la lluvia, el tráfico… nada importa. Lo que importa es no bajar en el ranking. Trabajo incluso con fiebre. Si no salgo a la calle, no ingreso nada. Y si no hago pedidos durante varios días, me penalizan”.

“No hay manera de descansar: si no estás conectado, no cobras, y si descansas mucho, te bajan de nivel. Después de un accidente, ni siquiera preguntaron cómo estaba. No hay seguro, no hay mutua, no hay nada".

Riesgos Laborales Específicos

Aunque el Real Decreto 1299/2006 no incluye de forma específica las patologías derivadas del trabajo en plataformas digitales, las condiciones de reparto cumplen todos los criterios para originar enfermedades profesionales (España, 2006).

  • Trastornos músculo-esqueléticos: Las posturas forzadas, la carga repetitiva de peso y el uso prolongado de bicicletas o motocicletas sin ergonomía adecuada provocan lumbalgias, tendinitis y lesiones cervicales.
  • Estrés térmico: Los riders están sometidos a condiciones ambientales extremas sin protección adecuada. La OIT (2021) documenta que los trabajadores de plataformas están expuestos a entornos de trabajo físicamente exigentes, con escaso margen de decisión y sin mecanismos de regulación frente a calor, lluvia o frío.
  • Riesgo cardiovascular: El esfuerzo físico intenso, combinado con la fatiga acumulada y la presión por cumplir tiempos estrictos, puede afectar al sistema cardiovascular.

Según el informe 'Radiografía del trabajo en plataformas digitales de reparto' elaborado por la Fundación 1º de Mayo (2021), el 55% de los riders encuestados afirma haber sufrido algún tipo de accidente laboral durante su actividad. De estos, más del 20% asegura que no recibió ningún tipo de asistencia médica ni cobertura de la empresa, a pesar de que el incidente ocurrió durante la jornada.

Esta situación se agrava en contextos donde el vínculo laboral es débil o inexistente, lo que permite a las plataformas eludir sus responsabilidades en prevención y respuesta.

Equipamiento de Protección Individual (EPI)

Los cascos, a pesar de ser el principal elemento del Equipamiento de Protección Individual (EPI) no son personales. Sin entrar en cuestiones higiénicas, deben de ser de la talla de la persona y todos sus elementos, visera con anti vaho, cierres y acolchado interior tienen que estar en perfectas condiciones. Los guantes son otro EPI primordial. Deben ser adecuados para la estación del año en que se esté, por supuesto, en buenas condiciones y de la talla de la persona.

Es urgente dotar a los riders de equipos de protección adecuados -cascos, ropa reflectante, mochilas ergonómicas-, así como asegurar pausas durante la jornada y zonas de descanso, especialmente en condiciones climáticas extremas. También es necesaria la formación previa en seguridad vial y la evaluación psicosocial de la presión algorítmica, que afecta directamente a la salud mental.

Al estar expuestos a riesgos, los repartidores y mensajeros deben disponer de protecciones. Los elementos más importantes son los que cuidan de los órganos vitales. Este es el caso del casco, el cual es indispensable. En una caída, protege de daños graves en el cráneo. En cuanto al torso, una chaqueta o chaleco abriga en los días de trabajo más fríos y protege esta zona en una caída o un golpe. A la hora de evitar contagios por COVID-19, las mascarillas y los guantes son cruciales. Las primeras serán FFP2 para garantizar la máxima seguridad, en especial al entrar en un edificio a realizar una entrega.

En definitiva, disponer de los EPI apropiados contribuye de forma capital a garantizar la prevención de riesgos laborales (PRL). Sin un casco, unos guantes o una mascarilla, los repartidores y mensajeros no podrían realizar su labor con seguridad.

Mantenimiento de Motocicletas

Cuando las motos son de la empresa, el problema al que se enfrentan los trabajadores es el mantenimiento de los vehículos. La realidad demuestra que las motos son muy antiguas, excepto los parques móviles de motos eléctricas. La mayoría tienen frenos de tambor, en lugar de sistema de ABS, imperativo legal desde el 1 de enero de 2016 con la ECO 4.

