Cuando circulamos en bicicleta podemos sufrir un accidente por diversas causas. Puede ser por la intervención de un coche o moto, pero también puede deberse por culpa de otro ciclista, un patinete o un peatón. Un traumatismo en la cabeza, por un accidente de tránsito o fortuito, puede ser tan simple que afecte al cuero cabelludo, como grave y que llegue al cráneo o al cerebro.
El traumatismo craneoencefálico es cualquier traumatismo que se produce en la cabeza; si es más superficial, afectará al cuero cabelludo, y si es más intenso, puede llegar a afectar al cráneo o al cerebro. En la mayoría de los casos, se tratará de un simple abultamiento superficial ya que el cráneo está formado por un conjunto de huesos que protegen al cerebro; en los casos en que el traumatismo sea importante, puede existir una lesión del cerebro.

¿Cómo se produce un traumatismo craneal?
El traumatismo craneal se puede producir en cualquier circunstancias en la que podamos golpearnos la cabeza. Entre las causas más frecuentes debemos destacar los accidentes de tráfico, pero también hay que recordar las caídas fortuitas, las agresiones o las peleas, los accidentes que tiene lugar en el trabajo, los que ocurren en el hogar, o mientras se practica algún tipo de deporte.
¿Cuáles son las consecuencias de un traumatismo craneal?
En los casos en que el traumatismo craneoencefálico haya sido de poca intensidad, la persona presentará dolor leve de cabeza y posiblemente presente un abultamiento localizado; puede existir una pérdida de conocimiento, pero ésta será de corta duración, menos de 15 minutos. En estos casos, que son la mayoría, la persona habrá sufrido una sacudida del cerebro, pero sin ocasionar ninguna lesión cerebral.
En algunos casos puede existir una lesión interna, ya sea de la estructura ósea, o incluso de su órgano interno, el cerebro. Además, los síntomas pueden presentarse tras haber sufrido el golpe, o bien puede ir apareciendo al cabo de unos horas, o incluso de unos días.
CONSEJOS para PREVENIR ACCIDENTES en tu BICI 🚲
¿Qué debemos hacer ante un traumatismo craneal leve?
Durante las primeras 24 horas tras sufrir un golpe de cabeza de poca intensidad, debemos vigilar la aparición de alguno de los síntomas de los que hemos mencionado con anterioridad. Para ello, si la persona está durmiendo debemos despertarla cada 2 o 3 horas.
Si la herida está en la cabeza, no podemos realizar una presión fuerte, es preferible cubrir la herida con gasas estériles. Si está vomitando, se debe evitar que la persona se pueda ahogar con el contenido del vómito; para ello podemos girar la cabeza, el cuello y el cuerpo como si fuera todo un bloque.
Análisis Estadístico de Accidentes de Bicicleta
A la hora de leer este artículo, tengan en cuenta que hay algunas dificultades técnicas para evaluar el riesgo real de circular en bicicleta. No existen datos fiables de uso de la bici para el conjunto del país, y lo más parecido que hemos podido encontrar es el Barómetro de la Bicicleta que hace la Fundación ECA Bureau Veritas, que se trata de una encuesta y no una medición de uso real.
Sí existen valoraciones de reparto modal para ciudades relativamente grandes, como Barcelona, Valencia o Sevilla, pero no tenemos certeza de que sean extrapolables al conjunto del país. Así pues, varios de los indicadores del riesgo como la probabilidad de accidente por distancia recorrida o por hora de uso directamente no los podemos calcular. Así pues, no vamos a analizar el riesgo real de ir en bici. No podemos.
Por tanto, no debe entenderse este análisis a vuelapluma en cuanto a la seguridad en general de circular en bici, sino en cuanto a la protección que puede otorgar un casco en caso de accidente real. Como ya hemos dicho, no tenemos datos de uso real de la bicicleta.
Vistos los Barómetros de la Bicicleta (2011, p. 41), podemos admitir que desde 2008 el número de ciclistas, tanto de desplazamiento como de paseo/deporte, está en aumento, si bien no podemos cuantificar este crecimiento. Los datos de otros organismos parecen ratificar esta tendencia (uso y siniestralidad relativa en Sevilla o Barcelona, por ejemplo). Así, a falta de datos más seguros (aforos, reparto modal…) nos creeremos que el uso de bicicleta ha ido en aumento.
Por seguir la nomenclatura de la Universidad de Sevilla, nos vamos a centrar en los heridos graves y fallecidos, para evitar discrepancias inútiles sobre si un fallecido cuenta a las 24 horas, a los 30 días, o pasado este plazo. Consideraremos igualmente como indicador del uso de casco el porcentaje de accidentados, sobre el total, que lo llevaban.
En realidad, ignoramos si este indicador está correlado con la cantidad de gente que lleva casco; y personalmente, tengo la sensación de que el uso real del casco es mayor en carretera que entre los accidentados, puesto que asocio el ciclismo de carretera con deporte, salidas largas y programadas y usuarios más experimentados; y que el uso real del casco en ciudad es menor que entre los accidentados, porque la gente que hoy en día se pone casco voluntariamente en ciudad está probablemente menos habituada al uso de la bicicleta, y es posible que sufra más accidentes.
Notemos que aunque el casco es obligatorio en vías interurbanas desde 2004, el uso entre los accidentados dista mucho del 100%. Me parece muy interesante destacar que el número total de KSIs urbanos entre ciclistas que NO llevaban casco (la mayoría) también sigue la tendencia general de descenso/estabilidad, lo que ha de deberse a otras medidas de seguridad activa o pasiva.
La tendencia de lesiones craneales con resultados graves o mortales en ciudad es claramente a la baja desde 1996, tanto en el total como entre los ciclistas que NO llevaban casco. El número de KSIs por lesión craneal llevando casco es tan pequeño que no resulta suficiente para un análisis significativo, más allá de la indicación obvia de que a pesar de llevar casco, sigue habiendo gente que sufre lesiones craneales en ciudad.
Por un lado, cae significativamente la cantidad de lesiones craneales entre usuarios que NO llevaban casco, y viene siendo así desde 2002. Por otro, el número de lesionados craneales que sí lo llevaban NO desciende significativamente entre 2005 y 2009. Quizá se deba al aumento en el número de ciclistas que usan casco, pero me resulta extraño.
Si el casco protege de lesiones craneales y en el conjunto de ciclistas sin casco éstas bajan, ¿por qué no se aprecia el mismo descenso entre los ciclistas que sí llevaban casco? ¿Se justifica por el aumento del uso del casco?
En primer lugar hay que decir que el número de lesionados craneales con casco es muy bajo y por eso sus porcentajes fluctúan tanto: un solo accidente supone una alta variación. Y lo más interesante es que la probabilidad de lesión craneal grave entre los accidentados en ciudad SIN CASCO en los últimos 5 años es del 2,54%, siendo el mejor año 2010 con un 1,91%. En otras palabras, el casco parece proteger de lesiones craneales, ciertamente.

