Accidente de Moto en el Sector Paso Nevado: Un Problema Persistente en Colombia

Colombia, un país de contrastes, enfrenta desafíos persistentes en materia de seguridad vial, especialmente en áreas como el sector Paso Nevado. Los accidentes de moto, lamentablemente, son una realidad frecuente, generando preocupación y exigiendo medidas urgentes.

Imagen ilustrativa de un motociclista en Bogotá.

El Contexto del Problema

En Colombia, las minas antipersonal han jugado y siguen jugando un papel protagónico en el que es el conflicto más largo del continente. Originalmente muy utilizadas por las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia - Ejército del Pueblo (FARC-EP) y por el Ejército de Liberación Nacional (ELN) para contrarrestar la superioridad armada del ejército nacional, gracias a su eficacia en términos de guerra y su facilidad tradicionales continúan siendo una forma de violencia empleada por los grupos armados ilegales.

El flagelo de las minas antipersonal ha afectado a 31 de los 32 departamentos colombianos y de manera desproporcionada a las zonas rurales, donde se concentra el 99% de los accidentes y donde los servicios de salud son generalmente de difícil acceso. Desde 1990 han habido 12.229 víctimas de minas antipersonal y otros artefactos explosivos en el país.

Los efectos de estos dispositivos son completamente indiscriminados, ya que son activados directamente por la víctima y que dicha activación también puede producirse con efecto retardado.

Iniciativas para la Paz y la Reconstrucción

«Italia, a través de la Agencia Italiana de Cooperación reafirma hoy en Buenaventura su compromiso con la paz de Colombia.

En Colombia, el conflicto armado ha afectado gravemente a las mujeres, que siguen siendo víctimas de violencia sexual, económica, psicológica y física. Sin embargo, el papel de las mujeres en la construcción de la paz territorial también está reconocido en el nuevo programa «Paz Total» del Gobierno colombiano y el WPHF está trabajando para apoyar directamente a las organizaciones locales de mujeres comprometidas con los procesos de paz y con la lucha por los derechos de las mujeres, para empoderar a las mujeres locales, con el fin de hacerlas económicamente autónomas y liberarlas de la violencia, incluida la violencia doméstica.

La Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS) participa en el desminado y la asistencia a las víctimas de las minas antipersonal en Colombia desde 2018. Actualmente colabora con la Organización de los Estados Americanos (OEA), que a través del programa AICMA (Acción integral contra minas antipersonal), cuenta con casi 30 años de experiencia en una amplia gama de actividades relativas a las minas en los Estados miembros.

En concreto, durante el último año, gracias a la financiación italiana, una treintena de supervivientes de accidentes provocados por minas antipersonal con amputaciones de miembros inferiores recibieron prótesis y siguieron un proceso de rehabilitación.

Además de las discapacidades físicas, el accidente de una mina antipersonal genera una serie de consecuencias psicológicas para las víctimas, que inevitablemente se ven obligadas a cambiar sus planes de vida y muchas veces también los de sus familias, que generalmente son quienes se encargan de los tratamientos y la asistencia. Por lo tanto, es esencial que los programas de apoyo a las víctimas incluyan un componente de integración socioeconómica.

Al finalizar el proceso de capacitación, AICMA-OEA evaluó las ideas de negocios surgidas durante los seminarios y otorgó capital semilla y apoyo técnico a aquellas que se destacaron por tener mayores posibilidades de crecimiento y contribuir al bienestar de toda la comunidad.

«Tejer los costales de la vida que otros destruyen» es el objetivo de toda una existencia para Fátima Muriel, nacida y criada en Putumayo, uno de los departamentos más afectados por el conflicto armado en Colombia. Fátima es una mujer de 74 años que vive de la resistencia. Fátima lo vio, pero siguió educando a las nuevas generaciones porque sucumbir al miedo sólo alimentaría el odio y la violencia. Fátima creyó en el cambio, en la fuerza de la unión y en la tenacidad de las mujeres cuando fundó en 2005 la ‘Alianza de Mujeres Tejedoras de la Vida‘.

Un nombre que ya dice mucho de la misión de lo que hoy es una asociación que reúne a más de 65 organizaciones y 3000 mujeres del Putumayo. Son mujeres campesinas, indígenas y afrodescendientes que trabajan por construir una sociedad sin violencia de género y sin explotación de los recursos naturales.