Unas ruedas bloqueadas significan imposibilidad de control ya que mantienen la trayectoria recta de la moto con graves consecuencias, aunque sea a baja velocidad. Por tanto, el sistema de frenado de las motos es muy importante a la hora de evitar un accidente o las graves consecuencias del mismo. Cuando las personas ponen a disposición de la empresa sus motos se plantea un nuevo inconveniente: ¿cómo se vigila el estado de la moto? Aun aportando la tarjeta de ITV y el seguro, no se puede aseverar que el estado para realizar largas jornadas, sea el óptimo.

El mantenimiento preventivo es fundamental para mantener en el tiempo el correcto funcionamiento de cualquier máquina.

  • Estado de los neumáticos: Presión adecuada, nivel de desgaste y estado de la goma (ausencia de grietas).
  • Frenos: Deben funcionar de manera progresiva. Cuando es necesario accionar las manetas hasta cerca del final de su recorrido o éstas ejercen un nivel de resistencia variable, menor tras realizar varias frenadas, pueden ser síntomas de un mal estado del sistema de frenado.
  • Iluminación: Recuerda, los vehículos de dos ruedas son más vulnerables.

Desde un punto de vista técnico, la implantación generalizada de dispositivos de seguridad activa en motocicletas, como el sistema ABS que evita el bloqueo de las ruedas en caso de frenada, o el sistema CBS que distribuye la fuerza de frenada entre las ruedas favoreciendo que mantenga la trayectoria y la estabilidad durante la frenada, deben contribuir a la reducción de accidentes por caída en maniobras que impliquen una frenada de emergencia.

Dado que el sistema ABS es obligatorio en motocicletas fabricadas a partir de 2017, y el CBS en las de menor cilindrada (inferior a 125 cc), la progresiva renovación del parque de motocicletas debe ir acompañada de un avance en esta materia.

Formación y Prevención

Por otro lado, no hay que olvidar la formación e información que deben recibir estos trabajadores. Los riders en moto deben ser formados en gestión del tiempo, dándoles herramientas para que puedan regular su propio estrés; en atención al cliente, para saber afrontar las incidencias que puedan surgir, y en un estilo de conducción defensivo, para que se puedan anticipar a los peligros con la debida antelación.

Formación específica para la conducción segura, con el objetivo de proporcionar conocimientos para comprender el comportamiento del vehículo y habilidades que contribuyan a mejorar su control, más allá de las estrictamente regladas para la obtención de los correspondientes permisos de conducción.

En este sentido, partiendo del hecho que los accidentes analizados afectaron mayoritariamente a motoristas, hay que tener en cuenta que la conducción de una motocicleta de cilindrada superior a 125 cc requiere de disponer de carnet A (o A2) que implica superar una parte práctica que incluye pruebas tanto en circuito cerrado como en circulación en situaciones de tráfico real, pero la conducción de motocicletas de cilindrada inferior a 125 cc (hasta 11 Kw) está al alcance de cualquier persona que disponga de carnet de tipo B (de coche) con una antigüedad superior a 3 años.

Finalmente, desde USO incidimos en la importancia de la evaluación de riesgos laborales como pilar preventivo, a través de una evaluación específica del puesto de trabajo. Solo así se podrán observar las deficiencias en seguridad, ergonómicas e higiénicas del puesto.

1. Toda estrategia de prevención debe comenzar con un diagnóstico.

2. No basta con tener carné de conducir. La formación en conducción segura y eficiente es clave para reducir siniestros.

3. Contar con una flota segura implica mantenimiento preventivo, inspecciones regulares y control de incidencias. Además, es crucial contar con registros actualizados y digitalizados. Ahorra tiempo y dinero contratando la gestión de la flota con nosotros: solicitud de vehículos de renting, recurso de multas, gestión de la DEV, administración de tarjeta gasolina, soporte a la facturación, etc.

4. Fomentar una cultura de seguridad implica comunicación, liderazgo y coherencia en las decisiones.

5. No basta con prevenir: también hay que saber cómo actuar si ocurre un accidente.

El Seguro y la Cobertura

Respecto al seguro, hay que recordar que la compañía solo cubrirá a terceros y pondrá todas las objeciones legales para no cubrirlo por utilizar la moto para un uso profesional y no particular.