Estadísticas de Mortalidad en Ciclistas
En el año 2020, según el INE, hubo 81 muertes de ciclistas que supusieron un 6% de todas las víctimas mortales en accidentes de tráfico. Poniendo nuestra atención en las franjas de edad que mayor accidentalidad presentan nos encontramos con que hay pocas muertes de ciclistas en la infancia, la adolescencia y la juventud, por debajo de los cuarenta años, y es a partir de esta edad cuando se produce un salto cuantitativo notable.
En la población comprendida entre los 40 y los 80 años se han producido 66 fallecimientos de ciclistas, o sea el 81%, es decir, una mayoría aplastante de las víctimas mortales. Sin embargo, los fabricantes de bicis, y las asociaciones ciclistas no son partidarias de tal imposición. En primer lugar, aducen que el casco no reduce los accidentes y tienen razón, aunque es evidente que sí puede reducir las consecuencias del accidente.
Sin embargo, partiendo del hallazgo estadístico de que la mayor parte de los ciclistas fallecidos es mayor de 40 años y tan solo un 4% tiene menos de 20 años, se observa cierta incongruencia en la obligatoriedad de la norma sobre el segmento de edad que menos accidentes mortales padece.

Gráfico 1. Muertes de tráfico en España en 2020 por sexo y edad.
Traumatismos Craneoencefálicos en Ancianos
Estudios demuestran un aumento en el número de traumas en ancianos, lo que puede estar asociado al crecimiento de esta población. El estudio tuvo como objetivo evaluar las características de los ancianos afectados por trauma craneoencefálico (TCE) e identificar las causas asociadas a dicho traumatismo en ancianos. Estudio exploratorio descriptivo, realizado con 41 ancianos, víctimas de TCE, atendidos en hospital público, referencia en trauma, localizado en Fortaleza-Ceará.
Los datos fueron colectados en los meses de febrero y marzo de 2009, por medio de un guión de entrevista estructurado, conteniendo datos de identificación y cuestiones relacionadas a las características del accidente que ocasionó el TCE. Los aspectos éticos y legales fueron contemplados. La mayoría de los participantes es de sexo masculino (85,3%), en situación económicamente activa; 75,7% residen con familiares. La principal causa del TCE son las caídas (34,2%).
Respecto al lugar donde ocurrió el accidente que generó el TCE, 23 (56,1%) fue en la calle. Los traumatismos craneoencefálicos en los ancianos constituyen un gran problema de salud pública, siendo fundamental la prevención de accidentes en dicha población.
Lesiones Específicas del Traumatismo Craneoencefálico
Se define el traumatismo craneoencefálico (TCE) como toda lesión traumática que afecta al cuero cabelludo, la bóveda craneal o su contenido. Es la causa más importante de morbimortalidad infantil, siendo el origen del 25 al 30% de las muertes de origen traumático en la infancia. La incidencia anual del TCE es de 2-3/1.000 aproximadamente; es más frecuente en varones que en mujeres, con una relación de 3:1. Entre el 60 y el 90% de los TCE son leves, aunque en ocasiones se asocian a lesiones intracraneales (LIC), especialmente en el niño menor de 2 años.
En niños en edad escolar, las causas más frecuentes son los accidentes de bicicleta, caídas o atropellos; en niños mayores, los más prevalentes son los deportivos y los acontecidos con ciclomotores; en los lactantes, aunque la causa más frecuente es la caída desde alturas menores, no podemos olvidar la posibilidad del maltrato físico, especialmente el "síndrome del niño sacudido", que constituye la causa más frecuente de TCE grave en este grupo etario.
La presencia de fractura del cráneo en el TCE leve no supera el 8-10% de los casos, con mayor incidencia en lactantes. Las características óseas del cráneo del lactante (blando y poco osificado) explican la mayor frecuencia de las fracturas en esta edad, y no tanto la agresividad del traumatismo.
Medidas de Prevención de Traumatismos Craneoencefálicos
- Uso de cascos en actividades como ciclismo, esquí, motociclismo, patinaje, deportes de contacto (rugby) y trabajos de construcción o actividades de riesgo.
- Limitar el uso de dispositivos electrónicos mientras se conduce: La distracción al volante es una de las principales causas de accidentes.
Qué NO hacer ante un traumatismo craneal
- No le des nada de comer o beber a la persona, especialmente si está mareada, confundida o inconsciente.