Es justamente en una nueva perspectiva que reequilibra la relación entre la comunidad humana y la tierra que estas mujeres pusieron en marcha la iniciativa «Guardianes del Agua», bajo el liderazgo de Fátima. El agua, como elemento natural esencial para la vida, es el recurso que hay que defender para resistir a la ocupación de las multinacionales petroleras y mineras. En un país donde aún mueren personas por defender el medio ambiente, las guardianas se unen para reducir los daños medioambientales causados por la explotación irresponsable.

El trabajo de Fátima construye nuevas tramas, pero también ha reconstruido las memorias de las mujeres víctimas del conflicto armado. Se llaman ‘Murales de la Verdad’ y son obras de arte que rinden homenaje a quienes defendieron sus derechos arriesgando la vida. Fátima siempre ha tejido un camino hacia la paz.

Animada por el entusiasmo y la convicción de sus compañeras de lucha, esta mujer no teme esperar y dar esperanza. La asociación «Alianza de mujeres tejedoras de vida» es socia del proyecto «CoLoRes - Comunidades locales resilientes. Mujeres y jóvenes construyen economías sostenibles y solidarias para apoyar el proceso de paz en Colombia», financiado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo.

Jóvenes trabajando en la construcción de la paz.

Juventud y Desarrollo Sostenible

Bogotá, 14 de agosto 2024 - Más de 100 jóvenes de diferentes regiones de Colombia y de Latinoamérica se darán cita entre el 29 y el 31 de agosto en el Municipio de Nuquí, Chocó. Esta cumbre se une a los eventos rumbo a la Conferencia de las Partes COP16 que se desarrollarán con diferentes sectores de la sociedad.

En este evento participaron 90 jóvenes de diferentes municipios del Chocó, 60 de otras regiones de Colombia, y representantes internacionales de Bolivia, Costa Rica, Ecuador, México, Nicaragua, Perú y Venezuela.

La colaboración conjunta de la cooperación internacional con el Gobierno colombiano resalta el compromiso compartido por promover la participación y el protagonismo de las juventudes rurales en la defensa y promoción de prácticas sostenibles en América Latina.

«Escuchar las ideas, perspectivas y experiencias de las juventudes, especialmente de las juventudes rurales, es fundamental para construir la Paz con la Naturaleza. No es posible una conversación sobre la protección de la biodiversidad sin hacerles parte activa de la misma.

Así mismo, Sergio Bustos, integrante de la Secretaría Técnica y encargado de la línea de Ambiente y Juventud Rural de la Mesa de Mesa de Empleabilidad y Emprendimiento Juvenil Rural, explicó que “con el lanzamiento de este manifiesto queremos establecer un hito para las juventudes rurales, campesinas y diversas de Latinoamérica y el Caribe.

La participación de las juventudes rurales es fundamental para la protección y restauración de la biodiversidad. Como actores clave para la administración del planeta y sus ecosistemas, en el presente y el futuro, las juventudes aportan una perspectiva única e ideas innovadoras para su conservación.

Según el embajador de la Unión Europea en Colombia, Gilles Bertrand, “la creación y socialización de este manifiesto es un ejercicio histórico y necesario. Las cifras del DANE muestran un aumento del 20% en la migración juvenil del campo a la ciudad en la última década, impulsada principalmente por la falta de oportunidades en las zonas rurales. La Unión Europea considera fundamental que se implementen acciones concretas para enfrentar estos desafíos y reconectar las regiones rurales y urbanas del país.

El rol de las juventudes en la construcción de sociedad ha sido reconocido por el Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas en la resolución 2250, que insta a los Estados Miembros a incluir a los jóvenes en sus instituciones y mecanismos con el fin de prevenir los conflictos violentos y respaldar la labor que ya están desempeñando las juventudes en favor de la paz y la seguridad.

Liliana Ramírez Hinojosa, integrante chocoana de la Junta Asesora de Juventud de la Unión Europea en Colombia, Juventudes Diversas Por la Vida, agregó que “buscamos construir paz desde los diferentes escenarios, no solo desde lo urbano sino también en la ruralidad.

Mario Beccia, director de AICS en Colombia, destacó que “este es un espacio único de diálogo para contribuir a la conversación mundial sobre la biodiversidad y la convivencia pacífica con la naturaleza. Esta Cumbre fue organizada por la Mesa de Empleabilidad y Emprendimiento Juvenil Rural, la Red de Jóvenes Profesionales por el Desarrollo Agrícola, la Red Global de Jóvenes por la Biodiversidad, el Gobierno Nacional, la Unión Europea (UE) y la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo (AICS).