Cuando los trabajadores ponen sus motos se plantea un problema con los seguros de accidentes y de responsabilidad civil. Nos lo explica Raúl: “Los chavales trabajan con su seguros de motos sin darse cuenta de que el seguro le cubrirá daños a terceros pero no los daños sobre su propia moto y que frente a un accidente, las compañías pueden poner problemas por el hecho de que están trabajando y no circulando en una actividad particular”.

Garantizar el acceso a mutuas, seguros de accidente y vigilancia de la salud, independientemente del tipo de contrato, no debería depender de la voluntad de la plataforma.

Medidas Preventivas Específicas

Algunos países europeos ya han comenzado a aplicar medidas preventivas específicas para proteger a los repartidores digitales. En Francia se ha reconocido su relación laboral con las plataformas, lo que ha permitido exigir cotizaciones y derechos preventivos.

En el caso español, es urgente dotar a los riders de equipos de protección adecuados -cascos, ropa reflectante, mochilas ergonómicas-, así como asegurar pausas durante la jornada y zonas de descanso, especialmente en condiciones climáticas extremas. También es necesaria la formación previa en seguridad vial y la evaluación psicosocial de la presión algorítmica, que afecta directamente a la salud mental.

La elaboración de un protocolo que permita a los trabajadores paralizar el reparto en condiciones adversas es uno de los objetivos de la Federación de Servicios de CCOO como explica Alejandro del Val: “queremos que ante condiciones climatológicas adversas no sea necesario que el delegado o delegada de prevención paralice la actividad como una acción sindical, sino que exista una instrucción clara en los establecimientos para que el servicio de reparto se paralice de oficio. Es necesaria una actuación inmediata y autónoma desde el propio establecimiento.

Igualmente se debe incluir un protocolo que permita la paralización efectiva del reparto, a determinar desde el propio establecimiento y de manera inmediata, ante un riesgo excepcional derivado de la climatología que pueda ser detectado por los repartidores”.

Estadísticas y Datos Relevantes

Según datos de la Inspección de Trabajo y UGT (2022), más del 60% de los riders continúan fuera del Régimen General, operando a través de subcontratas, flotas externas o como falsos autónomos. Esta situación dificulta su acceso a medidas preventivas obligatorias, como la vigilancia de la salud, los EPIs o la formación en PRL.

Los accidentes de tráfico en jornada laboral o durante trayectos de trabajo representan una de las principales causas de siniestralidad laboral. Los accidentes laborales viales son aquellos que ocurren durante la jornada laboral y están directamente relacionados con el uso de vehículos: desde repartidores y conductores profesionales, hasta empleados que acuden a reuniones o visitas de trabajo. En muchos sectores, el riesgo vial es uno de los más significativos, y sin embargo, sigue siendo infravalorado.

Tabla 1. Los vehículos de dos ruedas continúan siendo los más vulnerables, como muestra el hecho de que la motocicleta representa menos del 3% de la movilidad motorizada en España, pero acumula el 25% de las víctimas mortales.

Vehículo % de Movilidad Motorizada % de Víctimas Mortales
Motocicleta Menos del 3% 25%

En España, durante el pasado año fallecieron 240 motoristas perdieron su vida en las carreteras españolas; lo que supone el 19% de las víctimas totales de accidentes de tráfico.

En la campaña que realizó el INSST nada más detectarse la problemática, se pone el acento en la visibilidad de los repartidores y repartidoras motorizadas: “En el asfalto, no siempre ven tu moto. ¡Hazte visible!” fue el slogan escogido por la Institución pública en salud laboral en España.

Sin embargo, los últimos accidentes graves o mortales ocurridos en el sector presentan un patrón recurrente en el que no intervienen otros vehículos: el conductor o conductora accidentada es una persona joven que se cae sola en la calzada al perder el control de su moto con consecuencias de traumatismos muy graves o mortales.

Ángeles Balué, responsable de Salud Laboral de la Federación de Servicios de CCOO tiene un diagnóstico claro: “Las condiciones de trabajo en el sector de comida rápida son inaceptables para todos los trabajadores y trabajadoras, en todos los puestos de trabajo, también en sala y en cocina, pero son especialmente peligrosas para quienes asumen el reparto hasta los domicilios.

“No estamos hablando de una ocupación residual, más allá de las plataformas colaborativas cuya entidad jurídica como autónomos está ahora en tela de juicio, en el sector de la restauración moderna una parte importante de las plantillas en el sector de comida rápida son repartidores, pues casi siempre superan en número al personal de cocina o de sala” explica Alejandro del Val, responsable de salud laboral de la Federación de Servicios de CCOO-Madrid.

Del Val ha montado un grupo de trabajo con delegados y delegadas de CCOO que trabajan como repartidores o en estrecho contacto con ellos para analizar la situación: “Nos encontramos con personas muy jóvenes que en muchos casos se enfrentan a su primer trabajo, que consideran que es una situación pasajera l y que no son informados de los riesgos que están corriendo. Son trabajadores que compatibilizan este trabajo con estudios y, en algunos casos, con otro trabajo, sumando las exposiciones a riesgos laborales de las dos ocupaciones y la falta de prevención en las empresas ”.

Este grupo de trabajo cuenta con representantes de las principales cadenas de restauración a domicilio y los riesgos laborales a los que se enfrentan permiten dibujar una situación muy mejorable en materia de prevención de riesgos y derechos laborales: ausencia de protocolos para paralizar el trabajo en condiciones climáticas extremas, motocicletas que no están en condiciones ni son adecuadamente revisadas, equipamientos de protección individual que no cumplen su función, ausencia de formación adecuada en materia de seguridad y una organización del trabajo que exige más cantidad de trabajo de la que se puede asumir en el tiempo disponible para hacerlo.

Como no hay normativa específica que cumplir ni control sobre el mantenimiento del parque móvil, la seguridad está en manos de la buena voluntad de la persona que ocupa la gerencia de la tienda.

Para mantener los bajos salarios, las empresas saben que es vital que el puesto de trabajo de repartidor no se valore y que cualquiera pueda coger una moto y ponerse a repartir, por eso se niegan a la exigencia de una cualificación profesional.

Alejandro del Val explica: “Esta actividad está totalmente desregulada. Es como si cualquiera que supiera nadar pudiera ser socorrista. Aquí te presentas con un carnet de moto, aunque no hayas conducido nunca una, y ya puedes ser repartidor. No existe ninguna formación práctica para los repartidores ni se asignan las motos en función de la experiencia. Tampoco existe ningún protocolo de acogida para los nuevos repartidores sin experiencia.

Las dolencias que afectan a los repartidores digitales no son accidentes aleatorios, sino la consecuencia previsible de un entorno de trabajo sin medidas preventivas reales.

Existen precedentes normativos -como el transporte o la mensajería tradicional- que pueden ampliarse al trabajo de plataformas (España, 2006). Los riders recorren nuestras calles para sostener una economía digital que les ofrece poco a cambio. Mientras reparten pedidos bajo el sol, la lluvia o el tráfico, sus riesgos se acumulan sin protección.

No hablamos de excepciones, sino de una exposición sistemática a enfermedades físicas, trastornos mentales y siniestros viales, en condiciones laborales que no solo rozan la ilegalidad, sino que vulneran principios básicos de salud pública y dignidad humana.

El problema no es nuevo, ni invisible. Hay estudios, datos, sentencias y, lo más importante, vidas marcadas por la desprotección. Reconocer la enfermedad profesional, aplicar protocolos de prevención, garantizar el acceso a EPIs y seguros, exigir formación vial o evaluar la presión algorítmica no debería ser una utopía, sino un mínimo laboral exigible.

La prevención, como principio fundamental de la salud laboral, debe llegar a quienes más la necesitan, no a quienes más fácil resulta ignorar.

Formación de seguridad vial para motoristas. Fuente: Fundtrafic

Servicios de emergencia atendiendo a un motorista accidentado. Fuente: La Vanguardia

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