Karol es una joven que ha visto de cerca el peso del conflicto, ha reconocido el potencial del cambio, ha sabido enfrentar las complejidades de su territorio y ha elegido, a su manera, contribuir a la paz. Gracias a su asociación, ha generado nuevas esperanzas y oportunidades laborales para jóvenes que, de otro modo, podrían haber caído en las redes del narcotráfico.

«Juventudes: el campo en Movimiento» es un proyecto financiado y coordinado por la Agencia Italiana de Cooperación para el Desarrollo.

Crecer en Putumayo significa vivir en una tierra de contrastes, donde la riqueza natural convive con las cicatrices de un conflicto de décadas. Aquí nació y creció Karol Dayan, una joven de 20 años que, desde niña, percibió el cultivo de coca como una actividad productiva, que impregnaba cada aspecto de la vida en su comunidad. Durante décadas, estas áreas quedaron fuera del control del estado y en manos de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC).

«Recuerdo que cuando era niña, mis padres y mis vecinos trabajaban en los cultivos de coca, atrapados en una economía que no solo involucraba dinero, sino también narcotráfico, violencia, bandas criminales y el terror constante de tener que abandonar sus hogares», nos cuenta Karol. Hoy, Putumayo sigue llevando las marcas de esta historia, pero también es un territorio en transformación, donde la violencia se alterna con iniciativas positivas impulsadas por sus habitantes. Karol es una de esas personas que decidió que la coca no definiría su camino.

VEA PRIMAVERA se dedica al reciclaje de papel y al uso de fibras naturales derivadas de residuos agrícolas para fabricar agendas, cuadernos y etiquetas para marcas de moda. Con colores vibrantes, estos productos utilizan tintes naturales extraídos del achiote, un fruto típico de la Amazonía, promoviendo un marketing territorial más fiel a su riqueza natural que a su trágica historia.

La producción artesanal se complementa con actividades educativas en las escuelas. «VEA PRIMAVERA no es solo una asociación. VEA PRIMAVERA es una oportunidad para redefinir nuestras vidas y para demostrar que, incluso en Putumayo, es posible concebir un modelo de desarrollo socioeconómico sostenible y basado en la conservación del medio ambiente», nos explica Karol.

Desarrollo Económico Sostenible

Cuando les preguntamos cómo surgió la idea de la fruta deshidratada, nos comentan que querían alargar la vida de la fruta que cultivan y que de lo contrario tendría un tiempo de consumo muy limitado. Mientras meten las rodajas de piña cortadas en el horno de secado, nos comentan que actualmente también secan y venden plátanos, mangos, fresas, pitahaya, manzanas, peras y guanábana, pero a futuro la idea es seguir produciendo otros tipos de fruta deshidratada y posicionarse en los mercados internacionales.

En el componente agrícola del proyecto participan 120 familias campesinas a las que se les apoya para sembrar plátano, yuca dulce, maracuyá, caña de azúcar y palma.

“Mapiripán” en lenguas ancestrales significa canasta de pan. Este municipio, ubicado en el departamento del Meta, durante décadas vivió el conflicto armado. Después de realizar el estudio y preparación de suelos, las 364 personas del resguardo se organizaron en jornadas comunitarias o mingas, para establecer sus conucos, es decir parcelas. Una parte de la cosecha se consumirá internamente, mientras la otra parte se venderá.

Este pueblo es uno de los 87 pueblos indígenas reconocidos en Colombia, y pervive en la zona, aunque algunas familias fueron desplazadas entre los años 1997 y 1998. Desde nómadas que recorrían las grandes sabanas, selvas y ríos de los llanos orientales, debido a la llegada de colonos en los años Cincuenta, se vieron forzados al sedentarismo. En la actualidad, cada familia se dedica a la pesca y a la agricultura de subsistencia.

Los Sikuani poseen un calendario que se basa en la observación de la naturaleza y de las estrellas, y de ahí se determina el momento de talar, cazar, sembrar o recolectar frutos. El proyecto Avanza Mapiripán también apoya a la comunidad Sikuani del resguardo Caño Ovejas en la preservación de las tradiciones alimentarias con encuentros de memoria culinaria y promoción de la participación en eventos municipales con muestras artesanales y culinarias. Como nos explica Manuel Rodríguez, capitán del resguardo Sikuani Caño Ovejas, que durante 75 años.

DepartamentoVíctimas de Minas Antipersonal (Desde 1990)
Colombia12.229

Módulo 04 - Reglas para una conducción adecuada - Motos

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